«Convivir con un cadáver es un poquito duro», dice el hombre que ocultó el cuerpo de su padre 7 meses

Javier Martínez MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Un coche de la Guardia Civil, en una imagen de archivo.
Un coche de la Guardia Civil, en una imagen de archivo. CARMELA QUEIJEIRO

Afirma que lo hizo para no perder la casa familiar y niega haber actuado por el cobro de la pensión

14 ago 2026 . Actualizado a las 12:35 h.

El horror de la muerte de su padre no le llegó con un acta de defunción ni con un velatorio, sino con el portazo helado de una realidad que prefirió ignorar durante mucho tiempo. Tras pasar a disposición judicial en Llíria y quedar en libertad provisional, Antonio U., de 58 años, rompe ahora su silencio. Lejos de esconderse, el hombre que convivió durante siete meses con el cadáver momificado de su progenitor, de 94 años, ofrece su versión: no lo hizo por dinero, según dice, sino para evitar quedarse en la calle.

«Cuando mi padre falta es cuando me iban a quitar la casa. Tengo muchos problemas que no puedo contar. Lo hice para no perder la casa donde vivo», sostiene Toni, como le conocen en el pueblo, sin esquivar el micrófono del programa de televisión En boca de todos. «Si llego a dar sepultura a mi padre habría perdido la casa, porque se le habría quedado una tercera persona. Lo hice por defender la vivienda para la familia», insiste el vecino de Vilamarxant.

El relato de cómo gestionó la muerte de su progenitor en la soledad de su hogar roza lo macabro. Toni asegura que salió a comprar un día y que, al regresar, su padre ya yacía sin vida. «No recuerdo cuándo falleció mi padre, pero creo que fue el verano pasado. El problema no es si mi padre falleció hace once meses o siete, el problema es otro», afirma.

Ante el deceso, en lugar de avisar a los servicios de emergencia o la Guardia Civil, tomó la determinación de iniciar una convivencia secreta con los restos mortales tras echar una manta encima del cuerpo de su progenitor.

Cuando la descomposición comenzó a desprender hedor, cerró la puerta de la estancia y la atrancó con un pesado colchón. Reguló la ventilación abriendo o cerrando las ventanas conforme «venía el aire».

«Convivir con un cadáver es un poquito duro. Eso lo sabe solo el que lo pasa», admitió el propio investigado, quien defiende que cuidó «bien» a su anciano padre en sus últimos años de vida.

Respecto a la principal hipótesis de los investigadores de la Guardia Civil —que ocultó el fallecimiento para continuar percibiendo la pensión del anciano—, Toni se muestra tajante y niega el móvil económico: «Quiero aclarar que no ha sido por cobrar la pensión. Si yo en su momento hubiese dado parte del fallecimiento, al día siguiente habría pedido la pensión mínima vital y habría cobrado lo mismo».

El macabro hallazgo tuvo lugar el pasado lunes cuando la frágil mentira saltó por los aires. Su hermano, que reside en Japón y se encontraba de vacaciones en España, acudió a la casa de campo tras meses sin saber del progenitor. Fue entonces cuando Toni le confesó la verdad. Tras sufrir un severo ataque de ansiedad, el hermano contactó con una sobrina residente en Italia, quien finalmente alertó a la Policía Local de Vilamarxant.

Cuando llegaron los policías locales, Toni no estaba o no les abrió la puerta. Horas más tarde volvieron acompañados por dos guardias civiles y accedieron al chalé abandonado. Los agentes hallaron una escena estremecedora: sobre una cama descansaba el cuerpo del anciano en estado de momificación. Las rendijas del cuarto habían sido cubiertas con cinta aislante para intentar frenar la salida de olores y aislar la estancia del resto de la casa.

Situación judicial

Pese a lo sobrecogedor del escenario que hallaron la Guardia Civil y la Policía Local —con el cuerpo momificado y las rendijas tapadas con cinta aislante—, la vertiente penal ha tomado sus primeros cauces formales. La jueza de la plaza número 5 de Llíria acordó su puesta en libertad provisional con la medida cautelar de obligación de comparecencia periódica ante el juzgado.

Tras ser detenido por la Guardia Civil y puesto en libertad, Antonio U. permanece investigado por dos infracciones penales de entidad. Por una parte, la magistrada le imputa un delito de abandono de persona en situación de riesgo o desvalida, al examinar la presunta desatención continuada que habría sufrido el anciano de 94 años, incapaz de valerse por sí mismo en la recta final de su vida.

El investigado afronta otro delito de fraude a la Seguridad Social, al sospecharse que mantuvo oculto el fallecimiento de su progenitor de forma deliberada con el único fin de seguir cobrando de manera fraudulenta los pagos mensuales de la pensión de su padre.

La causa definitiva será instruida por la jueza de la plaza número 1 del Tribunal de Instancia de Llíria. El informe preliminar de la autopsia descarta una muerte violenta, por lo que todo parece indicar que el anciano falleció por causas naturales.

Tras el hallazgo del cadáver momificado, Toni fue arrestado sobre las siete y media de la tarde del lunes en la terraza de un bar, donde estaba tomando una cerveza. Cuando se acercaron dos policías locales y dos guardias civiles para ponerle las esposas, el vecino de Vilamarxant les dijo: «Imagino que venís a por mí».