El albariño que nace de la piedra

Primero fue la madera, después llegó el acero inoxidable y ahora el granito. En unos meses la bodega Santiago Roma pondrá en el mercado Pedranai, el primer albariño elaborado en barrica de piedra. Casi 500 litros de un vino en el que destacan su mineralidad, salinidad y riqueza de matices


Semejaba una quimera pero es ya una realidad. La primera añada del albariño Pedranai estará en unos meses en el mercado. No ha sido un proceso sencillo. Al contrario, muchas y desconocidas han sido las dificultades que han ido surgiendo a medida que se avanzaba en el complejo proceso de crear la primera barrica de granito.

La idea partió del siempre inquieto bodeguero Santiago Roma. «O viño nace na terra e críase na terra. E dela, desa pedra nai, é de onde a cepa succiona os compoñentes que lle dan vida. Entón, por que non rematar o seu proceso de elaboración tamén na propia pedra da que nace?». Dicho y hecho, pensó Santiago Roma. Pero entre el dicho y el hecho finalmente han pasado 4 años. «Foi precisa unha complexa mestura de I+D+I, enxeñería e traballo artesanal», explica Alexandre García, diseñador de Ánforum, la empresa que se encargó de crear la barrica.

El primer paso fue elegir la piedra idónea. Muy compacta pero no muy porosa. Se optó por un bloque de granito morena Lalín, al que se le dio forma ovoide. A partir de ahí se realizó un laborioso trabajo artesanal de vaciado dejando una pared de diez centímetros que permitiera la microoxigenación.

La forma de huevo, explica el bodeguero, propicia que, gracias a los principios de la biodinámica, el vino esté siempre en movimiento, girando en sentido contrario a las agujas del reloj, sin necesidad de removerlo. «Ideal para hacer crianza sobre sus lías», comenta.

Una vez la barrica estuvo lista hubo que abordar el no menos complejo proceso de su homologación. Alexandre García recuerda que no había ninguna legislación que estableciese si la piedra era apta o no para este uso. Finalmente, y tras infinidad de estudios, comprobaciones y análisis, se determinó que la piedra podía ser aceptaba para este uso.

Llegó entonces el momento de la verdad, el de la vendimia. Santiago Roma reservó parte de las uvas de cepas viejas que utiliza para elaborar su Rías Baixas selección, las prensó y, siempre bajo el asesoramiento del enólogo Cayetano Otero, introdujo el mosto en la barrica de granito. Cuatrocientos cincuenta litros y un millón de incógnitas, que no tardaron en despejarse. «Enseguida nos demos conta de que o viño evolucionaba dunha forma espectacular e que ía adquirindo características moi propias», relata el bodeguero.

Para tener un elemento de referencia Santiago Roma elaboró al mismo tiempo una cantidad idéntica del mismo vino en una cuba de inox. «As diferenzas son notables. Ten menos acidez e en boca advírtense matices moi diferenciadores, moitos recordos minerais e salinos. É un albariño con influenzas moi tipicamente atlánticas».

A la visita a la bodega nos acompaña el escultor Francisco Pazos. «Podería ter sido unha horterada, porque poderían ter tratado de imitar a unha barrica tradicional, pero non, estéticamente está ben», reconoce nada más ver la barrica. «Cando mo dixeron parecíame algo contra natura pero tras coñecer todo o proceso e probar o viño, cambia o conto», concluye.

Tras esta primera barrica Ánforum fabrica y comercializa, también en piedra, otras desde 700 a 2.600 litros, si bien ya no son de una única pieza.

 El bodeguero Santiago Roma, el escultor Francisco Pazos y el diseñador de Ánforum, Alexandre García, comprobando las bondades y singularidades de la barrica de granito

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