El macho alfa

El Stelvio ha llegado para convertirse en el rey de la manada. En una marca sin tradición todoterreno, este primer crossover no desdice el carácter deportivo y rodador que caracteriza a los vehículos del trébol. Con precio desde 37.000 euros y motores de gasolina y diésel.


Alfa Romeo quiere convertirse en la marca premium del grupo Fiat y, tras el bombazo que supuso el Giulia como berlina deportiva, ahora aprovecha su plataforma para montar el primer crossover de la marca, un segmento que está ávido de recibir nuevos productos.

El Stelvio mide 4,68 metros de longitud aunque su ligereza y dinamismo hagan parecer que es más pequeño cuando enfilamos carreteras de curvas. Hay que decir que conserva la personalidad de la marca, con un evidente marchamo deportivo. Bien plantado, con una atractiva parrilla triangular, firma luminosa led y musculada silueta, goza de motorizaciones muy eficaces, empezando por la de gasolina de 280 caballos que además va asociada a la tracción Q4. Empuja sobre el eje trasero y, cuando aprecia deslizamiento en este, superpone también el tren delantero para convertirse en 4x4. Para los que quieran sensaciones más fuertes en gasolina habrá que esperar unos meses hasta que aparezca la deslumbrante versión Quadrifoglio de 510 caballos.

En diésel la oferta se circunscribe a los motores de 2.2 litros con potencias de 150, 180 o 210 caballos y caja de cambios automáticas de ocho velocidades. La menos potente podrá elegirse con una tracción de dos ruedas motrices en el tren trasero. 

Rivales importantes

El dinamismo es una de sus cualidades, pero además no está exento de lujo y comodidad, como corresponde a un modelo que pretende rivalizar con BMW X3, Audi Q5 y Mercedes GLC, entre otros.

En el interior se respira deportividad, con detalles como el botón de arranque en el volante, aunque también reúne las condiciones de versatilidad que se esperan en los SUV actuales, con un maletero capaz de albergar 525 litros de volumen. La plaza central trasera se ve un poco perjudicada por el alto puente de la transmisión.

El Stelvio no sería un auténtico crossover si no pudiese circular fuera del asfalto y en este sentido hay que reconocerle también ciertas capacidades, ayudadas por la electrónica, con sistemas como el control de descensos, aunque es en carretera, con tres modos de conducción diferentes, donde mejor se manifiesta. A Alfa le va a lucir mucho su primera incursión en el mundo crossover.

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