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En noviembre de 1925 se inauguraba el inmueble que fue durante años el edificio más alto de España, símbolo de modernidad, progreso y emprendimiento. En la fecha de su cien aniversario una creencia arraigada sobre su construcción ha sido cuestionada gracias a una investigación pionera que sacude sus cimientos

MARCOS NEBREDA
12 nov 2025 . Actualizado a las 11:04 h.

El edificio del Banco Pastor (actual sede del Banco Santander en A Coruña) atesora una creencia tan asentada como la estructura de hormigón de este imponente símbolo arquitectónico. Cien años después de la construcción del que fue el edificio más alto de España, nadie dudaba de la existencia de pilotes de madera como base de su sustentación, hasta ahora…

Una reciente investigación liderada por el arquitecto técnico José Elías de la Puente ofrece datos reveladores y nunca vistos sobre la manera en que este edificio icónico fue construido. Durante años, tanto en escuelas de arquitectura como en medios de comunicación o publicaciones especializadas se citaba el edificio como ejemplo de la cimentación sobre pilotes de madera pero de la Puente siempre se lo cuestionó y tuvo curiosidad por encontrar pruebas que avalasen su tesis.

«Es muy extraño que un edificio de tanto peso con estructura y fachada de hormigón se pudiese sustentar sobre pilotes de madera. Me parecía asombroso y empecé a investigar», cuenta desde su despacho en la octava planta del edificio del Pastor donde desarrolla su trabajo como técnico territorial de Obras, Licencias y Mantenimiento del Banco Santander.

Para comprobar sus pesquisas hizo un periplo por el Archivo Histórico Municipal de A Coruña y el Archivo del Reino de Galicia, pasando por el Colegio de Arquitectos de Coruña, la Escuela de Arquitectura, los archivos de la Fundación Barrié y los archivos del Banco Santander. Incluso contactó con familiares de Antonio Tenreiro, arquitecto autor del edificio. «Revisé todos los planos y no encontré ningún indicio de pilotes».

Una publicación del año 1923 aportó algo de luz sobre el tema. En la revista Alfar se contaba que «se invirtieron en la obra ocho meses, dos de los cuales fueron dedicados a la cimentación, cuya profundidad media es de 7 metros, alcanzando una máxima de 13, en la cual, a más de luchar con el obstáculo de los fangos y arenas que constituyen el subsuelo de esta parte de la Coruña, se han tenido que realizar importantes agotamientos de aguas».

Elías consideró que esto último era la clave. «Si haces un pilote, da igual que haya agua, hincan el pilote y atraviesan todo, haya agua, arena o lo que sea... Si hay un achicamiento de agua entonces, es que han hecho otra cosa distinta», explica.

Unas fotografías de 1922, cruciales en la investigación

Pero la fuente más reveladora para avalar la tesis de Elías fueron unas fotografías tomadas en 1922 (fecha de ejecución del edificio) que halló en un portal de internet. Son las únicas fotografías que hay de la construcción de la base del edificio donde incluso aparecen los arquitectos Tenreiro y Estellés. «Las escaneé en alta definición y las analicé exhaustivamente», cuenta. Tras cotejar su veracidad se percató de que se podía ver una bajante dentro de un pilar, una zona de encofrado y hormigonado y hasta un pozo de saneamiento. Entonces buscó el plano correspondiente en el Archivo Histórico, lo escaneó y apareció el saneamiento de un pozo. «Resulta que todas las bajantes iban por dentro de los pilares y eso nadie lo sabía», cuenta.

En las fotografías no se aprecia ningún pilote de madera. De haberlos empleado, matiza Elías que «tendría que estar toda la cimentación llena de pilotes». Este sistema se usa en zonas húmedas pero en edificios más bajos y sin tanto peso (Venecia es un ejemplo claro de ello). «En un edificio como este sería inviable por el peso», explica el arquitecto técnico.

Chicago, el origen de la cimentación

El análisis le llevó a identificar dos tipos de pozos de cimentación; uno simple de menor profundidad y otro circular más profundo del que se extrae tierra con una grúa. Como en España no encontraba nada similar, buscó cimentaciones en Chicago ya que el estilo al que se adscribe el edificio del Pastor es el de la Escuela de Chicago. Entonces encontró una cimentación exclusiva, el llamado Chicago caisson. Es el mismo sistema que la cimentación del Ayuntamiento de Chicago y tiene sentido que se emplease para el Banco Pastor porque «el subsuelo coruñés es muy parecido al de Chicago, contiene limos y arcillas», cuenta el experto.

El proceso constructivo es muy sencillo; una persona se mete dentro del pozo y va excavando el perímetro y el anillo va descendiendo por gravedad. El mayor problema es cuando encontraban agua y tenían que achicarla para seguir trabajando en su interior. Al llegar al lecho rocoso se llenaba de hormigón y se hacía la zapata en su parte superior.

De la Puente cree que el edificio del Banco Pastor fue innovador en su momento, no solo por los materiales o la altura sino también por los cimientos. «Busqué y no encontré otro similar con pozos de cimentación estilo Chicago caisson en esa época en España», reconoce.

Un mito con explicación tangible

La leyenda de los pilotes se fue alimentando hasta el punto de que se rumoreaba que se oían crujir por la noche en el edificio. Pero…¿de dónde procedía realmente el mito de los pilotes?

De la ampliación que se llevó a cabo de la parte trasera del edificio en 1964. «Hay una foto muy conocida donde se ve que están colocando unos pilotes de madera que corresponde a la ampliación anexa en la calle Durán Loriga, de dos plantas de altura. Aquí sí que es una manera adecuada, más eficiente, más barata y más rápida al ser un edificio bajo», explica el experto.

En la reciente presentación al público de sus investigaciones, Elías de la Puente reconoce que sintió temor a ser cuestionado por expertos o profesionales. Sin embargo, nada de esto sucedió y su tesis sirvió para desvelar un secreto más de un edificio emblemático que forma parte de la historia arquitectónica y cultural de España.

Un mosaico de innovación internacional

El edificio del Banco Pastor es un referente arquitectónico por usar técnicas de construcción innovadoras para la época. Su estructura de hormigón fue la más alta de España cuando se finalizó. Contaba con ascensores de largo recorrido o con piedra artificial en la fachada, una patente de la Exposición Universal de París del año 1900, una mezcla de una piedra caliza con cemento, rellena de hormigón tallada por canteros.

En la investigación de De la Puente, que duró un año, profundizó también en la figura de Valentín Vallhonrat, constructor del edificio y precursor en el uso del hormigón en España. Entre sus trabajos destacan uno de los primeros rascacielos de Madrid, el del Unión del Fénix, una presa en Vizcaya, de las primeras en las que se usó el hormigón bombeado o la patente del antecesor al típico forjado de viguetas y bovedillas que se usa hoy en día.

En la construcción del Banco Pastor se implicaron muchas empresas no solo gallegas o españolas sino también internacionales. La ferralla y el cemento provenían de Bélgica, la carpintería de acero inoxidable de Reino Unido, los azulejos de Manises, las molduras y lucernarios de Bilbao. Los mosaicos son obra de Mario Magliano, un artista italiano que montó en Barcelona el primer taller exclusivo de mosaicos en España. Trabajó para Gaudí o Antonio Palacios e intercedió para que los mármoles del edificio Pastor procediesen de Italia (Siena y Carrara).

El primer diseño de las cajas fuertes vino de Ohio y luego de Berlín pero finalmente se optó por el modelo de una puerta de Hamburgo con una única cerradura que al girar abre todos los bulones con un cierre central, muy novedoso en la época.

El ingeniero Jacobo Schneider diseñó los ascensores, la calefacción y un sistema mixto de aire caliente con calefacción, como el aire acondicionado de la época.

En A Coruña se hicieron acristalamientos, ventanas, pinturas, cantería y sanitarios y de Ponferrada se trajeron los ladrillos. Los lucernarios reflejaban las ciudades gallegas más importantes de la época y las vidrieras las principales repúblicas americanas.