Yolanda Díaz se queda sin sitio tres años después de Magariños

Miguel Ángel Alfonso MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Yolanda Díaz durante un acto de Sumar en el 2022
Yolanda Díaz durante un acto de Sumar en el 2022 Ismael Herrero | EFE

La vicepresidenta primera del Gobierno, ahora fuera de la carrera por liderar un nuevo frente amplio, se sacudió en el 2023 la «tutela» de Podemos, el partido que la había ungido líder

05 abr 2026 . Actualizado a las 20:12 h.

Era también Semana Santa. Domingo de Ramos. Yolanda Díaz se subió al escenario del polideportivo Magariños de Madrid y gritó ante el micrófono que quería convertirse «en la primera presidenta del Gobierno de España». El 2 de abril de 2023, hizo este jueves tres años, el espacio político situado a la izquierda del PSOE buscaba a marchas forzadas, como ahora, una reunificación con la que ganar músculo electoral, reforzar su papel en la coalición de Gobierno con el PSOE y sortear la penalización que impone el sistema D'Hondt a las candidaturas fragmentadas.

Todavía Pedro Sánchez no había adelantado las generales, que estaban previstas para invierno, al 23 de julio —lo haría el 29 de mayo, tras la derrota del PSOE en las autonómicas y locales del 28-M—, pero la sensación ya era de urgencia.

Entre los asistentes se encontraban representantes de Más Madrid, los Comunes, Izquierda Unida, Compromís, la Chunta Aragonesista, Equo, Alianza Verde y otras organizaciones dispuestas a situarse bajo el paraguas de Díaz. También otros rostros ajenos a la política. La ausencia más sonada fue la de Podemos, que temía por su hegemonía en pos de otorgar más poder al errejonismo —Íñigo Errejón fue uno de los protagonistas del acto—, al que consideran una escisión a batir desde el congreso de Vistalegre II, en el 2017.

La líder gallega no se había sometido a un proceso de primarias y, dos años antes, cuando abandonó el Ejecutivo para competir con Isabel Díaz Ayuso en las autonómicas madrileñas, el entonces vicepresidente Pablo Iglesias la ungió como su sucesora al frente del espacio político pese a no tener carné del partido morado —solo era militante del PCE, parte de Izquierda Unida—.

La manera de heredar el cargo disgustó a Díaz, que recelaba del control de Podemos. En su largo discurso en el Magariños, centrado ya en la carrera electoral, no mencionó por su nombre a los de Ione Belarra en ninguna ocasión. Pero una parte sustancial de su mensaje fue dirigida implícitamente a confrontar y distanciarse de los morados: «Estoy cansada de tutelas». 

«No soy de nadie»

Díaz, que entonces representaba a Unidas Podemos en el Consejo de Ministros, recuperó unas estrofas de Rosalía de Castro que ya utilizó cuando recibió, en marzo del 2021 y de manos de Iglesias, la cartera de vicepresidenta segunda. «Las mujeres no somos de nadie, y yo, mujer, tampoco soy de nadie». Solo que aquel Domingo de Ramos añadió otra frase que acabaría marcando la relación con sus antiguos aliados: «Sumar no es de nadie».

Cuando Sánchez adelantó las generales, las urgencias forzaron la unidad, aunque de mala gana. Aquella campaña fue atípica, con dos actos compartidos por Díaz y Belarra: uno en Pamplona y otro el de cierre, en Madrid. Esta comunión duraría menos de siete meses. El 5 de diciembre, después de quedarse sin ministerios en el Gobierno ni portavocías en el Congreso, los diputados de Podemos firmaron el divorcio y abandonaron el grupo de Sumar para pasar al Mixto, donde permanecen a día de hoy.

Tres años después la postal se repite. Las izquierdas negocian una coalición in extremis para Andalucía pero, de nuevo, Podemos ha tendido la mano a sus antiguos aliados. Sumar tampoco ha logrado despegar en los últimos ciclos electorales y ya no es la «nave nodriza» del espacio. Los malos resultados en las europeas de junio del 2024 precipitaron la dimisión de Díaz como líder de la plataforma, un año después del Magariños. La vicepresidenta acabaría renunciando el pasado febrero a liderar de nuevo a las izquierdas, en gran parte, por las presiones internas de partidos como IU o Más Madrid, que esta vez sí piden primarias.