Renault Zoe: 300 kilómetros reales

Conducir un eléctrico es una experiencia muy satisfactoria, tanto por confort de marcha como por saber que no estás contribuyendo a contaminar el planeta. Y con modelos como el renault Zoe ya no es una quimera, es una posibilidad muy real. Pero se necesitan más estaciones de carga: la administración y la industria tienen que ponerse las pilas.

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Redacción

El Zoe es un utilitario de cuatro metros con un diseño muy limpio y de formas suaves. El protagonismo se lo llevan los grupos ópticos, especialmente los led diurnos delanteros con forma de bumerán y los faros traseros, que tienen una cubierta transparente recorrida por una trama de líneas azules. El tirador de las puertas posteriores va integrado en la ventanilla y el frontal está dominado por el gran rombo de Renault. Debajo de él, apretando un botón de la tarjeta manos libres o de la consola, encontramos la toma de carga.

La batería va situada en el suelo del vehículo, lo que permite bajar el centro de gravedad y, a la vez, mantener el volumen del maletero, que tiene 338 litros de capacidad.

El interior es bastante espartano y la mayoría de las superficies son plásticos duros. A través del volante vemos una pantalla estrecha y alargada que puede adoptar tres configuraciones. Nos muestra, de izquierda a derecha, la autonomía restante, el nivel de potencia que estamos usando o si la batería se está recargando, la velocidad y el consumo total e instantáneo en kilovatios/hora. En la consola central, una pantalla táctil de 7 pulgadas permite ver un resumen de nuestro recorrido y la eficiencia de la conducción, guardar los resultados y compararlos. Junto a la palanca, el botón Eco modifica el comportamiento del coche para garantizar el mínimo gasto de energía.

Motor

El motor del Renault Zoe rinde 92 caballos y como todos los eléctricos acelera mucho en los primeros metros pero luego le cuesta ganar velocidad. Por ejemplo, alcanza los 50 kilómetros por hora en solo 4 segundos y los 80 por hora en 8,6, aunque para completar el 0 a 100 le lleva más de 13 segundos. El peso son casi 1.500 kilos y eso le penaliza bastante. Hay que tener en cuenta que la batería de un coche cien por cien eléctrico es muy grande y añade cerca de 300 kilos al vehículo. La velocidad máxima son 135 kilómetros por hora, más que suficiente si respetamos los límites legales.

El coche rueda muy fino y aplomado en las curvas, con una suspensión que filtra bastante bien las irregularidades del asfalto. La insonorización no es perfecta, pero como el motor no hace ningún ruido rodamos prácticamente en silencio, lo que aumenta la comodidad. Para que los peatones se percaten de nuestra presencia, el Zoe emite un sonido a baja velocidad que se puede modificar mediante un botón situado en el salpicadero.

Una de las curiosidades cuando conducimos un coche de este tipo es experimentar el llamado “estrés del eléctrico”, una especie de ansiedad al comprobar cómo se va reduciendo la autonomía disponible y sabiendo que la red de puntos de carga es muy limitada. Lo mejor es que la batería también se recarga al dejar de acelerar o al frenar, y de hecho hemos podido ver cómo el contador de autonomía aumenta durante la conducción cuando bajamos por una pendiente.

Hay dos opciones de baterías, de 22 kilovatios y de 41, que es la que da la mayor autonomía. Con esta última, el Zoe ha llegado a recorrer 400 kilómetros en la prueba de homologación. Renault reconoce que la autonomía real son 300 kilómetros y se puede ver influida por el tipo de conducción, la velocidad, los desniveles del recorrido, el número de ocupantes y el equipaje, el uso del climatizador e incluso la temperatura exterior. Por ejemplo, en invierno la autonomía media baja a los 200 kilómetros. Para conseguir estas cifras también son muy importantes los neumáticos Michelin Energy EV, que ofrecen una resistencia muy débil al circular y no están disponibles con llanta de 17 pulgadas.

En un tramo de 15 kilómetros, a las 8 de la mañana, con una temperatura exterior de 2 grados, el desfase entre los kilómetros recorridos y los que desciende la autonomía es de -11 (la autonomía al partir era 250 kilómetros y al llegar, 224). En ese mismo tramo pero a las 3 de la tarde, con una temperatura de 12-14 grados, conseguimos una diferencia positiva de +12 kilómetros (recorrimos 15 y el contador de autonomía solo marcaba tres kilómetros menos).

El Zoe utiliza un tipo de cargador propio llamado Camaleón que se adapta a las distintas potencias disponibles, tanto en monofásico como en trifásico. En solo 30 minutos podemos conseguir 120 kilómetros de autonomía real, aunque una carga completa puede oscilar entre 2 y 15 horas dependiendo de los kilovatios contratados. También hay un cable opcional para un enchufe doméstico, pero el tiempo de carga aumenta notablemente.

Equipamiento

La versión que hemos probado, cedida por el concesionario Renault Caeiro, es la intermedia Intens, e incluye sensor de luces y lluvia, arranque por botón, elevalunas y retrovisores eléctricos, climatizador, navegador con mapas TomTom y cámara de visión trasera.

Precio y balance

El Renault Zoe está disponible desde 15.670 euros con batería de 22 kilovatios y punto de carga e instalación incluidos. El plan Movalt para la adquisición de vehículos movidos por energías alternativas subvenciona la compra con hasta 5.000 euros, pero los fondos están agotados, aunque probablemente el Gobierno volverá a lanzarlo en el 2018.

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