El radar va en moto

A los radares fijos instalados en la red viaria y a los móviles de los coches patrulla, Tráfico suma ahora 300 motos para la Guardia Civil que están adaptadas para llevar equipos portátiles de radar y kits para hacer pruebas de alcohol y drogas.


Redacción

Adonde llegan las motos llegan los medios de la Guardia Civil. Es la filosofía con la que ha trabajado la DGT a la hora de seleccionar las nuevas motocicletas de la Agrupación de Tráfico. Se trata de unas potentes BMW que cuentan con departamentos especialmente diseñados para transportar el material necesario para ejercer la tarea de vigilancia del tráfico sin necesidad de contar con otro tipo de vehículos. «Las nuevas motos permiten al guardia realizar controles de velocidad y de alcohol y drogas, sin tener que esperar a la llegada de otras patrullas», explica Francisco Javier Molano, teniente coronel jefe de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de Galicia. Añade que las motocicletas proporcionan una mayor autonomía en la carretera.

Radar portátil

Las nuevas motos de Tráfico están equipadas con la más moderna tecnología en lo que se refiere a sistemas de seguridad y de comunicaciones. Y en sus distintos departamentos llevan los radares portátiles, unos dispositivos ligeros que pueden ser colocados en trípode en el suelo o en la propia motocicleta, o incluso usados con la mano. De esta manera, Tráfico pretende hacer más ágil la vigilancia de la velocidad en función de los tramos en los que sea preciso.

Alcohol y drogas

Los motoristas de la Agrupación de Tráfico llevarán en sus vehículos los kits para la realización de pruebas de alcohol y de drogas en plena carretera. No será necesaria la presencia de coches patrulla porque en la moto ya se transporta todo el material necesario para la realización de las pruebas. 

Contra los avisos

El director general de Tráfico, Gregorio Serrano, explicó hace unos días que con estas motos también se pretende evitar la influencia de las aplicaciones y redes sociales que avisan de la situación de los controles de alcohol. Con las motos, esos dispositivos de vigilancia del consumo de alcohol y drogas serán mucho más dinámicos, ya que la motocicleta tiene una mayor versatilidad de uso que los coches, con lo que los controles serán mucho más ágiles.

Son 300 las motos que la DGT compró para renovar su parque móvil de dos ruedas en toda España. En Galicia se quedan 80 de esas nuevas motocicletas, que han sido diseñadas con los colores blanco, verde y amarillo flúor de alta visibilidad con el fin de aumentar la seguridad de los motoristas de Tráfico en sus intervenciones en la carretera.

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