La decapitadora de Castro ya disfruta de sus primeros permisos tras siete años en prisión
ESPAÑA
Carmen Merino está acusada de participar en la muerte de su pareja, cuya cabeza fue hallada en una caja. Ha cumplido casi la mitad de los 15 años de pena y ya ha salido dos veces de prisión
06 ago 2026 . Actualizado a las 09:33 h.Carmen Merino, condenada a 15 años de cárcel por participar en la muerte de su pareja, Jesús Mari Baranda (cuyo cráneo apareció en una caja), ya disfruta de sus primeros permisos penitenciarios al haber cumplido casi la mitad de su condena y como consecuencia de su buen comportamiento en prisión.
Según han revelado a este periódico fuentes conocedoras del caso, Merino (68 años) ya ha salido en dos ocasiones de la prisión santoñesa de El Dueso. En su primer permiso, que tuvo lugar el pasado mes de abril, disfrutó de tres días de libertad y en el segundo, en junio, estuvo fuera de la cárcel durante cuatro días. Este mes de agosto tiene prevista una tercera salida que se prolongará durante cinco días.
Estos primeros permisos penitenciarios llegan meses después de que la Junta de Tratamiento Penitenciario de El Dueso rechazara en varias ocasiones las peticiones de esta presa para salir unos días de prisión.
Los requisitos imprescindibles para que a un preso le concedan un permiso ordinario son: encontrarse en segundo grado penitenciario (Merino lo está), haber cumplido la cuarta parte de la condena (la ha cumplido, puesto que lleva casi siete años entre rejas), tener buena conducta, contar con apoyo familiar en el exterior (sus hermanas acudieron al juicio a apoyarla) y la aprobación de la Junta de Tratamiento Penitenciario, último paso indispensable. Pese a cumplir parte de ellos, la Junta de Tratamiento descartó concederle permisos por la «lejanía del cumplimiento de la pena», así como la «gravedad del delito cometido».
Sin embargo, Merino cumplirá en apenas unos meses la mitad de su condena, ya que el próximo mes de septiembre hará siete años en la prisión de El Dueso. Eso sí, según han confirmado a este periódico fuentes penitenciarias, la conocida como decapitadora de Castro sigue negando que acabara con la vida de su pareja ?tal y como mantuvo durante el juicio?, con lo que tampoco ha confesado dónde se encuentra el resto del cuerpo de su novio, una de las grandes incógnitas de este truculento caso, que ha dado lugar durante los últimos años a varios documentales y reportajes televisivos.
Incógnitas sin despejar
El crimen en cuestión se remonta al 11 de febrero del 2019, último día en el que los amigos de Jesús Mari lo vieron con vida en una comida en un restaurante de Baracaldo. Una semana después, el jubilado vizcaíno no acudió a su cita semanal con ellos y supuestamente les mandó un mensaje de WhatsApp, disculpando su ausencia. A partir de ese momento, su novia Carmen Merino mantuvo que Jesús Mari se encontraba de viaje y los amigos y familiares empezaron a recibir una serie de mensajes en los que presuntamente él iba relatando dónde se encontraba en todo momento. Pero no lograron hablar con él y fue entonces cuando su primo, Alfonso Ricondo, denunció su desaparición. Un hecho que no sentó nada bien a Merino.
La Guardia Civil abrió entonces una investigación y, diez días después, fue cuando la novia de Jesús Mari entregó a una amiga (Carmen Mendoza) un paquete que al parecer contenía juguetes sexuales que quería utilizar cuando regresara su novio y que le daba vergüenza que vieran los agentes al registrar su vivienda. Pasados cinco meses se destapó el macabro crimen. El 28 de septiembre, de madrugada, la amiga de la acusada decidió abrir «por curiosidad» ese paquete, envuelto en papel de regalo y varias bolsas de basura y en cuyo interior había a su vez un neceser que contenía, recubierto de periódicos, el cráneo de Jesús Mari.
La Guardia Civil ató cabos y detuvo a Merino, que delante del juez guardó silencio y fue enviada a prisión provisional. Tras nueve meses de investigación, los agentes concluyeron que la sospechosa era la autora de la muerte de su novio.
En el juicio, la Fiscalía solicitó para ella una pena de 25 años de cárcel por asesinato con agravante de parentesco , mientras que la acusación particular reclamó la prisión permanente revisable. Sin embargo, el jurado popular encargado de juzgar a la acusada consideró que no había quedado acreditado el asesinato, al no quedar probado que Merino suministrara a la víctima una elevada cantidad de Diazepam que le dejara indefenso, y la declaró culpable de homicidio.
¿Y qué llevó a Merino a cometer este crimen? Un interés económico, «lo hizo con la intención de aprovecharse de los bienes y dinero de Jesús Mari, al haber sido nombrada heredera universal en el testamento de su pareja, dados los problemas económicos, créditos y diversas deudas de ella y de sus hijos y amparada por el cambio de testamento en agosto de 2018, en el cual se le nombraba heredera universal».
En base al veredicto, las acusaciones redujeron a 15 años (lo máximo por homicidio) su petición de cárcel para ella y la Audiencia Provincial le impuso esa pena, que después fue ratificada tanto por el TSJC como por el Tribunal Supremo.
En la última sentencia, el Alto Tribunal concluyó que la acusada «en ningún momento proporcionó explicación razonable de los hechos y circunstancias que pudieran explicar el hallazgo de la cabeza en su ámbito de dominio y menos una explicación de las circunstancias de la tenencia por su amiga».