Algo más que unas autonómicas

El triunfo de Aguirre en Madrid puede impulsar a Rajoy y frenar a Gómez


madrid / la voz

La batalla por la Comunidad de Madrid es siempre una de las más trascendentes en unas elecciones autonómicas, pero en esta ocasión lo que se dirime el 22 de mayo es mucho más que la presidencia regional. La victoria de la popular Esperanza Aguirre se da por descontada, pero del grado que alcance ese triunfo dependen buena parte de las opciones de Mariano Rajoy para alcanzar la Presidencia del Gobierno en las generales del 2012. Los sondeos indican que el PP repetirá la mayoría absoluta que obtuvo en el 2007 con 67 diputados hasta situarla en los 75 escaños, aunque el número total de asientos de la Asamblea de Madrid pasa de 120 a 129. De mantenerse ese empuje en las generales del 2012, Rajoy podría incluso ampliar los 18 escaños que el PP de Madrid le aportó en el 2008.

Pero también el PSOE se juega mucho. Su candidato, Tomás Gómez, deberá revalidar en estos comicios el impulso político y la popularidad que obtuvo tras imponerse en las primarias del PSOE a la candidata de Zapatero, Trinidad Jiménez. De confirmarse la debacle socialista en Madrid que auguran las encuestas, la meteórica carrera del hombre que dijo no a Zapatero podría frenarse en seco y dar paso a la enésima crisis de liderazgo de los socialistas en la Comunidad de Madrid.

Perdidas sus opciones de suceder a Rajoy como líder nacional del PP, Esperanza Aguirre se ha hecho fuerte en el bastión madrileño con un estilo de gobierno muy alejado de la moderación y del centrismo que propugna el presidente de los populares. Aplicando un liberalismo a ultranza, ignorando a la oposición socialista y debatiendo de tú a tú con el presidente del Gobierno, Aguirre parece tener tomada la medida al electorado madrileño. Ni siquiera la implicación de tres diputados regionales del PP en el escándalo Gürtel le hace mella y está a punto de ganar sus terceras autonómicas consecutivas, que en realidad han sido cuatro, ya que las del 2003 tuvieron que repetirse tras el tamayazo, la traición de dos diputados del PSOE que privó del Gobierno regional al socialista Simancas.

Pese a su liderazgo indiscutido, Aguirre comienza a dar muestras de cansancio y muchos en el PP creen que la próxima será su última legislatura. Esa sospecha se ha visto reforzada por el cáncer de mama del que acaba de ser operada y que ha mermado notablemente su frenética actividad política. El problema es que no se atisba un sucesor con su carisma.

El discurso claramente izquierdista de Tomás Gómez y su acusación de que Aguirre está privatizado la Sanidad y la Educación no parecen calar de momento en Madrid. El último sondeo del CIS solo le otorga un 28,4% de los votos y augura que el PSOE perderá uno de sus 42 diputados. Un resultado que sería muy negativo, ya que en el 2007 el socialista Rafael Simancas llegó al 33%.

Gómez es consciente del peligro que eso supone para su liderazgo interno y por ello trata de blindarse con un control férreo del partido, en el que más de un 90% del comité regional le apoya sin fisuras. El líder de los socialistas madrileños aspira a hacer valer ese respaldo en el proceso de relevo de Zapatero, ofreciendo su apoyo al sucesor a cambio de mantener su poder autonómico.

Menos historia pueden tener las elecciones a la alcaldía de Madrid, en las que Alberto Ruiz Gallardón repetirá, según los sondeos, su cómoda mayoría absoluta con entre 32 y 34 concejales pese a su polémica gestión, que ha dejado en la ruina a la capital, con una astronómica deuda de 6.600 millones de euros. Su rival, el ex secretario de Estado para el Deporte Jaime Lissavetzky, no logra rentabilizar, al parecer, los éxitos deportivos de España.

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