De la «cirila» a la «lechera»

Un paseo por la historia de las pequeñas trabajadoras que,  a pesar de ser los patitos feos de la época, han dejado huella. Sus diseños no fueron los mejores ni los más bellos, pero cumplieron de sobra en una España que tras las guerras empezaba a Levantarse y necesitaba vehículos de reparto económicos 


En las décadas de los años 40 y 50 era una proeza fabricar cualquier cosa en España: las importaciones estaban muy restringidas, la gasolina estaba racionada, la electricidad se concedía solo unas horas al día, pero aún así muchos son los ejemplos que se mantuvieron en pie y, a pesar de recortes, fusiones o absorciones siguieron fabricando automóviles. Un ejemplo es el pequeño vehículo industrial español. El motocarro primero, la furgoneta ligera -mitad coche, mitad caja- o el pequeño furgón con el motor delantero, después, son claros ejemplos de un tipo de vehículo que ayudó en el día a día al desarrollo del reparto urbano de mercancías. Incluso pasaron de ser simples herramientas de trabajo a tener sus propios motes como señal de cariño: la pegasita, la citroneta, la pava o la cabrilla son algunos ejemplos de ello. 

Solo recordar la Pegaso Sava, la DKW o el 600 Formicheta nos levanta una leve sonrisa en nuestra cara. El diseño con grandes faros y parrillas singulares también reflejaban algún tipo de expresión facial que humanizaban su frontal; la cara de ansiosa de la vieja Auto Unión, que mas tarde sería la Mercedes N100, o la altivez con que te miraba la EBRO F108, son algunos ejemplos que dulcificaban la relaciones laborales entre trabajador y herramienta.

No están todas las que son pero sí muchas de ellas estuvieron antes o después presentes en nuestro entorno, en la esquina de casa, en la tienda del pueblo o por la carretera formando cola. Sus fisonomías también fueron cambiando y evolucionando, pasando de una simple transformación de un  utilitario mediante la adición de un cajón de metal, a diseños de todo en uno donde vehículo y furgoneta se diseña específicamente para transportar carga con seguridad, rapidez y calidad. 

Coincidiendo con la presentación de la nueva furgoneta que se fabricará en Vigo, hagamos un paseo por los padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos de lo que hoy se sigue denominando furgoneta pero que poco tiene que ver con aquellas tan espartanas y sí con algo muy próximo a un vehículo de lujo.

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De la «cirila» a la «lechera»