Es un fenómeno único, que llama la atención en otros países de nuestro entorno. Una vez al año, todo el que puede, o casi todo, se rasca el bolsillo y compra lotería de Navidad con la esperanza de... cada uno maneja las suyas, por supuesto, pero es raro el hogar que no deposita algunas ilusiones en los bombos que se pondrán a girar pasado mañana. El año pasado Galicia jugó en este sorteo 140,3 millones de euros, lo que da una media de 50,76 euros por habitante. Para el de este año, la consignación es mayor. En prácticamente todas las administraciones se constata la tendencia a aumentar ligeramente el gasto. Serán los brotes verdes, pero lo cierto es que Loterías ha consignado casi 164 millones de euros para toda Galicia, 59,62 euros por cabeza, casi diez euros más que el año pasado.

Pese a que la suerte nunca ha sido especialmente cariñosa con Galicia, no se pierde la confianza. En este siglo, solo Rianxo y Monforte han conseguido abrochar un buen gordo. En Rianxo fueron 120 millones de euros los que trajo de la mano el 42.473 en 2003. El gordo de Monforte fue en el sorteo del Niño, pero se desparramó entero por la ciudad del Cabe: otros 120 millones, en este caso, el 76.254 fue el número mágico. Estos estallidos abonan las ilusiones de quienes cada año siguen adquiriendo la omnipresente lotería que venden en el bar que hay debajo de casa, en el club de fútbol donde juega el niño, en la asociación con la que colaboramos, en la comisión de fiestas de nuestra parroquia... Pese a la proliferación de sorteos y oportunidades para arriesgar el dinero, la lotería de Navidad mantiene un halo especial que hace pensar que es más fácil hacerse rico, tapar agujeros, dejar de trabajar, pagar la carrera de un hijo, comprar un coche o, al menos, recuperar lo jugado, que en cualquier otro sorteo en el que se pueda participar. Las siguientes páginas pretenden repasar una parte del paisaje humano que genera este singular sorteo en el que los gallegos no somos los que más jugamos pero, desde luego, tampoco los que menos.

Dos historias de premio

Monforte: Luis Maceda

En Monforte están a punto de cumplirse dos años del premio de la lotería del Niño que hizo caer una lluvia de millones en la ciudad. Parte de los décimos se vendió en la cafetería Manhattan, que también se llevó un buen pellizco. Su propietario, Luis Maceda,  señala que el premio no solo les ayudó a reformar el local. También les sirvió para vender una gran cantidad de décimos tanto el año pasado como este a mucha gente que no es de la clientela. «Pero algunos clientes a los que no les tocó nada dejaron de venir por aquí, quizá porque ahora les da pena», comenta. | F. Albo

Rianxo: Manuel Castaño

Fue casual que Manuel Castaño consiguiese dos décimos con el número 42.473: «O primeiro collino no bar de Lino, o segundo no Banco Santander. Insistíronme moito, foi de chiripa». Era 2003 y una lluvia de millones inundó la parroquia de Araño. Él se llevó 400.000 euros, pero confiesa: «Pouco cambiou a miña vida. Seguín coa miña empresa, co mesmo coche e co día a día de sempre». Se dio el lujo de comprar dos relojes de oro, uno para su mujer y otro para él: «Foi un pequeno capricho. Hai que xestionar os cartos. Non duran para sempre, pódese acabar moi mal».| A. Sevilla

A Coruña y Vigo

Hace unos días, una empresa de alimentación hizo un experimento en Galicia: cambiaban a la gente su décimo de lotería por un jamón. Una versión porcina del refrán «más vale pájaro en mano...». Apenas un puñado de personas aceptaron el trueque. La lotería de navidad forma parte de nuestro ADN navideño. En  Vigo no hay una administración centenaria, pero hay muchas con historia casi en cada barrio y una de las más populares es la nº 000, en la céntrica calle Oporto, que aunque ha repartido decenas de premios, en Navidad hay que remontarse al 2004 para recordar la lluvia de euros del segundo premio que repartió en la ciudad. Y no será por falta de talismanes, porque el despacho es conocido por sus brujas. «Tengo cerca de 300», cuenta el propietario, Guillermo Moreno, que se dedica al negocio de la suerte por tradición familiar. «Mi madre, María Dolores Spuch, tenía desde 1981 la concesión de la administración del Aeropuerto de Peinador, donde ya no hay». Ella se jubiló y al frente sigue su hijo junto a una empleada. Guillermo confirma que el 13 es el número más buscado y la terminación en 5, la favorita de su clientela.

Todavía más tiempo ha pasado desde la famosa lluvia de millones que la administración La Favorita, en la plaza coruñesa de Cuatro Caminos, dio aquel segundo premio, con el número 56320, que supuso la mayor lluvia de millones que hasta ahora ha recibido la comarca. Fueron siete mil millones de pesetas de las  de 1986 (unos 42 millones de euros) que cayeron en buena parte entre los trabajadores de la refinería, aunque el premio acabó muy repartido en el área coruñesa. Tanto es así, que aún se recuerda como en cuestión de días el precio de los pisos que rondaban los once millones de pesetas se había disparado hasta los diecisiete. Y como en los concesionarios de automóviles se vivió un alegría inusitada: un vendedor de Volkswagen recordaba como un posible cliente, que llevaba varios días regateando para comprar un utilitario, de pronto llegó y dijo todo ufano: «¡déme ese de 16 válvulas!».  Desde entonces, La Favorita se ha convertido en una de las grandes referencias a la hora de comprar lotería.

El personaje: Luna, «India del Amazonas»

«Hay tres tipos de suerte: la que nace con uno, la que se busca y la que trae el azar. Y yo ayudo a buscarla», explica Luna, India del Amazonas, nombre por el que se rige esta clarividente que centra su radio de acción entre Bergantiños y A Coruña. ¿Y cómo se busca? «Con los rituales, por ejemplo. Eliminando las energías negativas». ¿Y sirven? «Claro. Yo también practico esos rituales para mí». Y no le ha ido mal, aunque a las preguntas directas de cuánto, contesta con una sonrisa. «Dos veces».  Y ha habido más que, aunque no bien-bien, no hubo queja. El martes volverá a estar por las tres administraciones de lotería de Carballo, localidad que lleva unos años con mucha fortuna. «Les tengo mucho cariño a las tres. Yo no compro en Sort, ni en Doña Manolita ni nada de eso. Para mí, Sort es Carballo». A dos días para el sorteo, augura buenos resultados: «Este 2015 es un año de suerte».  Pero, por mucho que le insistan, y desde siempre, el número exacto no lo da, ni lo sabe: «Es que adivinar un número entero es imposible, quien diga lo contrario miente. Es un azar que gira».  Que se puede saber más o menos, hacia qué lado o terminación, o ayudar a escoger, pero que las cinco cifras solo las conoce el bombo | Santi Garrido.

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Lotería de Navidad: La sonrisa de la fortuna