Expulsan de misa a un ferrolano que se quejó de la homilía política del cura

Denunció al coadjutor de Villanueva del Pardillo por injurias al Gobierno


redacción / la voz

Católico, creyente, practicante, de los que marcan la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta... algo atípico para ser una persona que vota «progreso». Así se retrata Primitivo González, catedrático de Construcción Naval de la Escuela Politécnica de Ferrol, que el domingo pasado denunció al coadjutor de Villanueva del Pardillo (Madrid) por «graves injurias contra el Gobierno de España».

González aprovechó el puente para «ir ver aos netos» a esa localidad madrileña, donde reside su hijo. Y como practicante que es, asistió a misa de diez. Primera lectura, segunda lectura... sin problemas. En esto que llegó la homilía, un discurso en el que el sacerdote, Enrique Olmo, «non fixo máis que atacar ao Goberno dende o principio».

El feligrés soportó la primera arremetida, cuando el cura acusó al Ejecutivo «de asesinar a niños en el vientre de su madre», como reza en la denuncia del profesor ferrolano. Por «un sentido de humildade cristiá» aguantó estoicamente después de que Olmo dijese que el de Zapatero era «un Goberno nazi que non se diferenciaba en nada dos que houbo en Alemania». Siguió callado, aunque revolviéndose en su banco, cuando en su discurso el cura incurrió en la paradoja de llamar al Ejecutivo marxista. Hasta admitió a regañadientes que culpase abiertamente al equipo de Zapatero de haber llevado a la ruina al país.

«¡Yo también soy católico!»

Pero toda su serenidad se vino abajo cuando el coadjutor acusó al Gobierno y, en concreto, a la ministra Leire Pajín, de «asesina de ancianos y de personas que estorban, a través de la Ley de la Muerte Digna, por medio de inyecciones letales», como escribió en la denuncia que dejó ante el Juzgado número 2 de San Lorenzo del Escorial.

Esas palabras fueron el resorte que dio rienda suelta a su indignación «Levantei a man e dixen: ??Estamos en misa, no en un mitin ni en una clase de política??». No pudo decir más. Enseguida un grupo de feligreses se abalanzaron sobre él y lo pusieron fuera de la iglesia mientras él se defendía de los reproches que le hacían de «¡menudo católico!» diciendo «¡yo también soy católico!».

Barbaridades

Nada más verse en la calle, Primitivo González se fue a los juzgados del Escorial a denunciar su peripecia. Una aventura en la que nunca antes se había visto envuelto, en parte por «humildade cristiá» y en parte porque nunca había oído «semellantes barbaridades» pronunciadas desde un púlpito, un estrado desde el que aguantará que se explique la «doctrina de Cristo», pero no doctrina política, ni económica. Siempre que sea así, «volverei levantar a man».

Como solo está de paso, González no está integrado en Villanueva del Pardillo -una población de 15.609 habitantes gobernada por el PP- y desconocía la repercusión que tuvo su intervención en la misa de diez del domingo, pero es perfectamente consciente que ayer fue la comidilla del pueblo. El catedrático seguirá yendo a misa, pero puede que este año la iglesia pierda un contribuyente. «Vouno pensar».

«Aguantei por un acto de humildade cristiá, pero chegou un momento que non puiden máis»

Primitivo González

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