No, en la atmósfera no hay ningún agujero

Entender el cambio climático no es fácil. Respondemos a varias cuestiones clave sobre el mayor desafío al que se enfrenta la humanidad


La historia del cambio climático actual se remonta a finales del siglo XIX, cuando un científico sueco, Svante Arrhenius, descubrió los efectos que producen los gases de efecto invernadero. Calculó que, si se redujese la concentración a la mitad, se obtendría una glaciación y duplicando el valor, la temperatura global ascendería cinco grados. Desde entonces, la ciencia ha progresado en el conocimiento y acumulado certezas.

1 ¿Estamos ante el primer cambio climático de la historia?

No. Las alteraciones en el clima de la Tierra han existido desde hace millones de años, generadas por las erupciones volcánicas y las modificaciones en la órbita del planeta. Pero la velocidad a la que se está produciendo el cambio actual no tiene ningún antecedente conocido.

2 ¿Es un proceso natural?

El aumento de la temperatura media global tiene un origen antropogénico. La actividad humana inyecta cada año toneladas de dióxido de carbono y metano que intensifican el proceso natural conocido como efecto invernadero.

3 ¿Cómo están tan seguros?

La comunidad científica lleva monitorizando desde el siglo XIX la evolución de la actividad volcánica y los ciclos del Sol. Y mientras estos se han mantenido inalterados, la evolución de los gases de efecto invernadero ha trazado una clara línea de crecimiento.

4 ¿Por qué hay que fiarse?

La evidencia científica respalda que el cambio climático tiene un origen humano con un nivel de fiabilidad del 99,99994 %, la misma certeza con la que se descubrió el bosón de Higgs o la que garantiza que si fumas puedes enfermar de cáncer.

5 ¿Quién niega el cambio climático?

El movimiento negacionista nació al mismo tiempo que la alerta científica. Políticos conservadores y empresas petroleras reaccionaron invirtiendo millones de dólares para desacreditar a los expertos del clima y sembrar la duda entre la población. En Estados Unidos existen instituciones como el Heartland Institute cuya única finalidad reside en desacreditar a la ciencia.

6 ¿Se han ocultado informes sobre el cambio climático?

En 1985 la petrolera Exxon encargó un informe para conocer el alcance de la industria. El documento informaba sobre la relación entre la concentración de dióxido de carbono y la temperatura media durante los venideros años. El estudio de Exxon estimaba que en el año 2019 la presencia de CO2 alcanzaría las 415 ppm (partes por millón) y que el aumento de la temperatura media global rondaría el grado centígrado. El pasado mes de mayo los principales observatorios del mundo que registran el CO2, situados en Hawái y Tenerife, registraron por primera vez desde hace tres millones de años la cifra de 415 ppm (partes por millón), tal y como había pronosticado la petrolera.

7 ¿Qué peligro supone el movimiento negacionista?

El mayor representante del negacionismo es Donald Trump, actual presidente de los Estados Unidos. Entre las primeras medidas anunció que su país, el más contaminante del planeta, abandonará el Acuerdo de París, el documento que rige la política climática de todos las potencias del mundo.

8 ¿Es una amenaza para la acción climática?

Antes de que Estados Unidos pueda abandonar oficialmente el documento firmado en la capital francesa en el 2015, Trump deberá ganar la reelección en el 2020. Y a pesar de que se temía por un efecto contagio, ningún otro Gobierno ha seguido su ejemplo. Incluso dentro de su propio país muchos gobernadores están llevando a cabo iniciativas para reducir la huella de carbono. Trump se ha quedado solo en la lucha contra el mayor desafío de la historia.

9 ¿La capa de ozono provoca el cambio climático?

El problema de la capa de ozono surgió en los años noventa por la presencia de unos gases llamados CFC (clorofluorocarbonos), que provocaron un descenso en la concentración del ozono, un gas situado en la estratosfera que ejerce de escudo frente a la dañina radiación ultravioleta. En 1997 se aprobó el Protocolo de Montreal, que ha permitido que se vayan recuperando los niveles normales. El concepto de agujero se propuso para explicar el problema a la población, pero no existe ninguno.

10 ¿Puede haber inviernos fríos en un contexto de calentamiento?

El hecho de que la temperatura media global esté aumentando no conduce únicamente a un escenario de calor. El cambio climático tiene también sus paradojas. El debilitamiento de la corriente en chorro puede generar más olas de frío en invierno. Por otra parte, si se detuviese la corriente del Golfo, como consecuencia del deshielo en el Ártico, Europa sufriría un proceso de enfriamiento.

11 ¿Es lo mismo la contaminación del aire que el cambio climático?

Ambos son problemas asociados a la actividad humana, pero tienen impactos diferentes. Los gases vinculados a la contaminación del aire (óxidos de azufre y de nitrógeno) afectan sobre todo a la salud, mientras que los gases responsables del calentamiento global (dióxido de carbono y metano) influyen en el sistema climático. La escala también es distinta. Los episodios de contaminación afectan exclusivamente a una zona urbana y el aumento de la temperatura media a todo el planeta. Si Madrid decidiese reducir a cero el tráfico en la ciudad, su conflicto con la contaminación del aire terminaría, pero seguiría sufriendo los efectos del cambio climático mientras otro país libere gases de efecto invernadero.

GNL, clave para el futuro de una navegación marítima limpia

Antía Urgorri

Las ventajas de este combustible impulsan la conversión de la terminal de Mugardos en el gran centro del noroeste de suministro de gas natural licuado

Las sociedades modernas demandan cada vez más de sus gobernantes el fomento de usos energéticos eficientes y sostenibles económica y medioambientalmente. De ahí la importancia de la utilización del gas natural licuado como combustible marítimo. Respecto al fueloil, con el barril de Brent en el entorno de los 60 dólares, el GNL resulta un 40 % más barato. Además, reduce un 100 % las emisiones de óxidos de azufre y de partículas, un 90 % las de óxidos de nitrógeno y un 20 % las de dióxido de carbono.

Traído este avance al caso gallego, si la flota pesquera y la de titularidad pública se pasaran al gas, ahorrarían anualmente 21,2 millones de euros y dejarían de emitir 233.435 toneladas de CO2.

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