Arousa exporta etiquetas al mundo

El Val do Salnés no solo es el viñedo que nutre buena parte de la producción de la denominación de origen Rías Baixas. En ese entorno ha crecido una actividad vinculada con el sector del vino, que es la del vestido y etiquetado. La labor de Marta Lojo y su talento han convertido su taller de Cambados en punto de destino para gran número de bodegas, sobre todo españolas, que acuden a la ría de Arousa para mejorar su imagen.


Para el proyecto de fin de curso en la escuela de arte Pablo Picasso, en A Coruña, Marta Lojo Abal (Ribadumia, 1974) inventó una bodega, una imagen corporativa, cartelería y etiquetas para tres vinos. Ahí empezó. Los siguientes pasos los dio en su estudio, de vuelta a casa, en un momento en el que la comarca de O Salnés seguía la luz del albariño y sujetaba, cada vez con más fuerza, la bandera de Rías Baixas. En aquel entorno creció y se forjó la diseñadora que en el 2000 empezó a pintar las primeras etiquetas y dieciséis años después se ha convertido en referente en un campo tan singular como especializado.

Los encargos de los más próximos, que supieron valorar en su justa medida el trabajo de aquella joven promesa, le permitieron ir quemando etapas hasta llegar a convertirse en una firma imprescindible. Siempre discreta, cuando habla de su trabajo podía citar cientos de bodegas y marcas, hasta llegar a más de dos mil etiquetas, pero hay dos que siempre tiene presente por el efecto que han tenido en diferentes momentos. Martín Códax le dio confianza y presencia desde casa, y con la navarra Chivite logro otra proyección. La etiqueta es la tarjeta de presentación de un vino y la diseñadora nunca lo olvida. Saber qué quiere una bodega, qué trata de transmitir el cosechero, cuál es su filosofía, los objetivos, el público al que se dirige determinado vino, el segmento cultural o económico que se busca, o el país al que se destina, son aspectos que no puede dejar de tener en cuenta.

Sin olvidar aspectos legales sobre reglamentación y normativa específicos de aquí y de allá. Empezó en Ribadumia. Y ahora está en Cambados, con más metros y más espacio. ¿Ordenadores? ¿Nuevas tecnologías? Lo que se quiera, pero solo para poner la guinda, pues a la hora del boceto y de plasmar la idea, hacen falta mano, lápiz y papel, siempre con la emoción añadida de saber que ese dibujo acabará en una etiqueta y llegará a escaparates, estanterías o mesas de cualquier parte del mundo.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
16 votos
Comentarios

Arousa exporta etiquetas al mundo