El coche que haría feliz a Ángel

Ángel Vázquez, taxista de Zas ya jubilado, tuvo cuatro Mercedes Clase E a los que hizo más de un millón de kilómetros a cada uno. Ahora mira con envidia esta nueva versión del modelo, que hemos probado.  


El nuevo Clase E se podría decir que es un mini Clase S, la berlina de lujo de la marca, al que se parece estéticamente, aunque sus medidas sean de 4,92 metros y con el que comparte muchas tecnologías de conducción, seguridad y autonomía. 

Después de vender 13 millones de unidades en todo el mundo el Clase E ofrece ahora nuevos argumentos para los que quieren disfrutar de una berlina que se adentra en el segmento del lujo. Para empezar es más grande entre ejes y más ancho, lo que redunda en más espacio para sus pasajeros. Estéticamente presenta líneas firmes y ofrece dos tipos de parrillas diferentes, la clásica de radiador con estrella sobre el capó o una moderna con la estrella de Mercedes grande encastrada en el medio de la parrilla. De momento se venderá con carrocería berlina, pero después del verano llegará la versión familiar, llamada Estate y el próximo año habrá versiones cupé y descapotable.

A nivel de motores, la gama inicial con la que ya se vende este mes consiste en dos motores diésel y uno de gasolina. La gran novedad es el nuevo motor 220d, básico de 194 caballos, partiendo de un bloque más pequeño, con dos litros, muy ligero y compacto, que reduce sensiblemente los consumos anunciando 3,9 litros cada cien kilómetros. Esta versión será la que ofrezca el precio de 48.500 euros, porque la otra versión diésel más potente, la 350d, con 258 caballos, costará 61.800 euros. El otro motor de acceso será el de gasolina, con 184 caballos y 49.300 euros como precio de salida.

Después del lanzamiento la oferta de motores se ampliará con el E 300 de 245 caballos de gasolina, el E 400Matic de 333 y también con la 350e híbrida enchufable  con consumos de 2,1 lts./100 kms. que permitirá recorrer además hasta 30 kilómetros en modo eléctrico. Habrá incluso otra versión diésel más pequeña, de 150 caballos.

Uno de los atractivos de la nueva Clase E es que generaliza el uso de la caja de cambio automática 9G-Tronic de nueve velocidades.

Si las líneas exteriores rezuman elegancia y robustez, en el interior se ha dado un paso adelante. Para empezar hay dos posibilidades de salpicadero, uno normal con relojes de aguja y una pantalla central de 8,4 pulgadas y otro mucho más espectacular en la que los relojes se ven sustituidos por una gran pantalla de 12,3 pulgadas, conformando un gran panel digital donde se puede modificar incluso el aspecto de los indicadores y de toda la información que aparece en la misma. Hace falta un buen rato para habituarse a la programación posible de estos datos, según lo que el conductor necesite, para lo cual existen dos mandos táctiles en el volante, uno a cada lado, que facilitan su manejo. Además, las órdenes también se pueden dar por voz. 

Al volante, el nuevo Clase E es una auténtica delicia, y aunque la primera sensación es de confort y ausencia de ruido de rodadura, sobre todo en las versiones dotadas de suspensión neumática opcional, el coche también ofrece vivencias más deportivas si pisamos a fondo el acelerador y llevamos el Dynamic Body Control con amortiguación regulable adaptativa y rebajada en 15 mm. Accionando además el conmutador Dynamic Select podemos activar ajustes en modos confort, eco, Sport y Sport+, según nos lo pida el cuerpo.

Para largos viajes la función Drive Pilot mantiene cruceros y guarda la distancia con los coches que van delante, sin frenar ni acelerar, al tiempo que el propio coche acciona el guiado de dirección entre carriles, e incluso es capaz de cambiar de carril si el conductor pulsa el intermitente izquierdo durante dos segundos.

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