Podemos regresa a la unidad de las izquierdas forzado por sus fracasos

A. Soto / M. A. Alfonso MADRID /COLPISA

ESPAÑA

Miembros de la coalición Por Andalucía y Podemos en la presentación de la nueva formación para las elecciones andaluzas
Miembros de la coalición Por Andalucía y Podemos en la presentación de la nueva formación para las elecciones andaluzas Joaquin Corchero | EUROPAPRESS

Los malos resultados en solitario le obligan a confluir con Sumar en Andalucía

06 abr 2026 . Actualizado a las 17:14 h.

Tres años después de un pacto que en realidad fue una ruptura latente, Podemos vuelve a participar en la unidad de la izquierda alternativa. Lo hace a regañadientes, sin entusiasmo, pero a la vez consciente de que su soledad elegida lo estaba matando lentamente, como al conjunto de ese espacio político. El partido de Ione Belarra e Irene Montero, forzado por sus fracasos en los comicios del último ciclo electoral, se ha sentado otra vez con Sumar, levantando el veto, y ha aceptado confluir en las elecciones a la Junta de Andalucía del 17 de mayo en una candidatura única que liderará el coordinador general de Izquierda Unida, Antonio Maíllo.

Para llegar a la última vez en que los principales partidos a la izquierda del PSOE aparecieron juntos en una papeleta electoral hay que remontarse al 23 de julio de 2023, cuando, tras una negociación muy complicada, Sumar y los morados resistieron juntos y lograron 31 diputados decisivos para la continuidad de Pedro Sánchez en la Moncloa.

Pero Podemos se dejó muchos pelos en la gatera en aquella negociación con Sumar; sobre todo, el veto en las listas, nunca perdonado, de Yolanda Díaz a Irene Montero, que pronto derivó en un enfrentamiento total entre ambas formaciones. En cuanto se alcanzó el renovado pacto de Gobierno con el PSOE, los morados se convirtieron en el peor enemigo de Sumar. «Izquierda dócil y miedosa», «proyecto agotado», «instrumento para desactivar a la izquierda» o «apéndice del PSOE» son algunos de los calificativos que Belarra y Montero han dedicado al movimiento lanzado hace ahora tres años por Díaz en un acto en el polideportivo madrileño de Magariños, en el que no estuvieron los morados. 

Estrategia fallida

Sin embargo, su estrategia para convertirse en la supuesta «verdadera izquierda» frente a la «izquierda domesticada» de Sumar no se ha visto avalada por las urnas. Las alarmas se encendieron con los malos resultados en Aragón y Castilla y León, donde Podemos concurrió en solitario y se quedó fuera de ambos parlamentos autonómicos. Pero tampoco le fue mucho mejor a Sumar, que solo logró un representante en Aragón y también se quedó fuera en Castilla y León. Por el contrario, en Extremadura, donde Unidas por Extremadura (un remiendo de coalición entre Podemos e IU, pero sin Sumar, vetada por los morados) logró un resultado muy aceptable con siete parlamentarios de 65, sí visualizó una posible alianza que permitió a la izquierda alternativa no solo sobrevivir, sino mejorar sus baremos.

Así, los fracasos en las urnas han sido el principal motivo del cambio en la hoja de ruta de los de Belarra. El lunes pasado, la cúpula de Podemos aceptó «plenamente» reeditar la coalición que cosechó cinco asientos en el Parlamento andaluz en 2022 (tres de Podemos, uno de IU y uno de Más País). El siguiente paso fue la convocatoria, el martes, de una consulta a las bases de Podemos Andalucía para testar el aval de la militancia a este acercamiento, que recibió el sí del 81,4 % de los inscritos. Paralelamente, IU y Sumar recogieron el guante y convocaron el miércoles la reunión que finalmente ha alumbrado la primera coalición entre estas formaciones desde las generales del 23-J. Sobre la bocina, una vez más.

La lista electoral queda compuesta por siete fuerzas políticas: Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Podemos, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Alternativa Republicana, Partido Verde y Alianza Verde. La siguiente incógnita por desvelar es si el acuerdo se replicará a escala nacional.

Este sábado, el candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo, estimó que ese acuerdo multipartito supondrá un «estímulo» para la «gente progresista de izquierda que estaba en el abstencionismo y la indefinición del voto». Concretó que la incorporación de Alianza Verde y Podemos a Por Andalucía supone un «reforzamiento» que se va a traducir en una representación en escaño en la que «todas las formaciones van a estar satisfechas con los resultados y con su representación dentro del grupo parlamentario». 

«Queremos echar a la derecha»

Según aseguró Maíllo, van a efectuar una campaña «muy participativa y muy directa con la gente», en la que van a priorizar la «reversión de la privatización de los servicios públicos en favor de los servicios privatizados en favor de los públicos». «Queremos echar a la derecha y a sus políticas de recorte y de daño social de Andalucía y queremos además incidir en el futuro de una Andalucía que resuelva el problema de la vivienda, que tiene solución», apostilló.

La secretaria general del PSOE andaluz y candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, disfrutó este Sábado Santo de las tradiciones cofrades en la ciudad de Granada, pero evitó hacer declaraciones políticas. En un mensaje difundido a los medios por el PSOE, se explica que Montero acudió a la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias Coronada de Santa María de la Alhambra, conociendo de cerca su singular paso en la Iglesia de Santa María de la Encarnación.