Una idea con estrella

¿Cómo podemos vender más ruedas de coche? Buscando la respuesta, los hermanos André y Éduard Michelin acabaron editando la famosa guía, en 1900. Cuanto más se mueva la gente, más se gastarán los neumáticos, esa era la idea. Diez años después ya se editaba en España

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En 1889 dos hermanos franceses cogieron las riendas de una pequeña empresa familiar dedicada al caucho. Allá en Clermont-Ferrand, su ciudad natal, nadie daba un duro por ellos hasta que en 1891 un encuentro casual con un ciclista inglés les sugirió la idea de fabricar neumáticos desmontables. Se llamaban André y Édouard y su apellido, Michelin, marcaría el destino de la industria automovilística y curiosamente también el de la gastronomía.

André y Édouard apostaron por el caucho en los automóviles en lugar de en las bicicletas. A finales del siglo XIX había en Francia muy pocos coches pero los hermanos Michelin demostraron enseguida las bondades de su producto gracias a las carreras automovilísticas, donde sus neumáticos consiguieron grandes resultados. El coche daba más autonomía en largas distancias y los Michelin vieron una oportunidad de cara al turismo. De modo que para animar a los automovilistas a que realizaran desplazamientos por placer, la casa Michelin editó en el año 1900, con una primera tirada de 35.000 ejemplares, una guía que incluía mapas, itinerarios e información práctica sobre lugares de paso, hoteles y garajes recomendados.

La guía Michelin, que se distribuía originalmente de forma gratuita a los clientes, tuvo tal éxito en Francia que enseguida amplió sus horizontes a los países vecinos, llegando a Marruecos, Argelia y Túnez, a la vez que expandía su red comercial.

El 2 de enero de 1909 se constituía en Madrid la Sociedad Anónima del Neumático Michelin, una sucursal creada para distribuir en exclusiva los productos de la marca francesa. Con oficinas en la calle Sagasta 21, la rama española de Michelin enseguida puso sus ojos en la promoción publicitaria, consiguiendo en pocos meses anunciarse en prensa como proveedora de la Casa Real. «Los autos de su Majestad llevan siempre neumáticos Michelin», rezaban sus anuncios.

La estrategia se completó con la aparición de la primera Guía Michelin de España y Portugal en 1910, escrita después de un viaje de cinco meses y 20.000 kilómetros por la Península.

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La perfección de sus mapas fue el motivo de la popularización de esta guía entre los pioneros conductores españoles, quienes loaban sus páginas en revistas especializadas como España automovilística. Un añadido que a día de hoy se ha convertido en el referente, fue la decisión de la empresa de hacer hincapié en recomendaciones gastronómicas y la clasificación de hoteles según su oferta y calidad culinaria.

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