Marlaska admite ahora que llegar a la «normalidad» en Ceuta llevará tiempo y anuncia más refuerzos policiales
ESPAÑA
El ministro insiste en sus halagos a Rabat tras la amenaza de romper el tratado de extradición: «La lealtad y complicidad de Marruecos está fuera de toda duda»
13 ago 2026 . Actualizado a las 15:22 h.Fernando Grande-Marlaska admitió este jueves que Ceuta todavía está lejos de recuperar la normalidad anterior a la avalancha migratoria de los días 30 y 31 de julio y anunció nuevos refuerzos policiales para intentar devolver el control a la ciudad autónoma. «Llegar a la normalidad del 29 de julio va a llevar un tiempo», reconoció el ministro del Interior durante una rueda de prensa en la Delegación del Gobierno, en su segunda visita a Ceuta desde la crisis.
El reconocimiento matiza sus primeras declaraciones tras la entrada masiva, cuando aseguró que la ciudad había recuperado una «relativa normalidad» apenas 24 horas después. Marlaska precisó ahora que entonces se refería al abandono de Ceuta de un «número importantísimo» de las personas que habían cruzado desde Marruecos.
«La normalidad se vio gravemente afectada», admitió. La ciudad se encuentra ahora «en trámites de alcanzar una razonable normalidad», pero esta «no existe a día de hoy». Interior pretende recuperarla mediante más policías nacionales, guardias civiles y militares, además de agilizar las expulsiones de quienes continúan en situación irregular.
Marlaska cifró en 880 los policías nacionales desplegados en Ceuta, 200 más que antes de la crisis. La Guardia Civil cuenta con 714 agentes, también cerca de 200 más. Y anunció que a ese contingente se añadirá en breve una Unidad de Prevención y Reacción (UPR) formada por 45 policías y otros 20 miembros de la Brigada de Extranjería y Fronteras, destinados a acelerar la tramitación de los expedientes.
El ministro prometió aportar «los medios que sean necesarios» para recuperar la normalidad cuanto antes y evitar que se repitan unos hechos como los del 30 de julio en clara referencia a la convocatoria de una nueva avalancha humana el próximo sábado. Este dispositivo reforzado, afirmó, debe asegurar una frontera que también es «la frontera exterior de Europa» y garantizar la seguridad de los ciudadanos ceutíes.
Marlaska lanzó además una advertencia a quienes puedan estar preparándose para intentar un nuevo cruce. «Ninguna persona que pretenda entrar de forma irregular en Ceuta y Melilla se va a quedar, ni va a ir a la península ni va a ser regularizada», afirmó. «Se están jugando la vida», añadió al pedir que no atiendan las convocatorias difundidas para promover nuevas entradas.
Según los datos facilitados por Interior, todavía permanecen en Ceuta alrededor de 5.000 adultos llegados durante la avalancha. El Gobierno ha registrado también a 1.898 menores, cuya identificación fue, según Marlaska, la prioridad desde el comienzo de la emergencia.
La Administración ha resuelto más de 500 expedientes, en su mayoría con la denegación de las solicitudes de protección internacional. El ministro anunció que los procedimientos se acelerarán para que los afectados regresen a Marruecos «con la mayor inmediatez». También prometió localizar a quienes permanecen escondidos y ejecutar la expulsión de los extranjeros implicados en delitos. «El que esté en situación de irregularidad va a ser devuelto», zanjó.
Pese a la situación sobre el terreno, Marlaska insistió en presentar a Marruecos como un socio fiable. Lo hizo después de que su ministro de Justicia atribuyera la avalancha al supuesto efecto llamada de la regularización española y amagase con suspender el acuerdo de extradición entre ambos países.
«La cooperación con el Reino de Marruecos siempre ha sido y será extraordinaria y excepcional», respondió. Aseguró que las relaciones bilaterales son «absolutamente estrechas y basadas en la lealtad» y dijo no poder «atisbar ninguna cuestión» que ponga en peligro esa colaboración. «La lealtad y complicidad de Marruecos está fuera de toda duda», reiteró.
El titular de Interior recordó que lleva ocho años al frente del departamento y que, durante ese período, ha mantenido una relación «muy directa y estrecha» con el Gobierno marroquí. Desde el «minuto uno», sostuvo, ha sido testigo de una cooperación sustentada en «la confianza y la lealtad» ante las distintas emergencias.
Marlaska atribuyó a esa colaboración la desarticulación de redes dedicadas al tráfico de personas y el descenso de la inmigración irregular. También la utilizó para valorar la reacción marroquí durante la propia crisis. «Lo que sucedió el día 30 fue extraordinario y excepcional», sostuvo. La respuesta, añadió, también fue «excepcional» y demostró «la fortaleza de la relación entre los dos países».
El ministro descartó además que la entrada masiva haya elevado el riesgo terrorista en la ciudad. «Evidentemente, no existe ningún riesgo de amenaza terrorista», afirmó. Interior mantiene monitorizadas a las personas que atravesaron la frontera y, según explicó, intercambia información de forma constante con las autoridades del país vecino. Esa coordinación «absolutamente relevante e impecable» es la que, aseguró, le permite negar la existencia de una amenaza.
Marlaska también agradeció el esfuerzo realizado por los ceutíes durante estas dos semanas y censuró las «conductas» que han pretendido aprovechar la tragedia para propagar discursos de odio. Según el ministro, esas posiciones han sido «arrinconadas por la sociedad de Ceuta». Su departamento trabaja ahora en los efectos policiales, económicos y sociales de una «emergencia evidentemente humanitaria», mientras continúan las identificaciones y los expedientes de devolución.