Es el nombre de la semana. Alejandra Silva. La mujer que vio cumplido el sueño de muchas. Sí, porque Richard Gere siempre ha sido uno de los grandes galanes del planeta. Un hombre de indiscutible atractivo cuya imagen adornó las carpetas de jóvenes y no tan jóvenes de todo el mundo. Tras meses de rumores, esta semana en Madrid posó abrazada al actor, que vino a promocionar su última película, y también lo acompañó en la conferencia que pronunció en su semana madrileña. Todo muy calculado y medido. Faltó naturalidad.

Alejandra es de sangre gallega. Recuerda con ilusión sus veraneos en Galicia, en concreto en la playa de Bastiagueiro, Oleiros, A Coruña. Es hija del abogado residente en la capital de España Nacho Silva Botas, que en su día fue directivo del Real Madrid y la familia posee unas casas encima del arenal con unas vistas inmejorables sobre la bahía coruñesa y oleirense. La abuela, Carmiña Botas, aunque también vive en Madrid, no se pierde un verano en Galicia. Alejandra se casó muy joven con Govind Friedland, hijo de un magnate de la minería cuyo nombre figuró varias veces en la lista Forbes. Ahora están en pleno proceso de divorcio. Fruto de su relación tienen un hijo, Albert, al que ella llama cariñosamente Albertiño, sin ocultar sus raíces  De hecho en su cuenta de Twitter, ahora con los tuits protegidos, indica «Spanish gallega, prourd mother of Albertiño». Eso sí, añade Madrid, Positano USA como sus lugares de residencia. No aparece A Coruña. Positano es un paradisíaco enclave de la costa amalfitana cercano a Nápoles. La familia de su ex marido convirtió en su día en exclusivo hotel Villa Treville, que era propiedad del director Franco Zeffirelli. Ya ven que Alejandra es un caja de sorpresas y no ha parado en sus 33 años de vida, incluido su descubrimiento del budismo, al igual que su actual pareja. Esperemos que la próxima sorpresa sea venir con Richard Gere a la costa gallega donde tantos veranos disfrutó cuando era más jovencita.

Claves del buen vestir

No sé que opina José María López-Galiacho González del traje con camisa blanca y sin corbata que luce Richard Gere en la foto, pero me lo imagino. El director del blog de moda masculina clásica El aristócrata ofreció una conferencia en A Coruña organizada por la firma Montblanc y Jael Joyería. Por cierto, que este elegante establecimiento, distribuidor de Rolex, hará su presentación oficial el próximo jueves en el hotel Finisterre. A lo que iba. Galiacho disertó sobre el tema Las 5 claves del buen vestir y le pedí que me las resumiese. «La primera es la correcta hechura. No todo el mundo tiene el mismo cuerpo y las tallas que encuentras en una tienda no te tienen porque quedar bien. Hay que recurrir a la sastrería a medida», aconseja. Hay que rascarse el bolsillo, eso sí, bolsillo a medida. Me cuenta que otras claves son saber qué colores te favorecen y saber combinar trajes con camisas. «Y si vistes traje hay que llevar un abrigo hasta la rodilla, no una cazadora, que es para otra cosa. Los calcetines tienen que llegar hasta la rodilla porque sino cuando te sientas se te ve la pierna y no es estético. Y hay que intentar escoger un calcetín que no sea negro. Hay colores que favorecen más como el granate o el verde botella. Antes de uno negro, que sea del mismo tono que el pantalón», puntualiza. Durante un buen rato me siguió hablando de estampados, corbatas a rayas y de zapatos. «Tonos chocolate por la mañana y negro por la noche. Siempre de cordones, no mocasín». Galiacho sentencia: «El hombre español es muy tímido en el vestir, no sale del azul marino y el gris. Pasear por las calles es muy aburrido. Vamos todos como clones». Habrá que fijarse.

Marcelo

Muchos aún recuerdan cuando Woody Allen  no fue a recoger un Oscar porque a esa misma hora estaba tocando el clarinete. A otros los pondrían a parir, pero a Allen le sirvió para agigantar su leyenda. Salvando las distancias, en Galicia esta semana pasó algo parecido con Marcelo Tejedor, una de las referencias de nuestra cocina. «Está por encima del bien y del mal», resume su colega Luis Veira. Y es que a Marcelo lo distinguieron esta semana con una estrella Michelín que pienso que no quería y seguro que no buscaba. Cuando otros serían capaces de cualquier cosa para salir en la guía, Marcelo decidió cerrar su negocio compostelano e irse de vacaciones cuando se enteró de que la gala se celebraba a pocos metros de su negocio. En el momento que se anunció la concesión de la estrella por su bar de tapas hubo un «uhhh» de sorpresa en la sala. Y mientras tanto el protagonista a lo suyo, como Alejandra y Richard.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
16 votos
Comentarios

Los veranos gallegos de la novia de Richard Gere