Los dos días que marcaron una presión migratoria extrema en Ceuta

Carlos Peralta
C. Peralta REDACCIÓN / LA VOZ

ESPAÑA

Un grupo de migrantes hace cola para recibir ayuda de la oenegé Media Luna Blanca en Ceuta.
Un grupo de migrantes hace cola para recibir ayuda de la oenegé Media Luna Blanca en Ceuta. Violeta Santos Moura | REUTERS

Más de 70.000 personas entraron irregularmente en la ciudad autónoma

09 ago 2026 . Actualizado a las 21:35 h.

Ceuta vive todavía las consecuencias de la crisis migratoria más alarmante de su historia reciente. Todavía quedan cientos de personas migrantes en sus calles y sus servicios de acogida, tanto de menores como de adultos, están sobresaturados. La entrada masiva, además, le costó la vida al menos a 82 personas, una cifra que la Asociación Marroquí de Derechos Humanos eleva a 131 al incluir a fallecidos en territorio marroquí. Así fueron los días que marcaron la entrada masiva de más de 70.000 migrantes en la ciudad caballa.

Días previos

Ceuta ya vivía una situación complicada. La semana antes del acceso masivo la ciudad ya pasaba por un colapso de sus centros de acogida, que contaban con 570 niños, 102 llegados la última semana. En este mismo período llegaron de forma irregular 1.500 personas. En el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), según comprobó Efe, ya contaba con 400 personas en su exterior. La Guardia Civil recuperó dos cuerpos sin vida en el mar. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, pedía una respuesta «contundente» al Gobierno.

30 de julio

Se produce la entrada masiva. La cifra aumentó conforme pasaron los días y difiere según la Administración. El Gobierno finalmente situó en 72.000 el número de personas que accedieron a Ceuta. Lo hicieron a nado, bordeando el espigón, o atravesando la valla que separa la ciudad autónoma de Castillejos. Los comercios ceutíes cerraron a cal y canto. La Junta de Portavoces del a ciudad autónoma, al completo, criticó la «pasividad» del Ejecutivo central. La avalancha de personas superó el cordón policial de los antidisturbios. Ceuta solicitó al Gobierno el cierre de la frontera. Interior reaccionaba. En un comunicado, anunció que llegó a un acuerdo con Marruecos para que estas personas retornaran al país norteafricano. La ciudad vivió momentos de caos y tensión. La crisis migratoria era una realidad y no pasó desapercibida por la comunidad internacional. Se avecinaba un conflicto con un actor ajeno: Italia. El Gobierno de Meloni deslizó ya la idea de suspender el espacio Schengen con España.

31 de julio

Más entradas... y salidas. «Es imposible asumir esta situación», clamó ese día Vivas. El Gobierno remarcó que se producían 150 salidas de la ciudad por minuto. Pero, mientras, proseguía un importante flujo de entradas por el espigón del Tarajal. La Policía Nacional y la Local advertían a los migrantes que debían volver a Marruecos. El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, viajó a la ciudad autónoma y aseguró que la entrada masiva suponía una «violación de la integración territorial de España y Ceuta», aunque no hizo ninguna crítica explícita al país vecino. Anunció una barrera de contención en el mar que se instaló dos días después. Según reflejaron fuentes policiales a Efe, unos 53.000 migrantes regresaron a Marruecos. Todavía quedaban miles en el monte, en barriadas periféricas, en las playas y en las proximidades de los centros de acogida.

Primeros días posteriores

Reproche europeo y los controles de Meloni. El 1 de agosto, 22 de los Veintisiete aseguraron en una carta conjunta que la regulación extraordinaria de migrantes y la sentencia del Supremo acrecentaron las opciones de una entrada masiva. Días después, rechazó esta teoría el comisario de Interior, Marcus Brunner. El Gobierno de Italia fue más allá y ejecuta el primer día de controles extraordinarios a los pasajeros que lleguen por aire o mar a su territorio. Y, mientras, Ceuta seguía sin recuperar la normalidad. El 3 de agosto, el Gobierno aseguró que 3.000 migrantes seguían en la ciudad. El Ejecutivo ceutí elevaba la cifra a 5.000. La cadena Ser desveló, basándose en fuentes del CNI, que el servicio de inteligencia sí que advirtió de una potencial avalancha humana. Pero el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, lo negó en varias ocasiones. Salió al paso su responsable máxima, la ministra de Defensa, Margarita Robles. Sin entrar en reproches, elogió la labor del CNI y fue la única voz del Gobierno que pidió explicaciones a Marruecos. «No se puede utilizar a menores echándoles a la muerte sin más», destacó Robles, que exigió que tanto España como el país magrebí investiguen lo sucedido.

El reino alauí se pronunció oficialmente por primera vez el 2 de agosto. Según un comunicado del portavoz de Interior, que recogió Efe, la entrada masiva fue fruto de la «explotación maliciosa del entorno digital» y «la actividad de redes de personas».

Situación actual

El traslado de menores. El Gobierno informó de que el sistema de acogida ceutí contaba con más de 1.300 menores registrados, una cifra aún pendiente de localizar y filiar a más niños y adolescentes que seguían por las calles y montes de Ceuta. Vivas, de hecho, aseguró ayer que esperan «tratar de calcular efectivamente cuántos hay dentro de estas 8.000, 11.000 personas». El traslado a otras comunidades, obligatorio por ley, avecinaba un conflicto con las comunidades que cogobiernan PP y Vox. En tres de ellas, incluso, los ultraconservadores cuentan con las competencias en Bienestar y Familia.

El propio Vivas se vio con Felipe VI en Mallorca el 6 de agosto. Aseguró que el monarca le prometió que visitaría su ciudad y Melilla, un hecho que aún no ha ocurrido desde que es jefe de Estado. Días antes, el rey mostró su «preocupación e indignación» por la situación vivida en este territorio.

Y, mientras, se producían más movimientos. La Audiencia Nacional iniciaba diligencias previas para investigar la entrada masiva. La presencia policial seguía en aumento. La Armada desplegaba dos fragatas y un Buque de Acción Marítima. Y, en Madrid, el Gobierno accedía a activar la Diputación Permanente del Congreso para que comparezcan cuatro ministros, con el enfado del presidente del Senado, Pedro Rollán, que envió una carta advirtiendo al Ejecutivo de las consecuencias legales de obviar un llamamiento similar en la Cámara Alta. Un Gobierno que, este mismo sábado, estableció controles recíprocos a los pasajeros provenientes de Italia.