Un funcionario de prisiones niega que Bárcenas fuera un preso de especial seguimiento
ESPAÑA
Este testigo ha relatado, además, que mantuvo multitud de conversaciones con el antiguo tesorero del PP y recuerda que este se quejaba del control de sus llamadas
07 may 2026 . Actualizado a las 16:48 h.Un funcionario de la cárcel madrileña de Soto del Real, donde Luis Bárcenas estuvo en prisión preventiva (entre los años 2013 y 2015) y cumplió después condena (desde el 2018 al 2023), ha negado este jueves en el juicio del caso Kitchen —referente a una presunta operación parapolicial para espiar al extesorero del PP— que este fuera nunca un interno de especial seguimiento. La Audiencia Nacional ha retomado este jueves el juicio sobre una presunta trama parapolicial orquestada entre 2013 y 2015 desde la cúpula de Interior del primer Gobierno de Mariano Rajoy. El objetivo habría sido espiar al extesorero y sustraerle documentación incriminatoria para el PP o sus dirigentes mientras se investigaban el caso Gürtel y la caja B.
Una parte del juicio se centra en el control exhaustivo al tesorero en prisión preventiva. Un funcionario, encargado entonces de recabar información sobre presos del Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES) y de observar a internos de interés, ha negado que Bárcenas fuera un interno FIES. El testigo ha mantenido su postura incluso cuando la abogada de Bárcenas, Marta Giménez-Cassina, ha afirmado que el extesorero recibió una comunicación por escrito al respecto. «Esa comunicación no ha estado registrada ni ha pasado por nuestras manos; debería ser un error administrativo: nunca ha sido FIES», recalcó.
Este testigo ha relatado, además, que mantuvo multitud de conversaciones con Bárcenas y recuerda que este se quejaba del control de sus llamadas. El funcionario lo consideró normal, dado que el extesorero intentaba emplear «triquiñuelas» para hablar con periodistas fuera de los cauces establecidos.
Después de que el extesorero denunciase un trato denigrante en su primera etapa en prisión, el funcionario explicó que los cacheos integrales tras los «vis a vis» eran aleatorios. Además, relató que Bárcenas era la «ambición» de otros internos a quienes la prensa ofrecía dinero por informar sobre su día a día. En ese sentido, afirmó que la difusión de la fotografía de su ingreso, a la que tenían acceso casi todos los trabajadores del centro, causó «revuelo» y fue un «escándalo». También se investigaron las imágenes emitidas en televisión sobre la vida cotidiana del extesorero sin hallar al responsable, aunque sí localizaron el dispositivo que presuntamente se empleó.
Este funcionario también participó en el registro de la celda de Isidro, el preso al que Bárcenas dijo haber encargado borrar una grabación en la que, supuestamente, se escucharía a Mariano Rajoy triturar la última hoja de la caja B. Se registró la celda sin su presencia por sospechas de que había alcanzado un acuerdo con el extesorero y este le había pagado por adelantado. «Sospechábamos que le iba a encriptar archivos», explicó.
Allí hallaron una nota manuscrita dirigida a «Álex» con instrucciones, la cual fotografiaron pero no incautaron, ya que el preso no tenía intervenidas sus comunicaciones. En un registro posterior la nota no apareció, pero la fotografía permitió cotejar que la letra era de Bárcenas. A Isidro «le llamaban Álex». Este preso fue detenido en su primer permiso y no consta que pudiera ejecutar el encargo.
Finalmente, el funcionario explicó que Bárcenas salió en libertad en 2015 fuera del horario habitual para ahorrarle el «castigo añadido» de la «pena de telediario», y negó haberse disculpado con el extesorero por el trato recibido.
Un testigo afirma que la mujer de Bárcenas pagó las cámaras de su domicilio
Este jueves también ha testificado un técnico que instaló dos cámaras en la vivienda de Luis Bárcenas. Ante el tribunal, explicó que el encargo fue realizado por el chófer y presunto confidente de la trama, Sergio Ríos, pero que fue Rosalía Iglesias, esposa del extesorero, quien abonó la instalación.
Se instalaron dos dispositivos: uno que mostraba el exterior de la puerta de servicio (sin grabación) y otro que grababa el descansillo de la puerta principal. Según el testigo, Iglesias pagó con «tres billetes de quinientos que estaban nuevecitos». La acusación de la familia Bárcenas sostiene, por el contrario, que el chófer convenció a la mujer para colocar las cámaras de forma gratuita.