Cómo convertir el coche en un mechero

Los coches modernos ya son un veinte por ciento más eficientes que los de hace una década, pero al margen de la tecnología hay una variable humana, el conductor, que influye en los consumos y emisiones de su coche


 Se supone que un coche actual gasta 300 euros menos en combustible que hace diez años cada 20.000 kilómetros, al margen de la variación de precios de la gasolina.

Pero en el mismo coche hay otros 300 euros anuales de gasto que van a depender del que maneje el acelerador. La técnica del conductor determinará si es un  gastón o si exprime al máximo cada gota.

La conducción económica es una técnica que se puede entrenar, por eso hoy vamos a dar algunos trucos que conviene poner en práctica para alcanzarla. Hay algunas leyendas urbanas, como las de poner el punto muerto en las bajadas, que además de ser peligrosas resultan nocivas en los coches modernos, así que hay que prestar atención.

1. Arranque suave

El pie derecho pesado es lo que más repercute en el gasto de combustible. Este defecto se manifiesta sobre todo a la hora de encender el coche y de hacer la arrancada. Nada de acelerones en vacío para calentar antes el motor y sobre todo mucha finura pisando el acelerador en cada semáforo o cruce. Con suavidad, aceleraciones progresivas, sin subir demasiado el régimen del motor, sin castigar el embrague, conseguiremos el primer objetivo. Vale lo mismo para las frenadas, anticipándonos a las situaciones y sin hacerlas bruscamente.

2. cambios progresivos

El buen uso de la caja de cambios es otra premisa del conductor eficiente. En este caso no se puede actuar ni por defecto ni por exceso. Los que llevan marchas cortas mantenidas o los que van siempre en una marcha más larga de la adecuada siguen gastando más combustible de la cuenta. No siempre la marcha más larga es la que menos gasta porque nos puede estar obligando a llevar el pedal del acelerador muy cargado.

Muchos modelos modernos ya indican en el tablero el momento adecuado para el cambio de marcha. Pero sino habrá que estar atento y hacerlo siempre en valores cercanos al par motor, que es el momento en que el coche es más eficiente. 

En el caso de los motores diésel el cambio  se hace a menos revoluciones, sobre 1.500, que en los motores de gasolina donde esos cambios deben realizarse por encima de las 2.000. También los diésel suelen ser más elásticos y eso se nota en las marchas cortas que tienen transiciones más rápidas que los de gasolina.

Una vez engranada la marcha adecuada a la velocidad de crucero, esta debe mantenerse lo más uniforme posible, sin bajar y subir la misma, siempre con el acelerador lo menos pisado posible.

3. marcha engranada en las bajadas

Aquí viene lo del punto muerto.

Con los motores modernos de inyección se ahorra más combustible llevando una marcha engranada, la más larga posible, que yendo en punto muerto. La inyección de combustible es menor. Si llevamos ordenador de a bordo lo podemos comprobar con facilidad. En punto muerto el consumo instantáneo es de algunas décimas, mientras cuando engranamos la marcha y liberamos el pedal del acelerador de presión vemos que ese consumo se va a cero. Además es más seguros, porque llevamos freno motor para controlar mejor el coche y castigamos menos a los frenos. 

4. ventanillas cerradas

La aerodinámica cuenta mucho en el consumo y los conductores incidimos en ella cuando abrimos o cerramos las ventanillas. Cuando las abrimos y la velocidad de nuestro vehículo es por encima de 80 km/h estamos perjudicando mucho el comportamiento aerodinámico del mismo. Eso penaliza el consumo. En esos casos es mejor circular con las ventanillas cerradas y encender el aire acondicionado que aunque incide también en el consumo, su efecto es menor. En cambio, en ciudad o en carreteras de verano saturadas y con velocidad baja, el efecto de ventanillas abiertas no repercute tanto en el consumo

5. Neumáticos inflados y poca carga

Cuatro neumáticos con menos presión de la adecuada pueden penalizar hasta un 2% los consumos de un coche, al margen del peligro que representa para la seguridad. Por eso es necesario revisar la presión antes de un viaje largo. Hay además una gama de neumáticos ecológicos, que reducen el rozamiento y con ello los consumos. Otro factor es la carga. Muchas veces llevamos cargado en exceso el coche de forma innecesaria. El coche no es un trastero donde acumular objetos, ya que cada kilo repercute también en el consumo y hasta en la seguridad.

En busca de la eficiencia

Todas estas pautas nos ayudarán a ser conductores más eficientes, ayudándonos a ahorrar unos euros y de paso siendo también más solidarios, ya que menor consumo es también menor emisión de CO2 en la atmósfera. Los coches modernos, como vemos en nuestro gráfico, ya están preparados para ser eficientes, ahora solo falta que lo conductores les complementen.

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