La prueba: es más ecológico, pero es un Porsche

El nuevo Porsche Bóxster monta ahora cuatro cilindros boxer dotados de turbocomprosor, que mejoran sus emisiones y consumos, pero no le quitan nervio a su motor

;
Prueba con nosotros el nuevo Porsche Boxster Más allá del nombre, la verdadera revolución del Porsche 718 Boxster es el downsizing efectuado en sus motores, que pasan de seis a cuatro cilindros y la llegada de los turbocompresores para, con todo ello, rebajar las emisiones y el consumo

Más allá del nombre, la verdadera revolución del Porsche 718 Boxster es el downsizing efectuado en sus motores, que pasan de seis a cuatro cilindros y la llegada de los turbocompresores para, con todo ello, rebajar las emisiones y también de paso los consumos, sin que haya una merma en su potencia. Todo lo contrario, pues ahora, pese a la jibarización, rinden 35 caballos más cada uno, 300 en la versión estándar y 350 para la más deportiva S. Y es que Porsche, pese a ser una marca de carácter deportivo, también tiene que cumplir con la férrea normativa ambiental.

Con un motor más compacto, con dos cilindros menos y menor cubicaje, el turbo hace una labor complementaria que supone cambiar la entrega de potencia, ahora más rauda a bajas revoluciones y con ello también el sonido. El resultado es que acelerando más rápido, consume un litro menos, aproximadamente, cada cien kilómetros. En el caso de la versión normal de 300 caballos el consumo declarado por el fabricante es de solo 6,9 litros a los cien kilómetros si el coche equipa la caja automática PDK. La llegada del turbocompresor al Porsche 718 Boxster también ha provocado quebraderos de cabeza a los ingenieros, sobre todo por la temperatura en un motor que va colocado atrás y que por tanto no refrigera directamente. Las entradas de aire laterales refrigeran mejor, incluso indirectamente, el aire de admisión. Solo un dato, el turbo de la versión estándar llega a girar por encima de las 178.000 revoluciones por minuto, o, si lo prefieren, a 3.000 por segundo.

Al margen de las nuevas mecánicas del 718 Boxster, que también se incorporan a la versión cupé Cayman que llegará después del verano, el Boxster cambia parte de su estética con respecto a la versión 2012, de la que solo se conservan la tapa delantera el maletero, la trasera del motor y el marco del parabrisas. Todo lo demás cambia como evidencian sus nuevas ópticas delanteras con faros bixenon y luces LED diurnas, las entradas sobredimensionadas de aire bajo su defensa, lo mismo que a la vista lateral lo hace con nuevas puertas, estribos, soporte de espejos retrovisores y llantas que van de las 18 a las 20 pulgadas, en opción. En la trasera, una banda negra recorre horizontalmente el espacio entre los dos pilotos, mientras un nuevo spoiler enmarca las salidas de escape. También las luces serán más fácilmente reconocibles por detrás con cuatro puntos de luz en cada lado a la hora de frenar.

En el interior, el volante, y el salpicadero son de nueva factura y se disfruta de un nuevo sistema de comunicación y entretenimiento con una gran pantalla integrada en el salpicadero.

Con todos estos cambios, sobre todo los de su motor, había mucha expectación por conocer el comportamiento de este nuevo Boxster, ahora apellidado 718. Y lo cierto es que no decepciona para nada en sus raudas respuestas de motor, aunque los más puristas digan que su sonido cambia. Gana prestaciones y gana eficiencia y sigue siendo un roadster que permite apurar al límite las curvas, o rodar tranquilamente de paseo al sol. Los que sientan la tentación tendrán que desembolsar 60.371 euros para la versión básica o 74.263 euros si desean la más potente.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

La prueba: es más ecológico, pero es un Porsche