Aldo Brovarone: talento oculto

Un diseñador a la vieja usanza, Aldo Brovarone, utilizaba su maestría en el dibujo y la ilustración para desarrollar modelos que durante décadas han mantenido la tradicional elegancia que caracteriza a las creaciones de Carrozzería Pininfarina.

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De la enorme cantidad de diseñadores que han trabajado para las grandes carrozzerias italianas solo unos cuantos elegidos han alcanzado reconocimiento individual -aquellos que consiguieron con éxito independizarse y establecer sus propios estudios-, mientras la gran mayoría se han mantenido en el anonimato tras emblemas tan admirados como los de Bertone, Zagato, Vignale, Ghia, Fissore o Pininfarina, más interesadas en atribuirse como empresa el mérito de sus trabajos que en adjudicarlo al talento de alguno de sus empleados. Uno de estos casos es el de un magnifico diseñador que durante 35 años prestaría sus servicios a Pininfarina, Aldo Brovarone, escasamente reconocido a pesar de ser responsable de modelos convertidos en referencia en la historia del diseño de automóviles.

Nacido el 24 de junio de 1926 en Vigliano Biellese, en la provincia de Biella del Piamonte italiano, la Segunda Guerra Mundial impediría a Brovarone terminar los estudios de administración de empresas que había comenzado, pero este aparente contratiempo le llevará a orientarse hacia el dibujo, que le apasionaba y para el que poseía un innato talento, y en el que encontraría su futuro profesional.

Las complicadas condiciones de la posguerra hacen que en 1949 emigre a Argentina, donde trabajará como ilustrador para una agencia publicitaria de Buenos Aires, y donde nacerá su relación con el mundo del automóvil al ser reclutado para la recién creada empresa AutoAr (Automotores Argentinos) por su compatriota Piero Dusio, que había sido fundador de la Cisitalia de Turín en 1946, y que en 1952 le traerá de vuelta a Italia para trabajar como diseñador en esta empresa.

Cuando un año más tarde Cisitalia sufre una grave crisis financiera, la intervención de Dusio volverá a ser determinante para Brovarone, ya que una carta suya de recomendación hará que sea llamado personalmente por Battista Pinin Farina para unirse a su equipo, donde comenzará a trabajar como asistente a las órdenes de Franco Salomone y Franco Martinengo, y donde continuará ininterrumpidamente hasta su jubilación como jefe de diseño en 1988.

Entre los diseños sobresalientes de Brovarone se cuentan deportivos de lujo como el Maserati A6GCS del 1954 o los Ferrari 400 Superamérica de 1959 y 500 Superfast de 1964, modelos de producción como los Peugeot 504 de 1968 y 604 de 1975, o la versión coupe del Lancia Gamma de 1976; hasta prototipos como los Alfa Romeo Giulia 1600 Sport de 1965 y Eagle de 1975, o modelos de competición como los Ferrari 330 P3 y P4 de 1966 y 1967. Aun en el año de su jubilación en Pininfarina, 1988, Brovarone colaborará con Leonardo Fioravanti, entonces director general, en el diseño del espectacular Ferrari F40, y tras ella continuará vinculado al diseño automovilístico colaborando con Carrozzería Stola de Turín en el desarrollo de modelos derivados de Porsche.

Pero, a pesar del éxito de muchos de sus diseños, la prolongada trayectoria profesional de Brovarone quedará marcada por un modelo singular, el Dino Berlinetta Speciale presentado en el stand de Pininfarina del Salón del Automóvil de París de 1965, un prototipo del que derivaría la versión de producción, el Dino 206GT presentado en el Salón del Automóvil de Turín dos años más tarde, en la que participará también Fioravanti.

Dino, diminutivo de Alfredo, era el nombre que Il Commendatore utilizaba para los monumentos que erigía a partir de 1956 en memoria de su hijo: modelos de competición de Fórmula 2 y prototipos con los motores V6 y V8 que Dino se encontraba desarrollando con el ingeniero Vittorio Jano antes de su prematuro fallecimiento a los 24 años. La necesidad de fabricación de un mínimo de 500 unidades del propulsor para su homologación en la Fórmula 2 llevarán a Ferrari a un acuerdo con Fiat para su producción y utilización, del que surgirán por un lado el Fiat Dino, y por otro el Dino 206GT, fabricado por Ferrari pero que nunca luciría su emblema, con la carrocería diseñada por Brovarone en Pininfarina y finalmente fabricada por Scaglietti en Módena.

El pequeño Ferrari sería el primer modelo del fabricante en utilizar la configuración de motor central, un V6 de 2 litros montado transversalmente, y demostraría inmediatamente unas prestaciones tan impresionantes como su aspecto. Será en aquel momento no solamente el modelo más económico del fabricante transalpino, sino también el más vendido, alcanzando una producción de más de 4.000 unidades hasta finalizar su fabricación en 1974, tras haberse incrementado su cilindrada hasta los 2,4 litros, en la versión 246GT de 1969, y lanzado también una versión con techo targa, el 246GTS de 1972.

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