¿Qué puede esperarse de esta cumbre del clima?

Estas son las claves de la reunión que se celebra en Glasgow

Activistas de Red Rebellion, en una protesta en la Central Station de Glasgow, donde se celebra la cumbre
Activistas de Red Rebellion, en una protesta en la Central Station de Glasgow, donde se celebra la cumbre

El 12 de diciembre del 2015, hasta 196 países firmaron el Acuerdo de París: un tratado internacional sobre el cambio climático jurídicamente vinculante. Su principal objetivo, el de limitar el calentamiento mundial a 1,5 grados centígrados. Es la cifra máxima definida por la ciencia como el escenario menos catastrófico para el futuro de la humanidad. Por ahora, nadie lo está cumpliendo. Según el último informe presentado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con los compromisos actuales, el mundo está en camino de un aumento de la temperatura global de 2,7 grados para finales de siglo. Un hecho que según los expertos conduciría a cambios catastróficos en el clima de la Tierra.

A pesar de que las previsiones no son del todo buenas, para algunos todavía hay posibilidades de reconducir la situación. Todas ellas pasan por Glasgow. El presidente de la cumbre, Alok Sharma, ya aseguró el pasado domingo que la cita era «la última gran esperanza» para conservar el objetivo de mantener el calentamiento global.

Por lo tanto, lo primero es que las jornadas se cierren con un consenso colectivo sobre los 1,5 grados. Una cifra que estuvo en el aire durante la cumbre de París, donde muchos países preferían establecer un techo más alto.

Pero la verdadera esperanza es que de esta cumbre salgan acuerdos específicos y concretos. Para lograrlo, miles de delegados de los diferentes países negociarán durante los próximos días sobre los asuntos más relevantes. La fecha límite, en principio, es el 12 de noviembre.

Sobre la mesa estará la reducción de emisiones. Europa ya se ha comprometido a reducir sus emisiones un 55 % en el 2030. El Reino Unido ambiciona a más y aspira alcanzar las «emisiones cero» en el 2050. Una meta que no implica que dejen de emitirse gases de efecto invernadero, sino que una vez reducidos, los que se emitan sean compensados. A este selecto club se han ido uniendo 75 países, y lo esperable es que algunos más abandonen Glasgow con este compromiso.

De la capital parisina, hace seis años, también salió otro objetivo. Que los países ricos ayudasen a los pobres a combatir el cambio climático. ¿Cómo? A través de una financiación de 100 mil millones de dólares al año. Una cifra a la que se debería haber llegado en el 2020, aunque la ONU ya ha dicho que habrá que esperar al 2023. Aquí también habrá debate.

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