La italiana «British»

Ducati es una marca que siempre consigue darle a sus productos una impronta de diseño y personalidad. En la moto que hoy probamos ha conseguido convertir una pacífica y cómoda Scrambler en una Café Racer de estilo «vintage» y «british» muy manejable.


Confieso que me esperaba una moto menos redonda porque me parecía imposible convertir una Scrambler en una moto con semimanillares y estriberas atrasadas. Pero me equivoqué y desde el primer momento me sentí cómodo en esta Café Racer que, pese a su aspecto, en ningún modo es extrema.

La verdad es que la gama Scrambler le viene muy bien a Ducati como acceso a la marca con motos asequibles en precio y aptas para todos los públicos.

Y esta Café Racer es una moto que nos trae recuerdos del cómic Joe’s Bar Team y ese estilo vintage de motos personalizadas que tanto se lleva ahora en las ciudades y carreteras.

El negro y dorado, color y ribetes, le sientan bien, los semimanillares y la placa con el número 54, por cierto en homenaje al piloto italiano Bruno Spaggiari, le dan aspecto racing, mientras la horquilla invertida y el único freno de disco delantero de gran tamaño, firmado por Brembo, le auguran una conducción eficaz.

El motor es el conocido bicilíndrico de 803 cc. y 75 caballos de potencia, capaces de mover con dinamismo una moto cuyo peso es de 172 kilos.

La experiencia de conducción de esta Ducati es positiva. Desde el primer momento. Fácil de conducción, sencilla, el motor brinda sensaciones desde bajas vueltas. El cambio es un tanto rudo, hasta que se le coge el truco y el ruido de motor, algo intrínsecamente importante siempre en una Ducati, no es precisamente perturbador, aunque si la subimos de vueltas deja notar su ADN italiano.

Las curvas son su terreno natural, ahí se desenvuelve como pez en el agua, pero incluso en ciudad no hemos sufrido penurias con ella, haciéndose fácil entre coches, mientras su escasa altura de sillín la hace adecuada a todos los públicos.

Aunque el sillín tiene aspecto monoplaza, se puede desmontar la parte trasera para alojar un pasajero. El cuadro de instrumentación sigue el estilo minimalista, con un único reloj que contiene todo el instrumental. Y mientras los espejos se han colocado en los extremos del manillar, pero en su parte inferior, lo que los convierte en poco usables.

Ducati comercializa esta moto con un precio de 11.190 euros, siendo un modelo idóneo para los que quieran iniciarse en una marca de culto como la italiana.

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