Margarita Robles cede a la presión de la Moncloa y pide retrasar su comparecencia en el Senado sobre Ceuta
ESPAÑA
Alega en una carta remitida a la Cámara alta que necesita más tiempo para preparar su intervención con «rigor»
13 ago 2026 . Actualizado a las 14:58 h.Margarita Robles ha terminado por plegarse al criterio impuesto por la Moncloa para contener las comparecencias urgentes en el Senado por la crisis migratoria de Ceuta. La ministra de Defensa ha enviado una carta al presidente de la Cámara Alta, Pedro Rollán, para cancelar su intervención del próximo 18 de agosto. Alega que necesita «más tiempo» para prepararla «con un mínimo rigor y detalle» y remite sus explicaciones ante los senadores al periodo ordinario de sesiones, ya en septiembre.
La decisión supone un giro completo en apenas 48 horas. Robles había aceptado comparecer el martes ante la Comisión de Defensa para informar sobre el papel de las Fuerzas Armadas tras la entrada irregular de más de 70.000 personas desde Marruecos durante los días 30 y 31 de julio. Su disposición a acudir al Senado rompía la disciplina marcada por la Moncloa, que había pedido desconvocar las sesiones extraordinarias reclamadas por el PP y concentrar todas las explicaciones en el Congreso a finales de agosto.
La ministra, sin embargo, ha dado marcha atrás. En la carta remitida a Rollán alude a la «intensa visita» que realizó este miércoles a Ceuta, donde se reunió con mandos de las Fuerzas Armadas, mantuvo un encuentro con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Vivas, y conversó con vecinos para conocer de primera mano la situación después de la avalancha migratoria. «Entiendo que desde la responsabilidad, que para una detallada comparecencia en el Senado, por el respeto que merece dicha Cámara, me resulta necesario poder tener más tiempo para poder prepararla con un mínimo rigor y detalle», sostiene Robles en la misiva. La titular de Defensa insiste en que quiere ser «precisa y exhaustiva» y asegura que no dispone de margen suficiente para preparar la comparecencia antes del día 18. Acudir en esa fecha, argumenta, dejaría su intervención sin «el exigible y riguroso contenido».
La solución que plantea es posponerla hasta el periodo ordinario de sesiones, que comienza en septiembre. Robles comparecerá antes en el Congreso. El Gobierno ha solicitado que informe ante la Cámara Baja el próximo 25 de agosto, por lo que la ministra seguirá finalmente el orden defendido por Moncloa: primero dará explicaciones en el Congreso y solo después, sin una fecha concreta, acudirá al Senado.
La maniobra deja atrás el perfil propio que Robles había mantenido durante la crisis. La ministra se había convertido en una suerte de verso libre dentro del Ejecutivo, tanto en el pulso parlamentario como en la respuesta a Marruecos. Fue la única integrante del Gobierno que aceptó inicialmente la convocatoria de la Cámara Alta y también la que empleó el tono más duro contra Rabat.
Durante su visita a Ceuta, Robles se alejó con claridad de la tibieza exhibida por otros miembros del Ejecutivo. «Ceuta y Melilla no son españolas, son españolísimas. A Ceuta y Melilla no se las toca», proclamó. También advirtió de que «cualquier agresión a Ceuta y Melilla es una agresión a España» y defendió la capacidad de las Fuerzas Armadas para proteger la integridad territorial. Sus palabras contrastaron con la posición de Fernando Grande-Marlaska. El ministro del Interior había destacado la «cooperación absolutamente extraordinaria» y la «lealtad» de Marruecos, pese a que el titular de Justicia marroquí acababa de volver a presentar Ceuta y Melilla como territorios de su país. Robles reclamó, además, que Rabat investigara «hasta el final» la avalancha migratoria y depurara responsabilidades por el drama humano. Esa libertad de movimientos pareció trasladarse durante unas horas al choque entre el Gobierno y el Senado. La ministra comunicó a Rollán que estaba dispuesta a comparecer, aunque pidió trasladar la sesión inicialmente prevista a la semana siguiente. El PP anunció entonces que acudiría el 18 de agosto y presentó su decisión como una rectificación provocada por la presión parlamentaria. La Moncloa evitó confirmar públicamente aquel compromiso. Se limitó a señalar que respondería a la solicitud del Senado, una cautela que ya revelaba las resistencias dentro del Ejecutivo. La asistencia de Robles habría debilitado el argumento utilizado para justificar las ausencias de los demás ministros: evitar una «duplicidad» porque ya tienen previstas comparecencias en el Congreso. El secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Rafael Simancas, había reclamado al Senado que desconvocara las comisiones y defendido que los ministros comparecieran en la Cámara «constitucionalmente prevalente». Defensa lo hará el 25 de agosto; Presidencia y Justicia, el 27; e Interior y Exteriores, el 28.
Marlaska ya dejó este miércoles vacía su silla en la Comisión de Interior del Senado. El ministro se desplazó a los preparativos de Protección Civil con motivo del eclipse solar y aseguró después que «no hay ninguna voluntad de incumplimiento». Recordó que comparecerá a petición propia en el Congreso el 28 de agosto.
Rollán había enviado cartas a los ministros reclamados por la Cámara Alta y advirtiéndoles de las posibles consecuencias legales de no acudir sin una justificación suficiente. El PP sostiene que el Gobierno no puede decidir ante qué Cámara rinde cuentas y acusa a Marlaska y al ministro de Exteriores, José Manuel Albares, de incurrir en «rebeldía democrática». Los servicios jurídicos del Senado estudian promover un conflicto de atribuciones ante el Tribunal Constitucional, como ya hizo la Cámara después de que Pedro Sánchez se negara a comparecer en enero por el accidente ferroviario de Adamuz. En aquella ocasión, el presidente del Gobierno alegó también que acudiría más adelante al Congreso.