Moreno Bonilla revalida la presidencia de Andalucía tras cerrar un pacto con Vox que incluye la prioridad nacional

Carlos Peralta
C. Peralta REDACCIÓN / LA VOZ

ESPAÑA

Moreno Bonilla, presidente en funciones del Ejecutivo andaluz, durante la votación para la elección de la mesa del Parlamento de Andalucía, celebrada el pasado 10 de junio.
Moreno Bonilla, presidente en funciones del Ejecutivo andaluz, durante la votación para la elección de la mesa del Parlamento de Andalucía, celebrada el pasado 10 de junio. Julio Muñoz | EFE

El partido de Abascal consigue una vicepresidencia en la que será su primera experiencia en el gobierno de la Junta

03 jul 2026 . Actualizado a las 20:37 h.

Lo que el martes fue un no, el jueves es un sí. Juanma Moreno revalida su cargo y ya es oficialmente presidente de Andalucía, gracias al voto favorable de sus 53 parlamentarios y al impulso que le dan los 15 de Vox. El partido de Santiago Abascal entrará por primera vez en la Junta y lo hará con una vicepresidencia, de Turismo, Desregularización, Justicia y Administración Local, que recae en Manuel Gavira, el portavoz en el Parlamento andaluz y candidato de Vox en las elecciones autonómicas. Su partido, además, contará con un miembro en la Mesa del Parlamento de Andalucía y el PP promoverá que tenga un senador por designación autonómica.

Los ultraconservadores logran entrar por primera vez en el Palacio de San Telmo. En el 2019, Vox fue llave de Gobierno. Pero en las siguientes elecciones se vio en el ostracismo parlamentario por la mayoría de Moreno. Ahora el partido de Abascal se lleva una nueva pieza, el Gobierno autonómico que gestiona más población. Y lo hace, además, con un pacto de 150 puntos, que hicieron público las dos formaciones, y que garantiza a su vez la aprobación de todos los presupuestos en juego en esta legislatura. Incluido el primero. Carolina España, la consejera de Economía y Hacienda, advirtió que un eventual bloqueo pondría en peligro su aprobación en enero. No fue así finalmente, fruto de un pacto en el que Vox, pese a que sus resultados no le permitían exigir tantas competencias como en otras elecciones, sí que marca su agenda ideológica. El controvertido concepto de prioridad nacional aparece literalmente en el documento. La explicación del texto está en que, para definir las prioridades a la hora de acceder a ayudas y subvenciones públicas, se tendrá en cuenta «un arraigo real, duradero y verificable con el territorio».

PP y Vox se comprometen en Andalucía a prohibir, antes de que acabe este año, el uso del burka y el nicab en espacios públicos. Además, crearán un organismo que compruebe si existen fraudes en las solicitudes de padrones municipales y promoverán la «verificación de edad de los inmigrantes ilegales».

PP y Vox acuerdan un frente común contra la política migratoria del Gobierno central. En un apartado titulado «No más menores emigrantes no acompañados», anuncian que la Junta se opondrá con «medios legales, jurídicos y políticos en cualquier mecanismo de reparto de inmigrantes ilegales».

Además, el documento acredita que la Junta de Andalucía ni promueva ni financie «zonas de bajas emisiones» con fondos propios. Del mismo modo, ejecutarán una «supresión total» de subvenciones a oenegés que, a juicio de la Junta, «favorezcan la inmigración ilegal». En otro punto anterior, el nuevo Gobierno autonómico realizará «una auditoría anual de todos los gastos vinculados a la inmigración masiva».

El pacto entre el PP y Vox también contempla una reducción de un 50 % de las subvenciones a sindicatos y entidades privadas «sin utilidad pública».

El acuerdo recoge la aprobación de la llamada ley de concordia, que sustituya en esta comunidad a la Ley de Memoria Democrática antes de fin de año. En materia de salud, el pacto incluye un aumento salarial del personal sanitario. Lo harán basándose en «un estudio comparado de retribuciones del SAS [Servicio Andaluz de Salud] frente al resto de servicios autonómicos».