¿Quién es aquí el telonero?

El despliegue es tan brutal -33 cocineros de renombre internacional- y la repercusión tan enorme que el ShowRocking del Portamérica ha pasado de ser complemento del festival a convertirse en seña de identidad fundamental. Hablamos con chefs, músicos y organizador en torno a esta singular simbiosis


Un inspirado juego de palabras lo definió en su origen perfectamente: showrocking. Hablamos de hace siete años. Momento del aún incipiente auge de la gastronomía y de la máxima eclosión del fenómeno de los festivales. El director del Portamérica, Kin Martínez, y el cocinero Pepe Solla confabularon para aunar dos entornos que semejaban antagónicos. A lo máximo que aspiraba entonces un festivalero era a un digno kebab. El interés iba en dos direcciones pero con un único destino. «Quería romper esa sensación de que los restaurantes gastronómicos se estaban alejando de la sociedad, de que eran solo para una élite. De ahí la idea de descontextualizar su oferta», relata Pepe Solla. «Nós buscabamos proporcionar unha experiencia diferenciadora ao público vinculada co territorio. E, por outra parte, que os cociñeiros de fóra tivesen ocasión de coñecer as excelencias do noso producto», añade Kim Martínez.

De aquella confluencia surgió una auténtica comunión de los sentidos. Pero lo que nadie podía imaginar es que llegaría el momento en el que en el Portamérica la música no se entendiese sin la vertiente gastronómica y viceversa.

Pero ese momento ha llegado y esta edición lo certifica. «Fóisenos un pouco das mans pero, mira, festivais hai moitos pero esta é unha forma única e diferente de facelo», confiesa el director del Portamérica. Treinta y tres chefs internacionales que suman 30 soles Repsol dejarán muestra de su quehacer y prestigio en la carballeira de Caldas el 5, 6 y 7 de julio. Nombres que hoy son la élite mundial de la cocina, como Andoni Luis Aduriz (Mugaritz), Pablo González (Cabaña Buenavista), Diego Guerrero (Dstage), Edgar Núñez (Sud 777, México) o Christian Bravo (Bravo Restobar, Perú), además de los tops gallegos, como el propio Solla, Javier Olleros, Yayo Daporta o Xoán Crujeiras, por no citar la retahíla completa.

Es precisamente el cocinero peruano Christian Bravo uno de los que más apasionados se manifiestan por la invitación llegada desde el Portamérica. «Yo empecé como Dj a los 14 años, soy un fanático de la música. Estar en un lugar donde voy a cocinar rodeado de músicos supone para mí la conjunción de la felicidad, es lo máximo», comenta.

Pero, ¿y qué tienen que decir los músicos de todo esto? ¿Surgen los celos o las envidias por tener que compartir protagonismo? «En absoluto», asegura Mikel Izal. «Ya sea en un concierto o en un restaurante de lo que se trata es de hacer feliz al público, de que viva experiencias únicas. Y si juntas las dos ya es la leche. Porque al final un festival se recuerda por momentos, por cuando escuchabas aquella canción que te flipaba o por cuando cunado comiste aquel pincho de dos estrellas».

Además, añade entre sonrisas el líder de Izal, «los músicos somos los primeros beneficiados. No es lo mismo un camerino con sandwich fríos que con pinchos gourmet. Te aseguro que no sales al escenario con la misma alegría». Tampoco Pepe Solla advierte insana competencia a pesar de que reconoce que en la pasada edición del Portamérica hubo momentos puntuales en los que había más público en la zona gastro que delante de algún escenario. «No somos las nuevas estrellas del rock and roll, solo somos cocineros», argumenta. Y recuerda que la idea del ShowRocking nació precisamente de ese afán de desmitificación. «Porque nos gusta cocinar para la gente, porque queremos hacer de nuestra cocina algo democrático».

Ese es otro de los elementos diferenciales de la propuesta gastronómica del festival de Caldas. «Non a entedemos dende un punto de vista elitista. Ao contrario, tratamos de normalizar o tratamento que se lles está dando aos cociñeiros», apunta un Kin Martínez que reconoce que otros festivales se han incorporado a la idea de añadir una oferta gastronómica de calidad pero generalmente circunscrita a actividades paralelas o a zonas vip. «No noso caso están aí permanentemente. Os propios cociñeiros son os que serven as tapas e a xente pode falar con eles», recuerda.

El ShowRocking le ha valido al Portamérica dos reconocimientos a la mejor zona de restauración en los premios Fest. «Es una increíble tarjeta de presentación porque los grupos, entre nosotros, también hablamos de esto. A los músicos también se nos gana por el estómago», dice Mikel Izal. “Esta fórmula estanos singularizando de tal maneira e chegamos xa a un nivel que nos estamos situando como únicos no mundo», apostilla Kin Martínez. «Es una gran idea. Desde luego en Perú no hay nada parecido”, atestigua Christian Bravo. Para Pepe Solla «todo el mundo -músicos, cocineros, público, organizadores-, está tan encantado que lo único que piensas es ¿por qué esto no se hizo nunca antes?».

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