En agosto te chuparás los dedos

Si en la variedad está el gusto -o eso dice el refranero popular- agosto es, sin duda, el mes más sabroso del año en Galicia. Una especie de menú degustación a lo grande y al aire libre.

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Da igual la cantidad de eventos a los que uno pueda acercarse en función de su agenda, porque en el pueblo de al lado, la parroquia del concello vecino o incluso en el propio barrio, habrá una fiesta gastronómica esperando a ser saboreada. Para carnívoros o amantes del pescado, incluso para veganos, hay opciones en el agosto gallego. A la vuelta de la esquina, y abriendo boca, el primer fin de semana depara un sinfín de posibilidades -abstenerse aquellos que estén en plena operación biquini-. Una bacanal gastronómica donde toca elegir.

En la carballeira de la parroquia de San Clemente, en Caldas de Reis, el fuego se enciende casi de madrugada. Allí se celebra el 5 de agosto la séptima edición de la fiesta del Costillar á Estaca. No hace falta decir cuál es el protagonista. Las impresionantes piezas se van haciendo a fuego lento para alcanzar la máxima cota de sabor alrededor de las dos del mediodía, cuando centenares de bocas hambrientas esperan su turno. Además de con el estómago lleno, de aquí se puede salir con un lote empanadas, bolas de pan, roscones, vino y por supuesto, costillares. Por eso de que la fiesta siga en casa...

 Pemento de Herbón

En Herbón sacan a relucir la mejor de sus cartas: el pimiento, un día antes. El sábado 4 de agosto, a la sombra de la carballeira del Convento de San Antonio, y en pleno apogeo de la campaña de producción, el pimiento vive su día grande. ¡Y van ya cuarenta ediciones! Declarada Festa de Interés Turístico y con Denominación de Origen Protegida, cada año se reparten centenares de kilos de este preciado, pequeño y verde manjar del que se dice, ya saben, que ‘uns pican e outros non’. Fritos y sazonados con sal, son, con permiso del churrasco o las xoubas, los reyes de la temporada estival. La Orden del Pemento de Herbón concede ese día títulos de Caballeros y Damas a personalidades que difunden y promocionan este producto, el más internacional de la comarca del Ulla, y que fue traído por primera vez desde tierras americanas hace más de seiscientos años. Todo se lo debemos a los misioneros franciscanos del convento de Herbón.

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 ¡Pero qué bonito!

¿Qué sería el verano sin una tortilla de patatas acompañada de una rica y fresca ensalada? Para muchos, el plato más sencillo y perfecto en un día de playa. Le rinden homenaje a partir del 3 de agosto en Laro, Silleda. En todas sus formas y colores: de pimiento, bacalao, chorizo, carne, gambas o pimientos, también, por supuesto, la tradicional de toda la vida. Este año soplan treinta velas. Y qué mejor que hacerlo -nada de tartas- sobre esta deliciosa mezcla de huevo y patata.

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El mar es otro de los grandes protagonistas del agosto gastronómico gallego. Mariscos y pescados saltan de las mesas de mantel a las carpas sobre el césped. El Príncipe azul, como lo apodaron en una campaña los pescadores de A Mariña, o bonito del norte, tiene en Burela su bastión y su fiesta, que coincide con la temporada ideal para su consumo en fresco: de junio a octubre. Desde el jueves 2 al domingo 5 de agosto, el puerto líder en la captura de esta especie, se engalana para servir preparaciones clásicas -asado a la parrilla, cocido o en empanada- y otras incorporaciones más recientes, como el marmitako o el salpicón. También se sirven raciones sin gluten aptas para celíacos. El ex baloncestista Fernando Romay, coruñés, será el encargado de dar el pregón en esta edición que pretende ser la antesala de un logro perseguido desde hace tiempo. En septiembre se presentará la solicitud para que sea declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.

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Blanco y en botella, albariño

Veintisiete ediciones se cumplen este año de la Festa do Longueirón en Fisterra. El linqueirón, como le llaman los locales, es pariente de la navaja y se diferencia de esta por su concha recta y su carne más blanda y menos dulzona. Se recoge en la propia zona, en la bahía que forman playas como Langosteira. El fruto del agua más famoso de Fisterra se degustará en el entorno de la playa de Ribeira, en tortilla, con arroz o pasta, en empanada, croquetas, albóndigas o empanadillas, y claro está, al natural. La forma tradicional de prepararlo es a la plancha, con un chorrito de limón y vino blanco.

Y ya que estamos con el vino, viajamos unos kilómetros más al sur por la costa para llegar a Cambados, donde pronto será hora de colgarnos al cuello una copa como amuleto, el recipiente donde se volcarán los caldos sin berzas más refrescantes que se conocen.

Del 1 al 5 de agosto, el túnel del vino de la Festa do Albariño abre sus puertas a expertos y aficionados y la praza de Fefiñáns se transforma en palco de la música. Este año, para evitar los desmadres que se produjeron en anteriores ediciones, las casetas cerrarán antes. A las tres entre semanas, a las tres y media de la madrugada el sábado.

¿Sabías que la primera merienda-cena costó 4.389 pesetas o que Charles de Gaulle y Juan Domingo Perón fueron nombrados en su día Cabaleiros do Albariño? Son solo algunas curiosidades de una cita que este año cumple sesenta primaveras ?o veranos, mejor dicho? y que toca con la punta de los dedos la ansiada declaración de Fiesta de Interés Internacional. Porque nuestros vinos rebasan fronteras.

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