Carmen Pano y su chófer ratifican en el Supremo que la empresaria entregó «tacos de dinero» en Ferraz

Melchor Saiz Pardo MADRID / COLPISA

ESPAÑA

ATLAS

«Se hicieron dos pagos de 45.000 euros cada uno en la sede del PSOE»,  asegura la testigo en el juicio por el caso mascarillas

09 abr 2026 . Actualizado a las 14:26 h.

Carmen Pano entró de lleno en el Supremo en el caso de las mascarillas en la espinosa cuestión del supuesto dinero negro del PSOE. La empresaria, esta vez ante el plenario del más alto tribunal del país, no tuvo ningún empacho en ratificar ante los magistrados, como ya había hecho en la fase de instrucción, que en dos ocasiones llevó dinero en contante a la sede de Ferraz, el cuartel general del Partido Socialista en Madrid.

«Se hicieron dos pagos de 45.000 cada uno», afirmó con rotundidad la testigo durante el juicio contra José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama, el exnovio de su hija. Pano, que situó esas entregas en octubre del 2020, dio detalles coincidentes con sus anteriores declaraciones en fase de instrucción tanto en el Supremo como en la Audiencia Nacional. «La primera vez fui en un taxi y la segunda vez fui acompañada», de su amigo y chófer Álvaro Gallego. «Me estaban esperando (en la sede de Ferraz) nada más salir del ascensor en la segunda planta. Era un hombre», relató la exsocia de Víctor de Aldama sobre sus dos visitas al edificio del PSOE.

Según relató la testigo, ese dinero procedía de Claudio Rivas, el dueño de Villafuel, la empresa que está en el centro de la trama de hidrocarburos y que está investigada por haber supuestamente pagado mordidas para hacerse con una licencia de operadora para vender combustible. Pano precisó que la «operativa» para pagar esas supuestas mordidas que Villafuel habría repartido entre De Aldama y el PSOE era que «Rivas me hacía transferencias a mis cuentas en la empresa, yo sacaba el dinero y se lo llevaba (a De Aldama) al despacho. En efectivo». Según la mujer, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil tiene copia de los recibos de esas transferencias que llegaron a ser «bastante cantidad, más de 600.000 euros».

Previamente a Pano declaró Álvaro Gallego, que ratificó la versión que ya ofreció en el juzgado de instrucción. Relató que no vio físicamente cómo la empresaria entraba en la sede del PSOE, pero sí observó que llevaba una bolsa con «tacos» de billetes de 50 euros, repartidos en fajos de 5.000 euros. Y que, cuando volvió al coche diez minutos después, Pano «salió sin bolsas».

El conductor especificó —a preguntas del fiscal Luis Pastor— que Carmen Pano portaba el dinero en una bolsa blanca que, a su vez, se encontraba dentro de un envase de cartón. Cuando fue repreguntado sobre si llegó a ver el metálico, el testigo insistió en que sí, que vio «tacos de 50», pero no pudo precisar la cifra. «No sé cuánto había, a mí no me daban explicaciones», apostilló.

La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil investiga si Pano realizó esos pagos a cambio de que Claudio Rivas consiguiera la licencia para operar en el sector de los hidrocarburos para una de sus empresas, Villafuel S.L. Esta firma está en el centro de la estafa de hidrocarburos que investiga Santiago Pedraz.

Claudia Montes hace declaraciones a los medios a su llegada al Tribunal Supremo para declarar como testigo en el caso mascarillas
Claudia Montes hace declaraciones a los medios a su llegada al Tribunal Supremo para declarar como testigo en el caso mascarillas SERGIO PÉREZ | EFE

«¡Van a rodar cabezas!»: las supuestas amenazas de Koldo por el trato a miss Asturias

Enrique Martínez Torres, exgerente de la zona Norte de la Logirail (filial de Renfe), compareció este jueves en el Supremo como testigo para arrojar luz sobre la polémica contratación de Claudia Montes, conocida por haber sido miss Asturias y a la que Anticorrupción acusa de haber sido enchufada por José Luis Ábalos en esa empresa pública.

Durante su declaración, Martínez Torres fue tajante al describir las presiones recibidas por parte del entorno directo del exministro por el acoso que, siempre según Montes, estaba sufriendo en el trabajo en Logirail. Según el testigo, Koldo García le telefoneó personalmente hasta en dos ocasiones con un tono intimidatorio. «Fueron amenazándome, o amenazando en general a la directiva de Logirail, diciendo que se estaba tratando mal a esta señora y que iban a rodar cabezas», puntualizó.

Estas advertencias se produjeron, supuestamente, como represalia por el trato laboral que recibía Montes en la compañía. Mientras el testigo relataba estos hechos, Koldo García, sentado justo detrás de su abogada, no hizo por ocultar su indignación, negando con la cabeza y realizando aspavientos con diversos papeles en señal de desaprobación.

El exjefe de Montes relató que los problemas con la trabajadora no se limitaban a las presiones externas, sino a su desempeño diario. Martínez confirmó que la mujer estuvo ocho días sin acudir a su puesto de trabajo en Asturias porque «no estaba conforme con el sitio».

Al ser cuestionada por estas ausencias, la respuesta de Montes fue, según el testigo, reveladora de la jerarquía paralela que operaba en la empresa: «Cuando la llamo, ella me justifica que el señor Koldo le ha dicho que no tenía que ir a trabajar». Ante esta situación, el propio Martínez fue quien informó a sus superiores, lo que derivó en la apertura de un expediente sancionador contra ella.

«Ayuda»

Esta comparecencia llega apenas 24 horas después de que la propia Claudia Montes declarase el pasado miércoles, en una intervención que la convirtió en la protagonista absoluta de la jornada. En dicha sesión, Montes admitió haber pedido «ayuda» a Ábalos para encontrar empleo por su condición de «madre soltera», aunque negó tener constancia de un trato de favor directo: «En ningún momento José Luis Ábalos me dijo: 'Oye, te he enchufado'», afirmó entonces, desmarcándose de la tesis de la Fiscalía.

Sin embargo, el testimonio de hoy de Enrique Martínez refuerza las sospechas de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que sostiene que Montes fue contratada de forma «ilegal» gracias a la «influencia» del exministro y la «relevante colaboración» de Koldo García. Martínez, por su parte, se ha desmarcado totalmente de dicha contratación, sugiriendo que el proceso fue ajeno a los cauces habituales de la dirección territorial.