Su motor está en el corazón

Iván Ares, Sergio Vallejo y Pedro Burgo, los tres mejores pilotos gallegos de rallies, muestran sus coches de calle y critican las restricciones a los Porsche en la competición


Estamos acostumbrados a verlos en la prensa enfundados en sus monos ignífugos, con sus rostros ocultos bajo el casco y apretando a fondo el acelerador. Son los ídolos de miles de gallegos que siguen con pasión el mundo de los rallies, pero cuando tienen ocasión tratan de dar una lección de sentido común al volante. Nos hemos sentado en el asiento del acompañante de sus coches de calle, los que usan a diario y, como cabría esperar, se muestran muy responsables.

A Iván Ares, el más joven de los tres, ni siquiera le cuesta reconocer que en carretera rueda muy despacio: «No me importa, cuando voy en coche a diario, que conduzca otra persona, casi lo prefiero, porque me permite ir más relajado, pensando en mis cosas», confiesa. En esa línea también caminan los otros veteranos pilotos lucenses: «Soy tranquilo la carretera, trato de ser respetuoso, incluso cortés y además intento dar ejemplo», dice Vallejo. Lo mismo asegura Pedro Burgo: «Me considero un conductor prudente, pienso que la calle es más peligrosa que la competición y siempre ando ojo avizor». Una buena muestra de ello es que a diario no usan vehículos potentes ni deportivos: Sergio nos enseñó el Mini diésel con el que se desplaza a diario, Pedro acude a la cita con su BMW 120d e Iván lo hace en un Volkswagen Golf TDi de 130 caballos. Una apuesta clara hacia coches prácticos, de tamaño compacto y con motorizaciones de gasoil con moderados consumos. Los tres reconocen que mantienen casi todos los puntos de su carné.

PARA CORRER, EL CIRCUITO

Otra cuestión en la que coinciden es en recomendar que la adrenalina al volante se deje para los circuitos.  Sergio va más allá: «Cada vez hay más  sitios donde podemos liberar la pasión por conducir rápido, por ejemplo en circuitos de kárting; incluso hay cursos donde se pueden hacer prácticas para que cualquier conductor pueda mejorar su técnica. Mi hermano Diego (su copiloto) y yo mismo participamos como monitores en muchos de ellos y los recomiendo a todo el mundo, debería ser obligatorio hacer alguno cada ciertos años». Pedro Burgo piensa que en Galicia «en general» se conduce bien, «pero en los últimos tiempos, advierte, vemos muchos accidentes provocados por los despistes. Además tanto los coches como las carreteras han cambiado, la seguridad activa es mayor y ello facilita que el conductor vaya más relajado y se despiste con más facilidad». Iván Ares recalca: «La mayoría de conductores lo hacen bien, ahora se está hablando demasiado de las personas mayores, pero veo que hay muchos que tienen reflejos y saben conducir, por lo que deben de ser temas puntuales. Con las carreteras pasa lo mismo, que se han mejorado mucho, pero en algunos tramos falta mantenimiento, están muy deterioradas y eso se debería mejorar».

Este año los tres tenores de los rallies en Galicia han visto como una decisión de la Real Federación Española de Automovilismo penalizaba con una brida limitadora de potencia a los Porsche 911 que utilizaron con éxito el año pasado. A consecuencia de ello, Sergio Vallejo ha vendido su Porsche e inicia una nueva etapa, este mismo fin de semana en el Rally Sierra Morena de Córdoba, al volante de un Citroën DS3 R5. Iván Ares, tras haber disputado las dos primeras pruebas canarias al volante de un Ford Fiesta R5, enfoca ahora sus miras hacia Galicia con el Porsche, sabedor de que a nivel español esta mecánica ya no es tan competitiva. Y Pedro Burgo lo ha comprobado en las dos primeras pruebas canarias, donde estuvo en el podio pero constatando que con la brida el Porsche ya no se puede defenderse igual frente a otras mecánicas. El ocaso de los Porsche, fraguado en los despachos, parece una evidencia.

Para Iván esta decisión ha sido un error:  «Ya se ve que Fuster, el campeón, se queda este año en casa, nosotros los subcampeones, después de participar en Canarias por otras circunstancias, nos volvemos al gallego. Para mí ha sido una decepción, este año estábamos en disposición de luchar por el campeonato y al final tenemos que volver a participar en Galicia». 

Pedro Burgo también está descontento con la medida federativa: «Creo que la limitación de potencia a los Porsche no tiene mucho sentido porque en el cómputo de todo el campeonato no veo tan clara su superioridad. Yo creo que en rallies como Canarias, con tramos rápidos puede ser, pero en el campeonato entero, no».

La apuesta de la federación parece encaminarse a los vehículos del grupo R5, que ya corren en Europa y en el que muchas marcas tienen coches, pero no parece que en España dichas marcas estén interesadas en participar.

Sergio Vallejo, el primero que vendió su Porsche y lo cambió por un R5, piensa que «los tiempos cambian y los Porsche cumplieron su ciclo, pero ahora creo que ahora con los R5 podemos aspirar a que las marcas apoyen a equipos que llevan coches de ellos». En su caso las primeras impresiones con el Citroën DS3 R5 son que «el coche es menos exigente físicamente que el Porsche, más fácil de conducir». Detrás de estos tres tenores hay otros nombres notables, que lo están haciendo muy bien a nivel nacional y autonómico. La cantera gallega sigue viva.

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