María Castro con el Seat Mii

La actriz gallega es muy joven para acordarse de lo que supuso el seat 600 en la historia de españa, pero en cambio disfruta del nuevo utilitario de la marca, el mii, un coche ideal para ir de compras, a la playa, o darse tranquilos paseos por nuestras carreteras. el mii es el auténtico heredero del aquel mítico 600


Con seis décadas de diferencia, el 600 y el Mii no pueden compararse, aunque cumplen la misma función en dos siglos diferentes. El 600 salió al mercado en junio de 1957 y supuso para muchos españoles en las siguientes décadas la conquista de la libertad al sacudirse del yugo de los penosos viajes en tren o en autobús. El 600, diseñado por Dante Giacosa, se convirtió en uno más de la casa.

 Con solo 3,30 metros de longitud en el 600 cabía toda la familia, numerosa incluso, y a pesar de disponer en las primeras versiones de solo 18 caballos, (llegaría hasta 28) se afrontaban con él largos desplazamientos a la playa o a la montaña, sin demasiados remilgos.

Con una mecánica colocada atrás y un exiguo maletero en el capó delantero, la baca y las maletas atadas a ella eran el único espacio para equipaje.

 Hasta agosto de 1973 el viejo Seat 600 se mantuvo como una opción de transporte digna para los españoles, incluyendo versiones descapotables, una más larga con cuatro puertas llamada 800, e incluso una versión de furgoneta a la que se llamó formicheta.

EL PRESENTE ES EL MII

Los nietos de aquellos afortunados poseedores del 600, como María Castro, que protagoniza la foto de nuestra comparativa, siguen teniendo una opción con la misma filosofía dentro de la marca Seat. Es el Mii, un pequeño urbano que solo se parece al 600 en sus medidas, de 3,55 metros de longitud y en que tienen cuatro ruedas. El Mii y concretamente la versión Cosmopolitan, aúna las virtudes que se exigen hoy en día a un modelo de carácter urbano. Dotado de motores de gasolina de hasta 75 caballos, e incluso otro de gas comprimido, el Mii ya dispone de una autonomía de hasta 600 kilómetros sin repostar. Su consumo de solo 4,4 litros a los 100 kilómetros, lo permiten. Es un coche que obtuvo las cinco estrellas en seguridad y que, además, está dotado de la tecnología de conectividad que piden hoy en día los jóvenes, con el móvil integrado ya en los sistemas del coche.

Si el 600 costaba en su día unas 85.000 pesetas (512 euros), el nuevo Mii con toda su tecnología y comodidad, se vende desde un precio de 10.060 euros, aunque las versiones Cosmopolitan, más lujosas y equipadas, comienzan en los 12.060 euros.

Al volante del Mii se puede rodar con más comodidad y seguridad que en su abuelo 600. Es un coche ligero y ágil, ideal para el entorno urbano, pero que no se arruga en autovías o carreteras nacionales y es capaz de circular con desahogo por ellas a la velocidad máxima permitida de 120 km/h (hay que recordar que en el 600, pasar de los 100 era toda una utopía).

También en el consumo aventaja el Mii a su antecesor, que era incapaz de bajar de los 8 litros, ni siquiera cuando nuestros padres lo ponían en punto muerto para bajar los puertos de montaña. Al igual que María Castro, hemos tenido la oportunidad de probar ambos utilitarios en una misma jornada. Subirse al 600 es toda una experiencia táctil, desde su delgado volante, los mandos de apertura de puertas o la manivela de la ventanilla, hasta la bomba manual de goma del limpiaparabrisas nos retrotrae a una época en blanco y negro.

 Con el Mii, en cambio, estamos en un coche del siglo XXI, que transmite seguridad y al mismo tiempo confort.

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