Los más baratos de la guía Michelin

¿Se imaginan comer en un local galardonado con una estrella Michelín y pagar menos de diez euros por cabeza, bebida incluida? En Galicia y, por extensión, en España, está claro que es algo impensable, pero no ocurre lo mismo en Singapur

Los más baratos de la guía Michelín Dos puestos callejeros de Singapur figuran en esta biblia gastronómica aunque comer en ellos cuesta menos de 7 euros

Hace unos meses, la considerada como la biblia de la gastronomía mundial, la guía Michelin, en una controvertida decisión, decidió distinguir a dos puestos de comida callejera de Singapur. Tras disfrutar de toda clase de platos en warungs de Indonesia y en carritos ambulantes de street food de Tailandia, había que descubrir qué vieron los inspectores de la sacrosanta guía en ambos locales.

Primera parada. Barrio chino. En el número 126 del Chinatown Complex, un enorme centro comercial en el que se ofertan desde maletas hasta pescado fresco, se ubica el Hong Kong Soya Sauce Chicken Rice & Noodle. A sus fogones, Chan Hong Meng, chef malayo que recientemente ha abierto una sucursal en el mismo Chinatown.

Por menos de 4,5 euros, se puede disfrutar de la especialidad de la casa, el soya sauce chicken, un pollo laqueado al estilo cantonés que le ha dado fama internacional. Ahí no hay reservas que valgan. No queda otra cosa que ponerse a la cola. Un aviso, una hora antes de que abriera sus puertas, ya había unas cincuenta personas aguardando, por lo que no es raro que se tenga que esperar cerca de dos horas.

Si uno considera que una pieza entera es demasiado, siempre puede optar por una ración con arroz frito. Supone un desembolso de 1,25 euros. Y para los que busquen algo distinto al pollo, ahí está la costilla de cerdo por menos de dos euros, lo mismo que un plato de verduras de temporada.

No hay camareros. Todo es autoservicio, los cubiertos son de plástico y hay que equiparse con pañuelos de papel desechables. En los puestos callejeros de Singapur cumplen un triple servicio. Al uso habitual se suma el que se emplean para reservar una silla en cualquier mesa mientras se pide la comida y son las servilletas con las que limpiarse. Muchos establecimientos carecen de ellas.

Segunda parada. Un bloque de comercios y puestos de comida callejera en una zona, aparentemente, mucho menos turística que Chinatown. Aunque hay colas, son más pequeñas y los occidentales brillan prácticamente por su ausencia. Si la oferta gastronómica del Hong Kong Soya Sauce Chicken Rice & Noodle es cuanto menos escasa para los estándares de un restaurante con estrella Michelín de Galicia, la de Hill Street Tai Hawk Pork Noodles es incluso menor. Apenas dos platos principales y tres acompañantes donde elegir.

Lo primero que llama la atención es el batiburrillo de utensilios, cacerolas y demás, usados y desperdigados por toda la cocina. El responsable de tal desaguisado, un histórico de la gastronomía del país, Tang Chay Seng -delantal y camiseta blancas, pantalones cortos y chanclas-.

Dos son las opciones: el gan mian y el guo tiao tang. Fideos o noodles con distintas carnes de cerdo, bolas de carne y un poco de pescado seco, lo que le da a la mezcla un toque aún más exótico, si cabe. El primero se diferencia del segundo en que en este los condimentos se bañan en un sopa, deliciosa, mientras que en el gan mian se sirve aparte. El precio varía en función del hambre de cada uno. Se puede optar por tres tamaños de ración que se mueven entre los 3,75 y los 6,25 euros. La bebida se pide en otro puesto.

Está claro que en cualquier otra parte del mundo estos puestos no despertarían la atención de la guía Michelín, la cual parece haber querido premiar una forma de entender la gastronomía que cada vez tiene más adeptos. Solo el tiempo dirá si esto tiene continuidad o si, por el contrario, no pasa de ser un hecho anecdótico. En este caso, recuerde la frase con la que se asocia a la guía: «La estrella está en el plato».

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