Grande-Marlaska avala en el Senado a la directora de la Guardia Civil y niega haber sabido de las cloacas
ESPAÑA
El ministro del Interior admite que Mercedes González le informó de una reunión pero sin saber quién era Leire Díez y rechaza haber dado órdenes para entorpecer investigaciones policiales
30 jun 2026 . Actualizado a las 22:16 h.El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, acudía este martes a la comisión del caso Koldo en el Senado y que, por extensión, investiga los contratos, licencias, concesiones o ayudas del Gobierno relacionadas con la trama como consecuencia de las reuniones que la exmilitante socialista Leire Díez mantuvo con la directora de la Guardia Civil, Mercedes González. Durante una comparecencia en la que tuvo que fajarse, en especial con el PP, Marlaska volvió a mostrar su apoyo a la máxima responsable del instituto armado, que ya acudió hace dos semanas a la Cámara Alta para dar cuenta de este mismo asunto; y reiteró que no tuvo conocimiento de las intenciones de la trama, por la que está imputado también el exsecretario de organización del PSOE Santos Cerdán, de presuntamente entorpecer las investigaciones que se estaban llevando a cabo por supuestas irregularidades en el partido o en el entorno del presidente del Gobierno.
Mientras que algunos de los senadores, como la portavoz de UPN, María Caballero, criticaban que no hubiese ofrecido una única versión desde que los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil revelaron que González habría mantenido varias reuniones con la llamada fontanera de Ferraz, el ministro defendió que en ningún momento había ofrecido relatos «contradictorios» y que siempre estuvieron basados en los detalles que le dio la propia directora del cuerpo. «No me ha dado versiones contradictorias», aseguró, al tiempo que afirmó que la única reunión de la que realmente le llegó a dar cuenta fue aquella en la que la hoy exmilitante socialista había tratado de sonsacar información sobre el comandante Rubén Villalba (imputado a su vez en el caso hidrocarburos). «Los otros, como no tuvieron relación con la trama que se está juzgando, yo no le puedo obligar a que me los detalle», intentó zanjar el ministro.
Sobre el origen de la investigación, Marlaska relató que, con anterioridad, tuvo conocimiento de la existencia de la trama a partir de que la directora de la Guardia Civil le comunicara que el director adjunto operativo (DAO) había recibido de la Jefatura de Información una nota sobre un grupo de personas que trataban de imputar irregularidades a la UCO. «Evidentemente, el DAO dio el trámite a Policía Judicial, es decir, a la UCO, para que tomara razón del mismo y se procediera en los términos oportunos al respecto; ahí es cuando yo tengo conocimiento de esa trama que está siendo objeto de investigación actualmente», afirmó el ministro.
El titular de Interior reconoció ante la comisión que informó directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sobre las actividades que estaba desarrollando Leire Díez, las cuales describió como un intento de destruir a la UCO. Esta conversación se produjo tras salir a la luz un audio que Marlaska calificó de «deleznable», en el que Díez hablaba de «matar» al teniente coronel de la UCO Antonio Balas. Según su relato, el jefe del Ejecutivo avaló por completo su gestión del asunto: «Me dijo: 'perfecto, y me parece oportuno y razonable que te reúnas con ellos'». Con este visto bueno, Marlaska se reunió con la unidad de élite de la Guardia Civil el 30 de mayo del 2025 para trasladarles formalmente, dijo, el apoyo del Gobierno.
Asimismo, se mostró seguro respecto a las conclusiones a las que pueda llegar el juez encargado de la instrucción de este caso, Santiago Pedraz -antiguo compañero suyo en la Magistratura-, porque «no ha habido intermediación ni directa ni indirectamente con el Ministerio del Interior». «No hay ningún miedo porque actuamos bajo el principio de neutralidad», aseveró, mientras los senadores de PP, Vox y UPN exigían tanto su dimisión como la de González.
Los «contactos»
Las tres reuniones que la directora de la Guardia Civil mantuvo con la fontanera capitalizó buena parte de la sesión. Respecto a esto, el ministro del Interior matizó que «los contactos de la directora fueron esos dos o tres encuentros» —que en otro punto definió como cafés— y restó trascendencia a las mismas. «No les he dado ninguna importancia porque la directora ni me los comentó» en su momento, argumentó Marlaska, insistiendo en que solo conoció de antemano el que, «al entender de la directora, tenía un alcance»: la petición de valoración y restitución del comandante Villalba. Sin embargo, «el nombre de Leire no me decía nada», objetó el ministro.
«La fecha del contacto con Leire Díez, que no sé si en el primer momento cuando me lo dijo o si me dijo afiliada del PSOE, no la puedo decir. Una persona le había indicado o estaba interesada en la restitución del comandante Villalba. A ella [González], le sonó la alarma», repitió a preguntas de casi todos los portavoces políticos presentes en la sala, que insistían en concretar el día exacto en el que el Marlaska tuvo conocimiento de la existencia de la fontanera del PSOE. Según relató el compareciente, a González «le causó sorpresa que se pidiera el reingreso de esta persona» y cortó el encuentro: «Ella me dijo que se levantó y que le dijo que no había nada más que hablar».
Ante la presión de la oposición, el titular de Interior defendió firmemente la gestión de la jefa del instituto armado. «Tenía control efectivo de lo que hacía la directora de la Guardia Civil porque no dudo de sus quehaceres», sentenció, al tiempo que marcaba distancias con otros ruidos colaterales de la investigación: «Yo no conozco si la subsecretaria del ministerio tuvo una cena o no. No lo sé. Lo que sí sé es todo lo relativo al ejercicio que tienen encomendados a las direcciones que ostentan».
Presiones en la Guardia Civil
Igual que defendió la labor de la directora y negó haber tenido conocimiento -«Es una trama generada en el exterior y ninguna persona del ministerio está relacionada con la misma»-, antes de que saliese a la luz de las presuntas 'cloacas', Marlaska también rechazó presiones sobre determinados agentes de la UCO para acabar con las pesquisas que el cuerpo estaba llevando a cabo contra figuras relevantes del PSOE y familiares de Pedro Sánchez. «Nadie me puso en conocimiento de ningún tipo de presión y estoy convencido de que no se produjeron», aseguró, con rotundidad, a preguntas del senador de Vox Ángel Gordillo-Pelayo.
El ministro se refirió a las tres informaciones reservadas abiertas a agentes de la UCO y a la investigación en la Audiencia Nacional sobre la supuesta orden de «ponerse de perfil» en las causas que afectaban al entorno familiar del presidente del Gobierno. «Jamás he dicho a ningún funcionario público algo sobre dejar de investigar un hecho», sostuvo. Acto seguido, al ser repreguntado acerca de los informes del propio instituto armado que sí mencionaban esas presiones, Marlaska sorteó la sospecha con otro «Estoy convencido de que nadie dependiente del Ministerio del Interior ha actuado en una forma como la indicada».