El informe de la policía apunta al «guiado activo» de las fuerzas marroquíes en el asalto masivo a Ceuta

Melchor Saiz Pardo MADRID / COLPISA

ESPAÑA

El documento del CENIF descarta que las mafias tuvieran capacidad para organizar una operación de esa escala

03 sep 2026 . Actualizado a las 09:00 h.

El informe policial remitido a la Audiencia Nacional sobre la entrada de cerca de 80.000 personas en Ceuta los días 30 y 31 de julio dibuja un escenario bastante más complejo que el de una avalancha migratoria espontánea alentada por las redes sociales y apunta de forma velada a Rabat. El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) habla de «planificación previa», de una «dirección estratégica y operacional», descarta que las mafias conocidas tuvieran capacidad para montar una operación de esas dimensiones y recoge un «guiado activo de la masa» hacia los lugares de paso por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Marruecos.

El documento no atribuye expresamente al Gobierno de Rabat la planificación de los hechos ni identifica a una persona, servicio o institución como responsable último. Pero sí analiza imágenes difundidas en redes sociales y medios de comunicación en las que los expertos españoles aprecian la actitud pasiva de miembros uniformados de la Gendarmería marroquí y, en algunos casos, comportamientos de colaboración con quienes se dirigían hacia Ceuta. El informe examina también la presencia de hombres de paisano que, por su aspecto y su forma de actuar, podrían pertenecer a los servicios de inteligencia marroquíes. Se trata, en este último caso, de una valoración de los analistas a partir de las imágenes, no de una identificación acreditada de esos individuos.

La unidad de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras construye buena parte de sus conclusiones a partir de material público: vídeos, fotografías, mensajes difundidos en plataformas digitales y el comportamiento observado durante las diferentes fases de la crisis. No aporta en ese apartado una prueba directa de una orden emanada de las autoridades marroquíes, pero considera que la sucesión de acontecimientos responde a un patrón organizado.

La policía sostiene que existió una «planificación previa y, por lo tanto, una autoría intelectual anterior y otra material simultánea que supone funciones de seguimiento y control». Esas responsabilidades, según el documento, «van mucho más allá» de las personas que materialmente entraron y salieron de territorio español.

Los investigadores detectan además una «dirección estratégica y operacional» desarrollada mediante «procedimientos perfectamente definidos a través de las distintas fases de ejecución del proceso». El análisis se fija en la elección de Ceuta, los puntos concretos de entrada, las fechas, los horarios y la activación sucesiva de distintos perfiles de personas.

«El lugar elegido Ceuta, la zona concreta por la que se accede y la fecha y las horas en que se activan las diferentes fases y perfiles de acceso son elementos cuya concurrencia concertada para todos también revela la existencia de planificación previa», señala el informe.

El CENIF descarta incluso que el objetivo fundamental fuera simplemente alcanzar España. «Nos encontramos ante un proceso definido con objetivos diferentes a los migratorios», afirma. Entre los elementos que sustentan esa conclusión figura que una parte muy elevada de quienes cruzaron regresó a Marruecos apenas unas horas después.

El documento sitúa entre los objetivos de la operación el desbordamiento de los mecanismos fronterizos españoles. La acumulación simultánea de miles de personas perseguiría «colapsar» la frontera y reducir o «eliminar la capacidad de respuesta de España», según el análisis policial.

Para llegar a esa concentración, los investigadores describen una «facilitación generalizada de las rutas y los traslados» hacia un mismo punto y dentro de franjas horarias concretas. A ello añaden dos comportamientos que atribuyen directamente a las fuerzas marroquíes: su «escasa presencia» durante momentos decisivos y el «guiado activo de la masa hacia lugares de paso».

Las imágenes analizadas forman parte de la base sobre la que el CENIF construye esa afirmación. En ellas se observaría a miembros de la Gendarmería sin intervenir ante los desplazamientos y, en otras ocasiones, facilitando o señalando el movimiento hacia determinados puntos. Los especialistas también estudian la viralización de mensajes, la activación y desaparición de cuentas y grupos y el empleo sucesivo de redes sociales y sistemas de mensajería.

Mafias de la inmigración

Otra de las conclusiones más rotundas afecta a las mafias de inmigración. El informe sostiene que «el alto nivel de especialización de las tareas o funciones» requerido para desarrollar una operación semejante no está al alcance de ninguna estructura criminal conocida por la Policía en esa zona. Las pocas organizaciones de entidad dedicadas a la inmigración irregular en Marruecos se encuentran, añade, «muy lejos» de esas capacidades.

Ese análisis choca con algunas de las explicaciones ofrecidas por el Gobierno desde el inicio de la crisis, insistiendo en el papel de las mafias, las redes sociales y la interpretación interesada de la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio como elementos que habían provocado el efecto llamada.

La policía utiliza además dos expresiones para encuadrar el patrón observado: «ambigüedad calculada» y «avance gradual». Ambas aparecen vinculadas en el documento a las estrategias de «zona gris», actuaciones que permiten ejercer presión sin llegar a una confrontación abierta y dificultando al mismo tiempo la atribución directa de responsabilidades.

El CENIF conecta lo ocurrido los días 30 y 31 de julio con episodios anteriores en la frontera, particularmente las entradas masivas de mayo del 2021 y septiembre del 2024. «La actividad desarrollada en torno a este proceso, necesariamente, debe tener continuidad, al menos desde 2021», concluye.

El contenido conocido del informe contrasta con la interpretación trasladada este miércoles por el Ministerio del Interior después de que Fernando Grande-Marlaska pidiera explicaciones al director general de la Policía, Francisco Pardo. Interior aseguró inicialmente que la magistrada María Tardón había prohibido a los investigadores informar a sus superiores de la elaboración y contenido del documento y que, una vez autorizado su acceso, se había comprobado que «no permite establecer ninguna implicación directa e indubitada» de ningún Gobierno, servicio, agencia o persona concreta. La «autoría última de lo sucedido», añadió el ministerio, continúa sin conocerse.

El departamento de Marlaska precisó después que «no existe informe policial alguno que atribuya a las Fuerzas de Seguridad marroquíes la planificación o ejecución» de lo sucedido.