...¡Que veinte años no es nada!

Es lo que dice Carlos Gardel en su famoso tango, pero, desde luego, no se refiere al mundo del vino, porque que un Mencía, como es el Lagar de Robla, resista, sin cambiar ni la etiqueta y con éxito en el mercado ese tiempo, es toda una hazaña. Ahora se presenta con nuevos vinos y botellas borgoñesas.

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L os dos Víctor Robla, padre e hijo, que aparecen la fotografía con una botella de 1.998 y otra del 2.018, presentaron la renovación total de la primera marca de esta bodega berciana, desde la botella, hasta la etiqueta y, sobre todo, el vino, que ahora se comercializa en las categorías de Vintage, Selección y Premium. «Cuando hace 20 años saqué mi primer vino -explica Víctor Robla- puse todo mi empeño en ofrecer un producto de calidad y original dentro de una región tradicionalmente vinícola y con muy buenos caldos, como es El Bierzo, pero, sobre todo, con personalidad. Y con ese objetivo le puse mi apellido. Afortunadamente no me equivoqué y así podemos llegar ahora, manteniendo la marca, a ofrecer vinos de más alta calidad aún y diferenciados en tres categorías. En este tiempo escuchamos lo que demandaban los consumidores y así llegamos a esta etapa que iniciamos con el año y en la que los continuadores van a ser mis hijos, todos ellos implicados ya totalmente en la bodega».

Por su parte Nacho Robla, responsable del mercado exterior, en donde esta bodega vende algo más del 40 % de su producción, remarca que la Mencía es una de las uvas tintas más apreciadas en lo mercados exteriores, tanto en América, como Europa e incluso en Asia. «Cumplimos las expectativas que generamos y nuestros vinos son valorados por su relación calidad/precio y porque están elaborados con esta variedad».

Y cuando hablamos del mercado gallego, Víctor se apresura a apuntar que «los gallegos saben mucho de vino y por tanto son exigentes, lo que me hace apreciar mucho más la aceptación que tenemos desde el primer día. Galicia nos abrió las puertas de España primero y del resto del mundo después, y nos animó a seguir con el proyecto, hasta llegar a lo que es hoy nuestra bodega de Toral de los Vados. Estoy muy orgulloso de la acogida del mercado gallego». Y el bodeguero finaliza recordando lo difícil que fue el 2017 por la climatología «que, inevitablemente, tiene que repercutir en el precio de todos los vinos europeos».

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