Dos mil años de vino gallego

Un libro de los sumilleres Alejandro y Luis Paadín descubre las piedras labradas en las que se prensaba uva en las cinco regiones vinícolas gallegas y aportan datos para recorrer medio centenar de estos lagares con una guía viva, con códigos QR y recomendaciones para combinar la expedición con la buena mesa y visitas a bodegas.

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Hace casi una década que los sumilleres Paadín (Luis y Alejandro, padre e hijo) se convirtieron en investigadores de la historia del vino gallego. Leyendo el Tratado de Viticultura General de Luis y José Hidalgo (también padre e hijo) encontraron la primera pista: un lagar romano en la comarca de Monterrei, así que pusieron rumbo a esta zona y comenzaron a sacar a la luz unas piedras milenarias que muchos lugareños veían desde niños y que no sabían que demuestran en Galicia existe una tradición milenaria de vendimias. Todos sus hallazgos se revelan en el libro Las piedras que hacían vino, viaje por los milenarios lagares rupestres de Galicia, que acaba de editarse y cuenta como vecinos de lugares de Monterrei ya les agradecen que diesen a conocer qué significaban unas losas labradas en las que jugaban desde niños y que ahora traen a no pocos visitantes a su pueblo. Los Paadín han creado un libro vivo para que esta ruta por la prehistoria del vino se consolide y en el que cuentan todas sus pesquisas. Además, la obra puede seguir medrando y hace partícipe al lector de la investigación gracias a los códigos QR, un espacio para notas y hasta recomendaciones para combinar las expediciones a los lagares rupestres con los mejores restaurantes, alojamientos y visitas a las bodegas de Ribeira Sacra, Monterrei y el resto de zonas con vides.

 Patrimonio de la Humanidad

Explica Luis Paadín que la capacidad media por prensada y lagar ronda los 2.000 litros e incluso han dado con uno que llega a los 4.000. El resto de sus pesquisas tratan de esclarecer qué tipo de vinos se hacían en estos espacios: «Las localizaciones han sido prácticamente todas gracias a la colaboración de inquietos e infatigables lugareños que nos han ido informando. El libro va dedicado a todos ellos. También hemos visitado los lagares rupestres de Israel, Italia, Francia, Portugal y en España en La Rioja, Salamanca, Zamora, Cádiz, Valencia y el próximo mes los de Cataluña», precisan los autores de un trabajo que en el que se han implicado bodegas como Martín Códax y fue materia de una exposición con miles de visitas. El próximo paso no es pequeño, ya que un grupo de arqueólogos, etnógrafos e historiadores de Valencia, Castilla y La Rioja van a crear una plataforma cuyo objetivo radica en lograr la declaración de Patrimonio de la Humanidad para los lagares rupestres de la península, una propuesta que lanzó Paadín en un congreso sobre el tema en Portugal. «Es una bomba para el sector: estos lagares son lo único transversal en tiempo que nos une a todas las regiones vitivinícolas a lo largo de más de 2.000 años de historia. Va a ser una forma de explicar por qué hay y hubo vino en Galicia, Portugal, Toro, Valencia, Cataluña, La Rioja, Aragón o Navarra. No es una moda, es la pieza perfecta para explicar historia, organización y muchas de las formas de vida de estas poblaciones».

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