Con este coche, la marca es más Lexus

Le faltaba a la firma japonesa un superdeportivo como éste que justificase más, si cabe, el nombre que la distingue de su hermana menor, Toyota. Tras ganarse un merecido prestigio con sus berlinas y los SUV, Lexus tiene ahora un deportivo que para los amantes de los automóviles es solo un sueño. Nos hemos subido al LC 500h en busca del nuevo rumbo de la marca.


Redacción

Para quien sabe que jamás podría tener un coche como este ?anda por los 120.000 euros? pero le surge la oportunidad de ponerse ante sus mandos durante unas horas, salir del concesionario con un Lexus LC 500h provoca una sensación similar a la que debía experimentar en aquella serie televisiva el detective Magnum cauando le pillaba el Ferrari 305 GT al gruñón Higgings. Solo que en este caso, aparte de que nosotros no hemos salido derrapando, cambiamos el icono italiano por este bólido japonés que marca ahora el paso entre los superdeportivos, un 2+2 resultante de la evolución de un concept car presentado en el Salón de Detroit del 2012, ahora con matrícula de calle, y con dos personalidades muy distintas: la de un coche que puede rodar tranquilo y seguro ?lo hemos podido constatar en una semana en que la lluvia y el granizo apenas dieron tregua? y la del pepinazo que ya anuncia su espectacular carrocería y que se alberga bajo su capó, con un motor V6 de 3.5 litros y otro eléctrico unidos a una caja automática de 10 velocidades, el que Lexus denomina sistema híbrido Multi-Stage, para domar 350 caballos y combinar la transición de un propulsor eléctrico a otro muy cachas de combustión.

Este aspecto es importante, porque, al menos hasta ahora, y aunque la marca asegura que pretende apuntar también a otras direcciones, Lexus tiene un perfil de clientela que no encaja precisamente con el de los los participantes de la Gumball 3000, esa carrera de ricachones que recorren las autopistas europeas volviendo locos a los de Tráfico. Aquí la elegancia, el lujo y la seguridad van por fuera y por dentro. También el sentido común: uno de los principales retos de Lexus era que sus LC 500h y LC 500 (este último con un V8 que entrega 477 caballos), aparte de dibujar unas marcadas líneas de cupé, tuvieran espacio interior (volviendo a la anécdota de Magnum, a aquel Ferrari tuvieron que hacerle modificaciones para que en él entrase el grandullón Tom Selleck). La firma japonesa, que ha labrado su prestigio con magníficas berlinas y, en los últimos años, con unos impresionantes SUV, tenía una espina clavada. Llevar un concept-car desde los salones hasta la carretera con el menor de los cambios posibles. Y este es el resultado, uno de los coches más poderosos, completos e impactantes que jamás haya salido de sus fábricas. Como ellos dicen, «un lienzo en blanco» hecho realidad, que primero se diseñó en la nueva planta de Motomachi con exhaustivos tests en túneles de viento y solo cuando estos se superaron pasó a las pruebas en circuitos, entre ellos el de Nürburgring.

AL VOLANTE

Sabiendo todo esto, y después de echar un vistazo al impresionante exterior del coche, con esas tomas de aire laterales y una preciosa fusión de la luna trasera con la carrocería, entre otros detalles, como las llantas de 20 pulgadas, que le dan una apariencia muy atlética, nos subimos entre ilusionados y cautelosos al LC 500h que nos ha facilitado el concesionario gallego Breogán Motor. Tras haber probado otros modelos de Lexus, rápidamente comprobamos que, en su interior, el espíritu de la marca sigue ahí. En trazos muy gruesos nos recuerda al RX 450h, incluyendo ese reloj analógico que es todo un guiño clásico en plena revolución tecnológica en el mundo del automóvil. Y, si no fuera porque estamos mucho más pegados al suelo ?los ingenieros de Lexus tuvieron que elevar el concept-car del 2012 para que fuese legal circular con este LC 500h por la carretera?, por los asientos deportivos y los retrovisores con un diseño agresivo, podríamos olvidarnos de qué coche estamos conduciendo. Algo que, antes de ponernos a rodar en carretera y dejar atrás el silencio propio de los híbridos, volvemos a recordar debido a las miradas desde la acera que no salen de su asombro. Ya en marcha, respetando los límites de velocidad, en el modo de conducción Confort nos deja la sensación de que podríamos viajar desde aquí al otro extremo de la Península (o hasta la Ciudad Deportiva del Real Madrid, que seguro nos dejarían entrar) sin ganas de bajarnos del coche: la suspensión, el ronroneo del motor, el tacto del cuero de los asientos y el volante, la sensación de envoltura del habitáculo... Es la evolución que busca Lexus: de una imagen de marca elegante y sofisticada a otra en la que conducir también sea una experiencia. O un simple sueño.

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