Esta noche nos vamos de vendimia

En estos días calurosos de finales de verano, la bajada de las temperaturas que se produce con la puesta del sol se agradece siempre y les puedo asegurar que pasar una noche vendimiando es una experiencia que invita a repetir más años. La viña se ilumina con numerosos focos y los vendimiadores se reparten por zonas para ir sacando de las plantas las mejores bayas de la variedad Chardonnay

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Comenzó la vendimia en esta parcela en la segunda quincena de agosto, «muy adelantada -explica Pablo Pávez, ingeniero agrónomo y enólogo director de la vendimia en la finca que comparten Príncipe de Viana y Finca Albret- porque el cambio climático que estamos sufriendo ha adelantado dos semanas la cosecha. Esto, que en principio es un beneficio para los agricultores, puede ser un grave perjuicio para el vino si el tratamiento no es el correcto. Con la vendimia nocturna de estas uvas blancas, nos aseguramos que no sufran con el calor y la luz del sol, evitando así fermentaciones indeseadas y pérdidas de potencia aromática».

Los vendimiadores trabajan con la claridad que les proporcionan sus linternas frontales. Pero no les importa: igual que las uvas blancas que sus manos cortan con sumo cuidado, también ellos sienten y agradecen las frescas temperaturas de la noche y la ausencia del sol que les castigaría durante el día. Es todo un espectáculo ver en medio de la oscuridad decenas de pequeñas luces que se mueven bajo las estrellas. Un momento mágico. Las cajas se descargan en un tractor, que hace constantes y rápidos viajes a la bodega. «La recogida la hacemos en cajas pequeñas, de no más de 10 kilos -añade el enólogo- para evitar que las uvas se rompan y, tan pronto como se reciben, se enfrían durante 24 horas a -3 grados, con lo que procuramos que no se congele la totalidad del grano y si los hollejos, consiguiendo de esta forma, que las células de la piel se rompan, porque es ahí donde están los compuestos aromáticos y los polifenoles. También este tratamiento favorece la extracción en depósito, con lo que sacamos más cantidad de fruta.

Después, las uvas pasan por una minuciosa selección en las mesas vibratorias, con el fin de eliminar restos verdes y asegurar que los blancos de Chardonnay de Príncipe de Viana expresarán solo y únicamente la personalidad de las mejores uvas de sus viñedos». Para esta bodega navarra, vendimiar a mano y de noche, es más caro, pero también una fuerte apuesta por la calidad.

Una cosecha curiosa

Cuando hablamos con Pávez de la cosecha del 2017, el técnico la califica de curiosa « porque en el plano sanitario podemos decir que es ejemplar y porque llega mucho antes que otros años. Tenemos un 10% de merma, pero nos damos por satisfechos ya que en nuestras viñas no hubo heladas. Entre blanco y tinto vendimiaremos manualmente unos 32.000 kilos».

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