¿Influye el nombre en la personalidad?

Un bebé Lobo ha abierto la polémica. ¿Dónde está el límite de la creatividad? Opinan los expertos


Es una de las elecciones que nos acompañará durante toda la vida y no depende en absoluto de nosotros. Al igual que la genética, el nombre viene dado de cuna. El empeño de unos padres madrileños en llamar a su hijo Lobo posiblemente ha hecho reflexionar a más de un progenitor. ¿Se piensa en cómo le sentará al vástago su decisión? El debate ha generado defensores y detractores. El Registro Civil de Fuenlabrada argumentó que Lobo puede resultar ofensivo para el niño. Nació el 12 de julio y sus padres aún no han podido registrarlo. Tampoco incluirlo en el libro de familia ni inscribirlo en la Seguridad Social. Si el recurso presentado ante la Dirección General de los Registros no prospera, será un juez el que dictamine el nombre. La pareja ha reunido más de 25.000 firmas en la plataforma Change.org.

Si el motivo es que el nombre puede condicionar la vida del crío por su rareza, lo cierto es que nombres curiosos hay para dar y tomar en los registros municipales. Como ha publicado en su cuenta de Twitter Donald Peña, responsable de comunicación del Instituto Nacional de Estadística, la lista de nombres extraños es alargada: Prepedigna, Exuperancia, Afrodisia o Marciana para ellas. Frumencio, Canuto, Pánfilo, Mercenario o Eusiquicio para ellos.

Un estigma

Las altas más recientes se alejan del santoral para reflejar los fenómenos musicales, deportivos o cinematográficos que marcaron cada generación. Ahí están Supermán, Goku o Pamela Anderson. También las más de 600 Shakira, los Messi o los Neymar. Tampoco faltan Lady Di ni Supermán. José Manuel Suárez, que trabajó durante años con adolescentes y que ahora preside la Asociación Profesional de Pedagogos y Psicopedagogos de Galicia, no cree que el nombre pueda convertirse en un estigma insalvable: «Todo depende de cómo lo recibas o de con qué lo vincules. El concepto que se tome de él. Si pensamos en el significado literal, hay algunos dolorosísimos, como Dolores», opina, mientras añade otros ejemplos como Camino o Cristal. «Puedes tener un nombre de los más anodino pero que te conozcan por un mote. En mi pueblo, como dos chicas eran Pilar, a una la llamaban «Columna». La ofensa para el niño puede acabar siendo que le digan «Cervatillo». Es algo que no se puede controlar, de ahí la importancia de la actitud», comenta.

López y Lobo

Lobo no es el primer nombre de un animal que se utiliza, Paloma o León son algunos, pero además la polémica ha servido para saber que el apellido López es una derivación del mismo así como Lope, ahora más en desuso, y que parece provenir del latín «lupus».

¿Dónde están los límites de la imaginación o de la extravagancia, según como se mire? «A veces los padres pueden llegar a ser egoístas en este tema. Los nombres deben ser socializantes y coherentes. ¿Un consejo? Diría que ponerle uno  que armonice con el contexto en el que va a vivir el pequeño. No recomendaría ponerle Facebook, como ya he escuchado», apunta Suárez.

¿Y si nunca acaba gustándole? «Siempre están los trucos: abreviar o ponerte otro con el que te sientas más identificado y que acabará siendo por el que te conozcan», dice. Aunque el DNI escriba lo contrario.

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