Llévate a siete por el precio de un utilitario

Si lo que buscas es el espacio de un gran monovolumen al precio de un utilitario coreano, Dacia tiene un coche para ti. Que quede claro que con un Lodgy no vas a nadar en el lujo, ni disfrutar de los últimos diseños y tecnologías: es como viajar una década hacia atrás en el tiempo. Pero la calidad es buena y la fiabilidad, mejor.


Entrar en un Dacia Lodgy provoca sensaciones contradictorias: si miras por el espejo retrovisor ves un coche amplio, de siete plazas, con carrocería monovolumen. Si miras hacia el frente, en cambio, te encuentras un salpicadero al que calificar de «sencillo» sería todo un elogio, con un aparato de radio CD similar al que montaban los Renault Clio de hace diez años, palanquitas para mover los espejos retrovisores, discretísimos asientos de tela y un elemental aparato de aire acondicionado. La única concesión se aparece en forma de mandos para controlar el equipo de sonido desde el volante, pero en realidad se trata de un elemento más aparente que útil: es más sencillo manejarlo con los botoncitos de la consola central.

La marca ofrece como extras la mejora de algunas de estas características del modelo base, pero entonces nuestro Lodgy ya no costaría los 10.190 euros de precio de salida; y claro, es probable que muchos clientes potenciales miren hacia otros escaparates si de gastar más dinero se trata. Porque este coche -del que también hay una opción con look SUV, sin mucho xeito- tiene como principal argumento de compra su precio. En su segmento no tiene rival: la mayoría de sus competidores le doblan o le triplican en coste cuando el espacio, siete plazas, es el mismo.

En marcha, el motor diésel de 90 caballos (hay también la opción de 115, aflojando la cartera) tira bien de un coche que, libre de elementos que le confieran sobrepeso, se muestra muy ligero y bastante seguro sobre el asfalto, poniéndolo a prueba con una conducción tranquila que es para la que se supone que alguien compra un vehículo de este tipo.

La postura de conducción, más baja que la de la mayoría de los grandes monovolúmenes, ofrece la sensación de estar llevando un compacto. Es muy manejable en ciudad y el ruido de su motor no molesta en el interior. La unidad que probamos, que ya marcaba 50.000 kilómetros, estaba casi nueva: un dato a tener en cuenta.

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