Esencia y carácter a raudales

No es una moto con una estética retro, sino que es un diseño británico de hace más de 50 años pero con algunas licencias a la modernidad para restar problemas y sumar seguridad y placer de conducir, una esencia clásica que aflora por todas sus venas.


Redacción / La Voz

Con más de 100 años de historia a sus espaldas, Royal Enfield representa una marca emblemática inglesa que, a pesar de que los últimos 40 años tenga nombre y fabricación india, no deja indiferente a nadie. Con esta 500 Classic Battle Green, la marca tiene una razón más para introducirse en un mercado en el que lo retro tiene cada vez más protagonismo. Un diseño más que probado, unas calidades más que correctas y un precio también más que contenido hacen de esta moto de 535 centímetros cúbicos un verdadero centro temático de sensaciones. El auténtico sabor de las motos de los años 50 pero actualizada al siglo XXI.

Traqueteo adictivo

Lo primero que me sorprende es la postura, mis 1,71 centímetros de altura se adaptan perfectamente a la moto. No vas encajado sino que vas encima, algo muy peculiar en las monturas de otras décadas; piernas flexionadas a 90 grados y adelantadas, espalda casi recta y amplio manillar, una auténtica posición clásica y muy cómoda por cierto. Arrancamos con botón. El sonido es, de nuevo, otra agradable sorpresa, su único cilindro de cuatro tiempos refrigerado por aire se mueve arriba y abajo con un grave y acompasado pa-pa-pa, algo que nos traslada a otro tiempo, donde no existen las prisas. Te das cuenta que esta moto busca un andar tranquilo y sosegado. El placer de conducción estará por encima de todo los demás, su traqueteo, moderado, hará las veces de masaje sensorial, algo que llegará a ser adictivo. Tiene carácter pero dulcificada por la tecnología actual, lo que permite moverse con aplomo y estabilidad entre situaciones de tráfico más saturadas en el día a día.

Otra cuestión que sorprende es la agilidad y desparpajo con que acelera desde bajas velocidades A priori, sus más de 170 kilos pueden parecen un lastre reñido con la maniobrabilidad, pero en la práctica no ocurre así. Un reparto de pesos bajo y equilibrado, una dirección con un ángulo de avance corto, regalan esa agilidad de motos más pequeñas, algo que ayuda mucho a personas que no estén acostumbradas a moto pesada; además es apta para ser conducida con el carnet A2.

Carácter dulcificado

Sus 29,1 caballos son suficientes para moverla con soltura, aunque su fisonomía está hecha para una conducción tranquila y sin sobresaltos. No hay que perder la perspectiva, la moto puede llegar a los 120 kilómetros por hora aunque no es su hábitat preferido. Es una clásica en esencia pero con armas actualizadas. Si buscas suavidad casi eléctrica no es tu moto. Esta Royal tiene sus particularidades, tenemos que cambiar el chip, somos nosotros quienes nos adaptamos a ella y no al revés, tenemos que tener clara su esencia y singularidad para poder disfrutar al máximo. Eso sí, tendrás que contar con que serás el centro de todas las miradas.

Emoción por 5.100 euros

Existen otras motos de esencia retro mejores, más rápidas y mejor acabadas, pero por casi el doble de precio. Aunque no nos engañemos, las sensaciones, el carácter y la esencia de llevar una auténtica clásica como esta Royal Enfield son difíciles de superar.

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