Échale un vistazo a tu presbicia

Es inevitable. A partir de los 45 años el cristalino envejece y comienzan los problemas para enfocar objetos cercanos. Los expertos recomiendan visitar al oftalmólogo ante los primeros síntomas para evaluar el problema y ofrecer la solución correcta, y desaconsejan comprar gafas pregraduadas sin asesoramiento

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La presbicia o vista cansada es la incapacidad para enfocar objetos en la visión cercana, y además de demostrarse que el 100 por ciento de la población mayor de 50 años la padece, a partir de los 45 su aparición es «inevitable», según subraya el oftalmólogo del Instituto Clínico Quirúrgico de Oftalmología (ICQO) y presidente de la Asociación Oftalmológica del Norte (AON), Iñaki Rodríguez.

 Así, la vista cansada empieza a manifestarse a partir de los 42 años, y a los 48 o 50 afecta prácticamente a todas las personas, independientemente de que previamente hayan tenido problemas oculares o no y «está producida por el envejecimiento del cristalino y del músculo ciliar del ojo que permiten que éste realice la operación de acomodación necesaria cuando pasamos el foco a un objeto cercano», explica el doctor Rodríguez.

Algunos de los síntomas que están relacionados con este problema son la dificultad para enfocar objetos cercanos, con la sensación de que las letras se amontonan y la necesidad de extender los brazos para alejar los objetos y poder leer mejor, lo que se conoce como el síndrome de «los brazos largos», fatiga ocular, dolor de cabeza y necesidad de más luz para leer o realizar otras tareas similares.

Casi todas las personas desarrollan presbicia, pero el diagnóstico y la situación son diferentes cuando esta circunstancia se combina con otras condiciones como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo. En el caso de la miopía, por ejemplo, como ambos defectos se compensan puede ser que la persona tenga menos problemas con la presbicia.

En cualquier caso, la prioridad máxima es el asesoramiento personal con el óptico. David Piñero, del Centro Óptico Galego, recuerda que llevan trabajando desde 1981 y disponen de personal cualificado para orientar al cliente en este camino. Cada uno de nosotros es una persona única, del mismo modo que lo son nuestros ojos y antecedentes visuales. Es por ello que un buen óptico se asegurará de conocer sus necesidades individuales y detalles relativos a su trabajo y sus aficiones para hacerse una idea de sus hábitos de observación. También es importante su postura y la forma de su cabeza.

La vista cansada empieza a manifestarse a partir de los 42 años, y a los 50 afecta a una gran mayoría de la población

La precisión en la evaluación es vital para garantizar el funcionamiento adecuado de las lentes progresivas. No solo se mide cada ojo por separado; también se evalúa la visión binocular a fin de determinar la potencia de lente necesaria. Solo mediante este proceso se puede determinar la potencia de lectura y de lejos adecuadas. Los cristales progresivos son la solución ideal para corregir la presbicia. Permiten asegurar una visión nítida y precisa a cualquier distancia. Sin embargo, implican un tiempo de adaptación necesario para el usuario. Quienes tienen que llevarlos deben aprender el hábito automático de hacer movimientos ligeros con la cabeza más que con los ojos. También necesarias mediciones de ajuste. Para un funcionamiento óptimo de la lente, el centro de la pupila debe estar alineado con el centro de la lente graduada. En el caso de lentes progresivas más sofisticadas, pueden ser necesarias mediciones adicionales.

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