El chófer de Bárcenas declara que solo reportaba a Villarejo las vigilancias de la operación Kitchen
ESPAÑA
Sergio Ríos fue captado por la cúpula policial para recuperar documentos sensibles en poder del extesorero del Partido Popular
24 jun 2026 . Actualizado a las 20:08 h.Día marcado en rojo en el juicio a la operación Kitchen, con la declaración de Sergio Ríos, quien fuera chófer de Luis Bárcenas y la persona a la que la cúpula policial captó para recuperar documentos sensibles en poder del extesorero del Partido Popular. El procesado compareció este miércoles ante el tribunal de la Audiencia Nacional que juzga los hechos y admitió que informó al comisario José Manuel Villarejo, también acusado, sobre las vigilancias a Rosalía Iglesias, esposa de Bárcenas.
Ríos, que se enfrenta a doce años de prisión, declaró que fue captado por Villarejo como confidente de la Policía Nacional, y señaló que le pidieron que «no obstaculizara los seguimientos» a Iglesias y que «facilitara los lugares a donde» llevaba, así como «las personas con las que se reunía, los números de teléfono que pudiera tener de prepago y las matrículas de los vehículos» que utilizaban. «Las mismas labores de un conductor, pero simplemente informar cómo parte de trabajo», describió Ríos.
Reunión en un descampado
El entonces chófer de Bárcenas relató que en un primer momento fue el comisario Enrique García Castaño, para quien la causa se archivó por motivos médicos sobrevenidos, quien trató de captarlo como fuente, pero pensó que «era un detective privado» porque «en ningún momento se identificó como policía». Ríos llamó entonces al comisario Andrés Gómez Gordo, también acusado en este juicio y exasesor de María Dolores de Cospedal en la Junta de Castilla-La Mancha, al que había conocido con anterioridad y quien le trasladó que le iba a presentar a un comisario.
El acusado relató que se reunió con Gómez Gordo en un descampado y este le presentó a Villarejo, aunque él no supo quién era «hasta después de muchos años» porque el comisario ya jubilado se presentó como «Tomy», uno de sus alias. Villarejo le dijo que era «captador de fuentes» y que sería su «controlador» si aceptaba colaborar con la policía, y Ríos aceptó bajo la figura de «confidente momentáneo, o sea, para una única operación».
Según la versión de Ríos, Villarejo le proporcionó «unos teléfonos ilocalizables y sin internet que en el argot policial se conocen como canutos». A través de ellos informaba de cualquier tipo de problema que tuviera, de algún tipo de sospecha sobre temas relacionados con los testaferros, de una reunión o de una cena con personas de aspecto nórdico, detalló. El chófer aseguró que se comunicaba con Villarejo al final de la tarde de cada día, a los dos días o cada tres días y que en alguna ocasión se reunían en puntos acordados.
Sobre el tratamiento de la información acerca de Bárcenas, Ríos señaló que Villarejo le dijo que «había que dársela» a él y no a García Castaño porque el segundo «era la parte técnica». Así, continuó su relato señalando que mantuvo contactos con Gómez Gordo porque «se interesó» por su situación personal y le mostraba sus ánimos. Sin embargo, preguntado por el fiscal si trasladaba información de Bárcenas a Gómez Gordo, el exchófer luego convertido en funcionario policial indicó que «tenía prohibido informar de nada de este tipo de investigación con cualquier otra persona que no fuera Villarejo».