Algo más que unas autonómicas

Gonzalo Bareño Canosa
gonzalo bareño MADRID / LA VOZ

ELECCIONES GALLEGAS 2009

El triunfo de Aguirre en Madrid puede impulsar a Rajoy y frenar a Gómez

11 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La batalla por la Comunidad de Madrid es siempre una de las más trascendentes en unas elecciones autonómicas, pero en esta ocasión lo que se dirime el 22 de mayo es mucho más que la presidencia regional. La victoria de la popular Esperanza Aguirre se da por descontada, pero del grado que alcance ese triunfo dependen buena parte de las opciones de Mariano Rajoy para alcanzar la Presidencia del Gobierno en las generales del 2012. Los sondeos indican que el PP repetirá la mayoría absoluta que obtuvo en el 2007 con 67 diputados hasta situarla en los 75 escaños, aunque el número total de asientos de la Asamblea de Madrid pasa de 120 a 129. De mantenerse ese empuje en las generales del 2012, Rajoy podría incluso ampliar los 18 escaños que el PP de Madrid le aportó en el 2008.

Pero también el PSOE se juega mucho. Su candidato, Tomás Gómez, deberá revalidar en estos comicios el impulso político y la popularidad que obtuvo tras imponerse en las primarias del PSOE a la candidata de Zapatero, Trinidad Jiménez. De confirmarse la debacle socialista en Madrid que auguran las encuestas, la meteórica carrera del hombre que dijo no a Zapatero podría frenarse en seco y dar paso a la enésima crisis de liderazgo de los socialistas en la Comunidad de Madrid.

Perdidas sus opciones de suceder a Rajoy como líder nacional del PP, Esperanza Aguirre se ha hecho fuerte en el bastión madrileño con un estilo de gobierno muy alejado de la moderación y del centrismo que propugna el presidente de los populares. Aplicando un liberalismo a ultranza, ignorando a la oposición socialista y debatiendo de tú a tú con el presidente del Gobierno, Aguirre parece tener tomada la medida al electorado madrileño. Ni siquiera la implicación de tres diputados regionales del PP en el escándalo Gürtel le hace mella y está a punto de ganar sus terceras autonómicas consecutivas, que en realidad han sido cuatro, ya que las del 2003 tuvieron que repetirse tras el tamayazo, la traición de dos diputados del PSOE que privó del Gobierno regional al socialista Simancas.