«Urxencia 0», la serie que te «robará» el corazón

EXTRA VOZ

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El equipo creador de la serie y los profesionales del equipo de trasplantes trabajaron codo con codo para acercar la realidad a los sectores más reticentes a la donación. «Con que la gente hable de ello, ya habremos triunfado»

17 ene 2016 . Actualizado a las 18:02 h.

A partir del próximo domingo, el equipo de trasplantes del Hospital Balmís entrará en las casas de miles de gallegos para robarles el corazón, pero solo en sentido figurado. Urxencia Cero, la nueva serie de Voz Audiovisual para la TVG, narra la vida diaria del equipo médico que devuelve la vida a los receptores de la donación de órganos. Son profesionales inspirados en los médicos de Unidad de Trasplantes del Chuac, que esta misma semana ha sido reconocido como el hospital de España que más trasplantes realizó en el 2015.

VÍTOR MEJUTO

Tanto Alberto Guntín, director de Desarrollo de Voz Audiovisual y editor de la serie, como Antón Fernández, coordinador de trasplantes del Chuac, reconocen que uno de los objetivos de este proyecto audiovisual es «entender que detrás de los titulares hay personas y que la importancia de las cifras no son los récords sino la cantidad de gente que ahora mismo tiene la oportunidad de tener esperanza de vida y una calidad de vida mucho mejor que la que tenía». Y para que esa esperanza se haga realidad, como apunta Antón Fernández, «las personas que están detrás del trabajo son muy importantes. Algunos puede que salgamos más en los medios, pero tan importante es la persona que limpia el quirófano como el que después da los puntos y cose el órgano, Si el que limpia el quirófano no lo hace bien, el paciente igual se muere infectado». 

¿Y cómo lograron que la realidad de los trasplantes no se quedara pequeña en la ficción? Pues con algo de formación, documentándose... y con una gran dosis de humildad. «Una de las cosas que aprendimos muy rápido -cuenta Alberto- es que por mucha documentación que hiciésemos no somos médicos ni vivimos en un equipo de trasplantes. Ellos nos supervisaron los guiones y eso es un currazo impresionante, porque nos metíamos en unos marrones bastante complicados. Para que las tramas funcionen a veces hay que forzar la realidad, pero siempre tuvimos muy claro que no podemos mentir, y para eso tuvimos detrás a gente como  Antón y el personal de enfermería que coordina los trasplantes, que nos sirvieron de guía».