Un familiar convertido en SUV

El nuevo Renault Scénic equipa unos neumáticos de grandes dimensiones, con una mayor altura libre al suelo y voladizos más reducidos que le permiten ofrecer una imagen exterior más de recreacional que de monovolumen. En su interior, la modularidad de sus asientos logra una combinación muy cómoda para todos los ocupantes, gracias a las plazas individuales.

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Hemos tenido la oportunidad de probar a fondo el nuevo Renault Scénic dotado del motor de 130 caballos dCi con caja de cambios manual y acabado Zen, que se sitúa como el más alto de la gama. Este modelo está disponible en la actualidad desde 25.400 euros.

Los diseñadores de Renault han trabajado en la nueva línea del Scénic para darle un aire más de SUV que de monovolumen. No debemos olvidar que Renault fue pionera en esta línea de carrocería con el primer Scénic, pero ahora, conscientes de los gustos del mercado, le han dado un aire más recreacional. ¿Cómo se consigue? Pues sobre los 4,4 metros de longitud de este modelo, los voladizos se han recortado para dar un mayor protagonismo a unas ruedas que equipan llantas de 21 pulgadas. Una medida especial ya que los neumáticos son mucho más estrechos, con 195 milímetros de ancho, para lograr así un menor rozamiento y bajar los consumos y por tanto las emisiones de CO2. Las vías son ahora más anchas, ofreciendo junto con la parrilla de grandes dimensiones una mayor imagen de robustez. Las líneas redondeadas han sido pensadas también para un posible atropello y por tanto provocar menos heridas al peatón. La parte inferior de las puertas hace juego por primera vez con el techo, que ahora puede cambiar el color con respecto a la carrocería. Sin duda una decisión que se estrenó con el Captur y que tras el éxito alcanzado llega ahora al Scénic. Ya por último, para darle el toque campero al coche, la carrocería aumenta su altura libre al suelo en 4 centímetros, llegando así a alcanzar un total de 17 centímetros.

Con el Scénic no se podrá hacer todo terreno, pero sí adentrarse en pistas y llegar a la playa cargado de niños sin problema alguno. Lo que también se puede hacer es disfrutar de un habitáculo más propio de un monovolumen que de un SUV. Aquí las dos plazas delanteras son muy cómodas y amplias y en la segunda fila hay disponibles tres asientos individuales, lo que permite jugar con la flexibilidad de un maletero de 506 litros al poder moverse de forma longitudinal 15 centímetros. La opción del techo de cristal le gustará mucho a los ocupantes de esta segunda fila.

La posición de conducción es cómoda, con relojes de fácil lectura y una pantalla central de grandes dimensiones desde donde manejamos la totalidad de las funciones de un coche totalmente conectado. Avisadores de radar, lectores de señales y avisos de ángulo muerto y cambio de carril son algunos de los asistentes que nos ayudarán al volante. Incluso su sistema Head Up Display nos facilita la información delante del parabrisas, sin apenas tener que mover nuestra vista de la carretera.

Su motor presume de consumos que rondan los 5 litros, con aceleraciones más que suficientes si manejamos bien la caja de cambios manual y nos aprovechamos de un par motor que nos facilita las recuperaciones desde muy bajas vueltas.

Su chasis balancea mucho menos que la versión anterior facilitando el paso por curvas, y en caso de apuros permitiendo correcciones de última hora. Sus frenos cumplen perfectamente, mientras sus luces son muy eficaces en la noche. Sin duda, un coche muy practico y pintón a la vez. 

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