¡Tiburón a la vista!

Hasta el pasado año, «DS» era la línea de coches más lujosos de Citroën, pero ahora se lanza como marca independiente del grupo PSA, tras la propia Citroën y Peugeot, tratando de convertirse en la franquicia de lujo y tecnología del grupo francés y de recuperar éxitos como los del tiburón en los años cincuenta


En el Salón de Paris de 1955 Citroën presentó en su estand un modelo de lujo firmado por el italiano Flaminio Bertone bajo el nombre de DS, aunque por su silueta y  sobre todo afilado morro sería apodado como Tiburón. Aquel modelo reunía cualidades excelentes para la época, como la suspensión hidroneumática o el frenado hidráulico. Su línea audaz y su tecnología avanzada lo convirtieron en un éxito. El primer día del salón ya se habían formalizado 12.000 pedidos y al poco tiempo se convirtió en un emblema de lujo en Francia y posteriormente en Europa. 

El Tiburón llevó a jefes de Estado y famosos de todos los ámbitos, logró victorias en el Rally de Montecarlo y fue aclamado con multitud de premios al diseño, incluso elevándolo a la categoría de obra de arte. Hoy en día sigue siendo admirado y buscado por coleccionistas, convirtiéndose en uno de los modelos más reconocidos de la historia del automóvil.

En la última década Citroën, marca del grupo francés PSA junto a Peugeot, decidió lanzar una gama de modelos más lujosos bautizados como DS. Surgieron así el DS3, el DS4 y el DS5, conjugando diseño y tecnología, que ya alcanzaron el medio millón de unidades vendidas. Y ya con la llegada de Carlos Tavares como Consejero Delegado de PSA en 2013 se tomó  la decisión de escindir DS de Citroën, convirtiéndola en la tercera marca del grupo. Sesenta años después el espíritu del Tiburón vuelve a los escaparates de lo que en principio serán exposiciones compartidas con Citroën, pero que en el futuro podrían cobrar vida como concesionarios independientes.

La marca DS ya fue presentada como tal en el salón de París del pasado año y en el recién celebrado de Ginebra. En este último incluso se escenificó la ruptura estética con Citroën, presentando el DS5, su buque insignia, con un nuevo frontal en el que ya no está el Chevron típico de la  marca ni ningún nombre en su carrocería que lo relacione con ella. De hecho el logotipo DS se ha implantado en su parrilla.

Las aspiraciones de DS están en representar entre el diez y el quince por ciento de las ventas del grupo PSA, y abrir mercados como el americano. 

Lo cierto es que las marcas francesas siempre han tenido intención de llenar el hueco del llamado mercado Premium, donde se han asentado las alemanas. Ese complejo ha llevado a Renault, Citroën y Peugeot a fabricar berlinas de lujo como los Renault Safrane, Avantime y Vel Satis, el Citroën C6 o el Peugeot 607. 

Pero el segmento Premium se le resiste a la industria francesa y ahora la apuesta de DS tiene un largo camino por recorrer con una gama de solo tres vehículos que necesita urgente renovación, con presencia en otros segmentos del mercado como el demandado de los crossover, además de mejoras en elementos mecánicos como las cajas de cambio automáticas, que no están a la altura de la competencia.

El largo camino que se le presenta a DS dentro del grupo PSA debe tomar como guía al viejo Tiburón, un coche que sí representó en su día el papel de berlina de lujo en Europa. Sus valores para ello fueron la tecnología avanzada y el diseño arriesgado. En los últimos salones se ha visto ya la silueta de un concept car llamado Divine DS, que podría ser el sustituto del actual DS4, el compacto de la gama. Comienza un reto apasionante para la nueva marca DS.

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