«A Ruiz Mateos le gustó la alimentación y la destrozó»

Los orígenes del Cola-Cao, el Chupa-chup o del regaliz Zara, que nada tiene que ver con la famosa marca textil, son algunas de las historias que cuenta este libro, en el que también se apuntan las causas de la extinción del tejido alimentario español

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Desde el restaurante El Amparo, impulsado a finales del XIX en Bilbao por Felipa Eguileor y sus hijas, al fenómeno del Bulli de Ferran Adrià, pasando por cómo las multinacionales y Rumasa acabaron con buena parte de las empresas alimentarias españolas. Este es el recorrido que propone Los sabores de la memoria. «Es el libro que me hubiera gustado que alguien escribiese y lo he tenido que hacer», explica su autor, el periodista Fernando Ruiz-Goseascoechea, que rescata del olvido nombres que han hecho historia, como la vizcaína Nicolasa Pradera, que en su Casa Nicolasa dio de comer a la flor y nata del país en los años 20, o Ana María Herrera, a la que durante años se obvió como autora del recetario del Manual de la Sección Femenina.

Ruiz-Goseascoechea descubre cómo nacieron y qué fue del Cola-Cao, las tortas Inés Rosales, el Chupa-chups, el polo flash, la Mirinda, el Cacaolat, las galletas María, el regaliz Zara, las pastillas Juanola, el chocolate Dolca, el turrón Antiu Xixona, los quesitos en porciones El Caserío, el paté La Piara o la Nocilla. Investigando esas «marcas que dejaron huella» ha encontrado con «tristeza» que la inmensa mayoría de ellas, que nacieron como pequeñas iniciativas antes de la República y a partir de los años 50 del siglo pasado, o están en manos de multinacionales o han desaparecido. Disputas familiares, ventas a cargos de los nietos «nunca por parte del inventor de la marca» y Ruiz Mateos, apunta, fueron las principales vías de extinción de la mayor parte del tejido alimentario español. «A Ruiz Mateos le gustó el mundo de la alimentación y lo destrozó. Solo algunas marcas como Cacaolat han conseguido remontar, algo milagroso porque los muertos no resucitan», explica el periodista y escritor. Mientras rememora el pan tostado en el horno con mantequilla casera que desayunaba en casa de su abuela en Bilbao, señala: «Nuestros hijos comen mejor que nosotros, aunque tienen más tentaciones para comer mal». «La prueba de que hoy la alimentación es más sana es el desayuno: es un avance cualitativo importante que en Madrid se tome pan con tomate y aceite de oliva en vez de una porra o un churro», argumenta.

La evolución de la alimentación en España, tanto de las empresas como de los hábitos de consumo, es el recorrido que propone Fernando Ruiz en este interesante trabajo

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«A Ruiz Mateos le gustó la alimentación y la destrozó»