Vanguardia estética

Para Mazda, el CX-5 que se lanzó al mercado en el año 2012 ha supuesto el 25 % de sus ventas mundiales. Desde entonces se han vendido más de 1,5 millones de unidades en más de 120 países. Ahora ha llegado el momento de renovarse y la marca japonesa ha conseguido mejorar lo presente.

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Los diseñadores e ingenieros de Mazda se han esforzado para cambiar, sin que se aprecie mucho, un producto que ha logrado un gran éxito en mercados como el español, en donde el año pasado se vendieron mas de 6.600 unidades de este modelo. Y es que en la actualidad las ventas de SUV en el mercado español ya suponen para Mazda un 40 % del total de su gama.

El nuevo CX-5 ha ganado en aspecto visual, con un frontal que pronto utilizará el resto de la gama y que se caracteriza por un capó de líneas más marcadas que logran una imagen de mayor robustez. Mide 4,5 metros, es ahora 10 milímetros más largo y 35 más bajo. La sección tridimensional de la parrilla viene dada por el alero superior, que a modo de bigote se sitúa por encima del logo de la marca, que también gana en protagonismo. Los faros delanteros se adentran en las aletas laterales, mientras ofrecen una iluminación led de avanzado diseño. El espacio entre puertas y carrocería es ahora mínimo, perfilando el encaje de todas las piezas al milímetro y logrando así un diseño limpio y elegante. Para este modelo, la marca propone varios colores nuevos, destacando el rojo de las fotos, pintura denominada Soul Red Premium Metallic que logra un 20 % más de brillo y un 50 % más de profundidad, jugando siempre con la luz del día. Una idea que surgió del diseño conocido como KODO o alma del movimiento. Pases de ruedas en negro, llantas de mayores dimensiones y un portón eléctrico con los pilotos posteriores truncados cierran un diseño muy equilibrado.

Pantalla de 7 pulgadas

En su interior también han trabajado mucho, logrando un habitáculo muy silencioso, cargado de materiales de tacto agradable y con una tecnología de ayuda al conductor hasta ahora desconocida en el CX-5. La nueva pantalla de 7 pulgadas utiliza una conexión visual para unir el display LCD con el panel táctil, eliminando así reflejos y ofreciendo una imagen más clara. Los más altos de gama disponen del sistema Head Up Display que nos permite no abandonar la mirada de la carretera en ningún momento. Y es que bajo el lema de i-ACTIVENSE, la marca ofrece novedades como una cámara de visión delantera que trabaja conjuntamente con el radar que ya tenía la generación anterior, pero ahora el coche puede detenerse solo y reanudar la marcha también solo hasta la velocidad que le teníamos programada. Por supuesto, reconoce las señales y frena solo si detecta un peatón. Con capacidad para cinco pasajeros, el maletero de apertura eléctrica, según acabados, ofrece hasta 506 litros de capacidad.

Y bajo la tecnología de SKYACTIV Mazda propone motores tanto de ciclo diésel como gasolina. En gasolina habra uno de dos litros capaz de ofrecer 165 caballos de potencia y otro de 2.5 litros con el que se alcanzan los 194 caballos. Otra novedad es la desconexión de cilindros sobre el motor de 2.5 litros, lo que permite importantes ahorros de combustible y bajas emisiones de CO2. En ciclo diésel, el motor turboalimentado de 2.2 litros es capaz de ofrecer 150 o 175 caballos.

La marca espera que en España las ventas sean en un 60 % de motores gasolina, que un 25 % pidan la tracción integral y que otro 25 % se incline por la caja automática. Para lograrlo, los precios irán desde los 26.600 euros hasta los 39.410 euros del más alto de gama. En algunos acabados como el Evolution, el coche es ahora 500 euros más económico que el anterior y mucho más equipado.

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